lunes 1 de junio de 2026

Situación

Quinta semana de bloqueo: El Gobierno guarda silencio y la Iglesia advierte que “la mano dura no es la solución”

La COB y el resto de sectores en conflicto decidieron el domingo mantener la extrema medida de presión y abrir un corredor humanitario, aunque sin explicar cómo y cuándo se lo hará.
Un punto de bloqueo en El Alto. Foto archivo
Un punto de bloqueo en El Alto. Foto archivo

Bolivia ingresa a la quinta semana de un bloqueo contundente e indefinido que exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz, una medida que mantiene atrapada a gran parte de la población en una situación crítica debido al desabastecimiento de alimentos, carburantes y medicamentos. Mientras el Gobierno guarda silencio, la Iglesia Católica advierte que la “mano dura” no es una solución duradera.

Este lunes se cumple el día 32 de la extrema medida de presión. La Central Obrera Boliviana (COB) y los sectores movilizados ratificaron la protesta en un ampliado realizado este domingo, a pesar de que previamente se había cumplido con la condición de anular las órdenes de aprehensión contra el dirigente cobista Mario Argollo y el ejecutivo campesino Vicente Salazar para generar condiciones de diálogo.

Tras el encuentro, no hubo un pronunciamiento institucional oficial ni declaraciones del propio Argollo. Los únicos que hablaron con los medios de comunicación fueron el exdirigente cobista Jaime Solares, el dirigente del magisterio José Luis Álvarez y el representante de los jubilados Rodolfo Ayala, quienes confirmaron que no darán marcha atrás, que rechazaron el diálogo y anunciaron la apertura de un corredor humanitario, aunque sin explicar los mecanismos ni los horarios para su implementación.

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De hecho, Argollo abandonó las instalaciones de la Federación de Trabajadores Fabriles de La Paz, donde se realizó el ampliado de emergencia, sin ser visto. Tras difundirse la resolución de los movilizados, el Ejecutivo mantuvo el hermetismo y, hasta las primeras horas de la mañana de este lunes, no había fijado una posición oficial ni trazado el camino a seguir ante la continuidad del conflicto.

Ante este complejo panorama, el presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), monseñor Giovanni Arana, se pronunció el domingo y la mañana de este lunes volvió a abogar por una concertación, convocando tanto a los movilizados como al gobierno de Paz a priorizar a las familias golpeadas por la crisis.

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“La mano dura, como se escuchaba en algunas voces por ahí, no es la solución. La solución es la reconciliación, la solución es el saber convivir como hermanos. Así que no perdamos la esperanza”, afirmó el prelado en Red Uno. Asimismo, lamentó la decisión del ampliado, aunque insistió en que no se debe claudicar en la búsqueda de la paz.

El bloqueo mantiene interrumpido el flujo comercial interno y externo, dejando a varias regiones y ciudades cercadas y asfixiadas; entre ellas, La Paz y El Alto, que atraviesan una situación crítica por la falta de alimentos, combustibles e insumos médicos esenciales, como el oxígeno.

Los daños económicos ya son millonarios y, desde diferentes frentes sociales y empresariales, exigen a Paz recurrir al estado de excepción para pacificar el país, sobre todo considerando que recientemente se aprobó y promulgó, en tiempo récord, la ley que anuló las regulaciones y “candados” impuestos en el pasado a esta medida constitucional.

Afiliados a la COB, campesinos, facciones afines a Evo Morales y maestros rurales sostienen los piquetes de bloqueo en los accesos a La Paz y El Alto, así como en diversas rutas de seis de los nueve departamentos de Bolivia. En reiteradas ocasiones, el Gobierno ha respondido que el estado de excepción constitucional sería utilizado únicamente como último recurso.

Mientras la incertidumbre política continúa, la población sufre en las calles la escasez y el alarmante encarecimiento de los productos de la canasta familiar.