Staccato
PIRAÍ VACA
Piraí Vaca, el renombrado concertista de guitarra, emprendió a fines del pasado año una extensa gira por el Viejo Continente. En el denominado Europa Tour, el artista boliviano ofreció once presentaciones en tres países diferentes, cuyos repletos escenarios levantaron a un público fascinado por la maestría de tan notable músico nacional. En la ciudad sueca de Upsala, lugar emblemático por el imponente Templo de Upsala, por la Universidad de Upsala, la más antigua de Escandinavia en cuya biblioteca se halló el célebre Cancionero de Upsala, un libro que integra un sinfín de villancicos españoles del Renacimiento, Piraí Vaca, con ese tremendo telón de fondo, cautivó al público que premió de pie y prolongados aplausos su intensa ejecución.
Si Upsala fue el exitoso punto de partida de la gira europea, de igual manera resultó su presentación en el Alias Teatern (alias EL TEATRO) de Estocolmo, un espacio de encuentro intercultural de toda creación estética: teatro, performance (actividad artística que tiene como principio básico la improvisación y el contacto directo con el espectador), cine o música. A partir de Suecia, como la punta de un eslabón de inagotable música, más adelante Piraí Vaca exhibió su arte en diversos escenarios de Bélgica, ya en Bruselas -la capital de la Unión Europea-, como en Lommel, una localidad situada en la frontera con los Países Bajos, y en Amberes (Flandes).
Alentado por el encuentro con un público europeo electrizado por su virtuosismo y magnética actitud artística, el concertista cruceño prosiguió su tournée hacia Alemania, país en el que ofreció presentaciones en las ciudades de Trier, “la Roma en miniatura” situada cerca de la frontera con Luxemburgo y bañada por la ribera derecha del río Mosela; en Cochem, en Duisburgo, en Munich, la tercera ciudad de Alemania y población altamente inclinada a la cultura; y en Saarbrücken, famosa por sus festivales musicales.
Con un repertorio plural y versátil en el que Piraí Vaca asoció música clásica, rock clásico y música boliviana, el concertista expuso elevados recursos técnicos para arrancar superlativos y nítidos matices tímbricos, manejo templado y resonante del instrumento, ajustados fraseos y una cabal coordinación de ambas manos. Gran parte del programa que el concertista ofreció en su gira es posible escuchar en el “Canal oficial de Piraí Vaca” en las redes sociales, o en YouTube, sitios en los que se puede valorar con precisión su destreza en el juego polifónico y fuerza interpretativa.
Así lo hace en el Tango en Skaï, del compositor francés nacido en Túnez, Roland Dyens, “pieza considerada como una de las más virtuosas de la guitarra clásica contemporánea”. Sin perder el carácter ni la expresión del tango, se suele decir que, considerado el skaï como una tela que intenta imitar al cuero, esta distinción, como una alegoría, es expresiva de “un toque o guiño de humor”. Sin embargo, el formidable género tanguero suena en manos del concertista nacional pulcro, rítmico y apropiadamente pulsado; como así mismo, ya en otro lejano contexto, pero necesario para fijar su cualidad expresiva, Piraí Vaca ejecuta Rumores de la caleta, de Isaac Albéniz, el célebre compositor español. Por más que en el tango mencionado exista un probable sentido de humor, el concertista, comprensivo de la transcripción de piano a guitarra de la pieza del compositor español (transcripción adjudicada a Francisco Tárrega), la colma, en esa nueva naturaleza, de efectos dispares que alternan entre la pasión y el dolor, esencia de alta emocionalidad que entraña esta obra.
Si los géneros anteriores marcan a un Piraí Vaca flexible y cuidadoso en la exposición de los motivos, cuánto mayor resulta esa versatilidad al momento de ejecutar, con pulida ornamentación de “arreglos suyos inspirados en el silencio del monte y la belleza del río Piraí”, la intensa Alma cruceña del compositor orureño Jorge Luna, un músico de múltiples facetas cuya aprehensión de la naturaleza e imagen oriental hubo de motivarlo a crear espléndidas melodías tales como En el palmar, Pena camba, Novia Santa Cruz y Serenata cruceña. Alejada la versión de un posible sentimentalismo, y más bien imbuida de sobriedad, la interpretación de Piraí Vaca resulta fina, limpia; así como íntimo y ajustado a la idiosincrasia cruceña ejecuta el Guajojó, de Percy Ávila Montero, taquirari rebosante de mágica leyenda que Piraí Vaca, con marcado simbolismo, lo hace infinito en sutil evocación de la pureza y elegancia vocal de la entrañable Gladys Moreno.
Y si de música nacional se trata, qué despliegue de recursos expone Piraí Vaca en Feria, de Alfredo Domínguez, cuya combinación de cuerdas y efectos percutivos realzan los sonidos propios del valle tupiceño; así como en Guadalquivir, tonada tarijeña de Gilberto Rojas, ejecutada con extensiones y acordes tan amplios que, según lo que apropiadamente se explica en el Canal oficial, el terruño “suena con sus erkes, cajas, camacheñas, violines… ¡en una sola guitarra!”; efecto ilusionista que Piraí Vaca profundiza en la bella Munasquechay, de Los Kjarkjas (arreglo de Fernando Arduz), al lograr una auténtica metamorfosis: mudar el sonido de la guitarra en charango. Sin duda, una, y otra, y otra prueba más del dominio de la guitarra de Piraí Vaca, cuya pericia deslumbra otra vez al momento de tocar, en expresión de vívido telurismo, Nevando está, o Q´uniskiwa, el trepidante foxtrot de Adrián Patiño Carpio.
En fin, un periplo europeo de elevada música que Piraí Vaca remató con música actual. Como ejemplo, en Shape of my Heart, el guitarrista halla el carácter íntimo, “la metáfora perfecta en la vida del compositor británico Sting -enraizada en una de sus más reconocidas canciones-, que intenta descifrar los pasos de la carrera del músico a través de la triste historia de un jugador de naipes y de la mujer que ama”. En esta pieza, distante Piraí Vaca de todo posible cliché romántico que podrían sugerir el motivo, el arreglo y la ejecución, el oyente vibra con la soltura y escrupulosa concentración del concertista para enlazar a Sting y su tema en alarde de impecable expresividad.
Aun cuando fue más amplia la presentación de Piraí Vaca en Europa, y por tanto queda mucho para el análisis, próximamente se complementará la crítica sobre este concertista a quien, por su excelencia, le cae como anillo al dedo la frase acuñada en torno al grandioso arte del mítico guitarrista español Andrés Segovia: “Su mano izquierda es asombrosa por la destreza y la precisión geométrica con que vuela sobre el mástil de la guitarra”.