Crítica - Fitaz 2024
La Celestina de Lita, las íntimas contiendas
Liliana Carrillo V., periodista
“Mundo, mundo, me pareces un laberinto de errores. Morada de fieras”, dice Lita. Yace en el piso, enredada entre cuerdas, metida en un embrollo. Es una payasa -valiente, sabia, hechicera y embustera- que trae la historia de “La Celestina”, una obra entrañable que hace reír y hace llorar. Punto alto en el Fitaz.
"La Celestina, tragicomedia de Lita" es una versión libre de los cordobeses Julieta Daga y David Piccotto de la clásica obra de Fernando de Rojas (tan clásica es que se remonta al siglo XVI). Cuenta la historia del trágico amor de Calisto y Melibea, con amarres poderosos de bruja de por medio. Pero no crea, estimado lector, que se cuenta de la manera tradicional y ahí está la magia.
Para empezar, hay graderías colmadas en el escenario del Teatro Municipal; y para continuar hay una payasa enredada bajo un enorme espiral de poleas, cuya vida pende de un hilo. Y la metáfora está viva, pues Lita (Julieta Daga) se arriesga a cada instante al interactuar con el público mientras intenta contar de qué trata “La Celestina”.
“Es una obra horrible, todos mueren… ¿Por qué la quieren ver?”, interpela Lita mientras dirige la trama con la complicidad de tres asistentes del público. ¿Y si los elegidos al azar no seguían sus instrucciones?¿Y si alguno zafaba de la trama? ¿Y si le daba un ataque de pánico escénico? Nada: Marcelo, Mariana y Camilo cumplieron su rol a cabalidad en el Municipal.
Pero no todo es tensión; en el interín Lita manda piropos a su amor, Santiago; da instrucciones a sus ayudantes –“Resolvé como puedas” es la consigna- y juega con el público. Todos reímos hasta que Lita se pone seria: “¿Acaso quien ha amado sin ser correspondido, no ha sentido morir el alma?”. Y los nudos que sujetan a la payasa pasan entonces a los corazones de los espectadores, ¿acaso…?
“Todo es contienda”, dices bien, Lita. Contienda es el amor y la muerte; contienda la verdad y la ilusión. Y como la vida, la comedia y la tragedia también son contienda. Esta obra de Clown puro lo ha demostrado.
“La Celestina”, que he debido leer pero que no recuerdo, de aquí en más tendrá para mí la voz de Lita, la payasa embustera y sabia, que nos ha hecho llorar con el amor y reír con la muerte, que ha llevado sus enredos a lo más profundo de nuestras íntimas contiendas.