miércoles 15 de julio de 2026

Relato

Lo hirieron en combate y su hermana viaja a ayudarlo: “intermediarios” que lo llevaron a Rusia se quedaron con el 70% de $us 13.000

La Cancillería inició gestiones para proteger a los connacionales, mientras en Bolivia la Fiscalía inició una investigación para dar con quienes captan a los bolivianos.
En la imagen los 10 bolivianos captados y llevados a Rusia de una comunidad. Foto: Unitel
En la imagen los 10 bolivianos captados y llevados a Rusia de una comunidad. Foto: Unitel
miércoles 15 de julio de 2026

No dudó en viajar a Rusia al enterarse de que su hermano, captado por “intermediarios”, había sido herido en combate y se recuperaba en la cama de un hospital. Lo encontró postrado, con esquirlas de una explosión en la pierna y recuperándose de una cirugía. Fue el único sobreviviente de un ataque contra su unidad en la zona de guerra.

Se trata de Carlos, un cruceño que fue captado —al igual que otros— por los llamados “intermediarios”, quienes reclutan personas con tentadoras ofertas económicas, como la entrega de $us 13.000 a la firma del contrato, que, si bien pueden llegar a cumplirse, en su mayoría terminan en manos de quienes se encargan de realizar los trámites y del traslado.

“Alrededor del 70% se lo entregan en efectivo a los intermediarios y ellos (los reclutados) se quedan solo con un 30%”, reveló.

Así resumió la hermana de Carlos el engaño y abuso del que son víctimas los bolivianos que caen en estas redes. Ella se encuentra en Rusia realizando gestiones para desvincular a su hermano del contrato firmado con las Fuerzas Armadas rusas, con el fin de repatriarlo para que continúe su atención médica y se someta a una cirugía pendiente en Bolivia.

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“El contrato lo firman con los intermediarios y no les dan una sola copia; no tenemos una sola copia, no sabemos las cláusulas, no sabemos qué es lo que firmó mi hermano porque firmó un documento en ruso y no le permitieron tomar una foto ni le entregaron una copia”, relató. Una vez en Rusia, los civiles son enlistados directamente en las filas militares.

En coincidencia con los testimonios de familiares de otros reclutados, los jóvenes reciben un entrenamiento militar básico de apenas un mes antes de ser trasladados a las zonas de conflicto. “Llegó a mediados de marzo, lo pusieron a estudiar un poco el idioma y a hacer un entrenamiento. Fue enviado a una misión el 19 de mayo y el 30 de mayo recibí una videollamada suya diciéndome que estaba herido”, relató la hermana.

Poco después de enterarse de la situación, ella viajó a Rusia y, desde la capital, realizó un recorrido por carretera de varias horas hasta una zona cercana al conflicto. Tras reencontrarse con Carlos, comenzaron las gestiones para su repatriación, aunque por el momento se desconoce el curso de los trámites, debido a que no están claros los alcances e implicaciones del contrato firmado.

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No se tiene conocimiento de otra persona que haya viajado hasta Rusia para ver a un familiar en una situación similar, un hecho que ahora es objeto de investigación. La Fiscalía boliviana activó un proceso por los delitos de trata y tráfico de personas, en busca de esclarecer el caso e identificar a los responsables, sobre todo considerando que los reclutamientos continúan de manera activa.

Desde la Cancillería, el viceministro de Gestión Consular e Institucional, Héctor Huanca, informó sobre las gestiones diplomáticas activadas en favor de al menos 16 connacionales que estarían en la zona de conflicto en Rusia, aunque evitó brindar mayores detalles sobre su situación.

A diferencia de Carlos, los bolivianos José María e Iván habrían perdido la vida en combate, según la información preliminar que recibieron sus allegados. A ellos también los llevó un “intermediario” y ahora su familia intenta confirmar los decesos, por lo que pidió ayuda al Gobierno para ubicarlos y, de confirmarse los fallecimientos, repatriar sus restos.

En las últimas horas también se conoció que de la comunidad Rincón de Palometas, ubicada a casi 125 kilómetros de la capital cruceña, fueron reclutados y llevados a Rusia otros 10 jóvenes. “Yo solo pido que me devuelvan a mi hijo lo más pronto posible”, suplicó la madre de uno de ellos ante las cámaras de la red Unitel.

En La Paz, la Embajada de Rusia deslindó cualquier responsabilidad en la operación de estos “intermediarios” y expresó su total disposición para colaborar en las investigaciones de las autoridades bolivianas.

Por el momento, se desconoce la fecha en la que Carlos y su hermana podrán retornar a Bolivia. Pero ella no volverá sin su hermano.