miércoles 24 de junio de 2026

Bloqueos

Canciller expone ante la OEA la apuesta del Gobierno por el diálogo y alerta que el crimen organizado se aprovecha de la conflictividad prolongada

El jefe de la diplomacia boliviana sostuvo que el Ejecutivo priorizó la concertación y evitó una escalada temprana en el uso de la fuerza.
El canciller Aramayo junto a otros representantes de países de la OEA. Foto: Cancillería
El canciller Aramayo junto a otros representantes de países de la OEA. Foto: Cancillería
miércoles 24 de junio de 2026

El canciller Fernando Aramayo expuso este martes ante la OEA cómo el Gobierno afrontó la conflictividad que duró más de 50 días con bloqueos de carreteras. El jefe de la diplomacia boliviana sostuvo que el Ejecutivo priorizó el diálogo y evitó una escalada temprana en el uso de la fuerza. También, ante los representantes de los países, alertó que el crimen organizado se aprovecha de la conflictividad prolongada.

“El Gobierno optó en una primera instancia por la prudencia, priorizó el diálogo, buscó diferenciar entre quienes expresaban demandas legítimas y quienes impulsaban una lógica de ruptura y evitó una escalada temprana en el uso de la fuerza”, expresó Aramayo en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se lleva adelante en Panamá.

La intervención de la autoridad se centró en el reciente conflicto que vivió Bolivia, en el que sectores campesinos, cobistas, evistas y otros llevaron adelante un bloqueo de carreteras que duró más de 50 días, medida de presión que afectó el abastecimiento de alimentos, medicinas, insumos y combustible, además de provocar decesos.

Aramayo subrayó que durante las últimas semanas Bolivia atravesó un periodo sostenido de conflictividad social, que afectó la libre circulación de personas, el abastecimiento de bienes esenciales, el transporte, la actividad económica y, en general, la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

En ese contexto, el jefe de la diplomacia nacional sostuvo que los bloqueos dejaron de ser un mecanismo de presión para el diálogo y pasaron a operar como un “instrumento para paralizar al país”, afectar el abastecimiento, exacerbar el malestar social y generar “un costo político creciente”.

El canciller aseguró que esa situación se vio complejizada por un escenario de creciente polarización social, amplificado por el debate en redes, en el que el desacuerdo dejó de ser únicamente político y adquirió una dimensión “profundamente emocional”. Esa dinámica —sostuvo— generó “un terreno fértil” para la desinformación y la manipulación de la opinión pública, lo que endureció posiciones y agregó complejidad a la gestión de la crisis.

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Además de ello, Aramayo aseguró que ninguna situación de inestabilidad puede analizarse de forma aislada de cómo el crimen organizado en la región aprovecha espacios de debilidad institucional y de conflictividad prolongada.

“Ya no se trata solo de estructuras jerárquicas, sino de redes flexibles que operan a través de múltiples países y economías ilícitas. En ese contexto, ningún episodio de inestabilidad puede analizarse de forma aislada”, alertó.

Durante la escalada del conflicto, el Gobierno denunció al narcoterrorismo y el propio presidente Rodrigo Paz, el 8 de junio, sostuvo que mantenía la mano extendida para dialogar, pero pidió a los sectores movilizados cuidarse de los infiltrados y de los violentos, y lanzó la advertencia, dirigida a los narcoterroristas, de que, así como cayó el narcotraficante Sebastián Marset, sus días estaban contados.