Obras
Mitos de 120 naciones originarias se conocen gracias a la animación
El proyecto nació como un complemento informativo de una exposición previa. La iniciativa demostró ser un éxito, por lo que los responsables del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) comenzaron a idear una nueva aventura: Memorias Animadas Musef, con la que abrieron una ventana para que los bolivianos conozcan las historias que formaron la identidad de las más de 120 naciones originarias.
El programa está formado por cortometrajes de dibujos, de tres a cinco minutos de duración, que narran un mito fundacional de uno de los mencionados pueblos, que actualmente habitan en el territorio boliviano. Son historias acerca de la creación del mundo, del nacimiento de la humanidad o de algún elemento que es vital para la identidad de esos pueblos.
Estas producciones son especiales por otra característica: no se limitan a recuperar un cuento de una comunidad, sino de varias. Los investigadores del Musef visitan varias poblaciones para encontrar la versión más antigua de la historia y lograr un consenso.
Esto es complicado, ya que hay relatos que son compartidos por más de una nación, pero que cuentan con diferencias de acuerdo con la cultura. Es que, como aclaró el especialista Milton Eyzaguirre, el investigador y jefe de la Unidad de Extensión del repositorio, en Bolivia no hay sólo 36 naciones originarias, sino más de un centenar.
“Las 36 a las que se refiere la Constitución Política del Estado son las lenguas, no las identidades étnicas o comunitarias. Un ejemplo muy claro son los pueblos de habla aymara: comparten el idioma, pero entre ellos, como los pacajes y los laimes, por ejemplo, hay muchas cosas distintas. Incluso conciben su territorio físico de forma distinta, con algunos asegurando que su derecho de acceso al mar es muchísimo más antiguo que la creación de Bolivia”, explicó el antropólogo nacional.
Esos relatos se eligieron porque es vital ese tipo de mitos para entender las características de un grupo humano, para entender el por qué de algunas tradiciones y la manera particular de ver la vida. “El elemento central del racismo es el desconocimiento del otro, de su vida, cultura y cómo construyó su identidad. Al dar a conocer los mitos creacionales podemos ayudar a reducir la ignorancia y, esperemos, reducir la discriminación”, consideró Eyzaguirre.
Hasta el momento el centro cultural, dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), ha producido 15 de estos cortos. Salen con una frecuencia de unos tres por año, en función del monto del financiamiento obtenido, ya que para realizarlos se debe contar con el apoyo de las cooperaciones suiza y española, además de la FCBCB, entre otras instituciones.
Las historias que serán contadas no son seleccionadas al azar, sino responden a las temáticas de la Reunión Anual de Etnología (RAE). Este, el principal evento académico del país, es en el que se reúnen investigadores de diferentes disciplinas científicas de todo el mundo que, cada año, enfocan sus esfuerzos en un tema en particular. Desde 2013 el evento gira en torno a un eje temático, una de las colecciones del museo o una investigación en particular.
“El elemento central del racismo es el desconocimiento del otro, de su vida, cultura y de cómo construyó su propia identidad”.
Milton Eyzaguirre
La idea de los cortos nació poco antes de la pandemia de Covid-19. Mientras se preparaba una exposición, los organizadores consideraban que faltaba material complementario. Fue así que se decidió crear tres cortos animados con ese material.
“Estábamos trabajando en la muestra y decidimos producir cortometrajes que ayudaran a transmitir la información. Nos dimos cuenta de lo efectivo de la estrategia. Comenzamos a ver la animación como un elemento ideal para educar a la población sobre diferentes aspectos de nuestras naciones originarias”, recordó Eyzaguirre.
De esta forma nació Memorias Animadas. Pero, por la emergencia sanitaria, el trabajo se retrasó hasta 2021, cuando se lanzaron los tres primeros cortometrajes, como parte de la RAE de ese año, cuyo tema fue Lenguajes y Poéticas: las piezas fueron la leyenda weenhayek del fuego; la del maíz, contada por los charcas y los chayantas; la de la papa, de los pueblos altiplánicos y la de la yuca, de los guaraníes.
15 cortometrajes se han producido entre 2021 y este año. Los tres más recientes fueron presentados al público la última semana de febrero y se pueden ver en internet.
“Comenzamos a planificar las historias a adaptar una vez que se define la temática de la reunión”, explicó Eyzaguirre. “Con eso ya establecido, comenzamos a realizar investigaciones de campo sobre leyendas y cuentos creacionales relacionados”.
Los cortos son dirigidos por Christopher Rojas y la productora cochabambina la Cuadrilla. Rojas, Adriana García y Melanie Fernández realizan la animación e ilustración, mientras que Cucó Pachá Kuti compone la música. Un detalle muy importante es que cada trazo replica los textiles de la cultura en cuestión, de los cuales el Musef conserva muestras en sus colecciones. Del mismo modo, la música sigue los patrones de las naciones indagadas.
“Estas no son solo adaptaciones para entretener. Son, principalmente, material educativo para todo público que nos enseña cómo otros bolivianos ven el mundo”, advirtió Eyzaguirre.
Los 15 cortos, hasta ahora, pueden adquirirse en formatos físicos en el mismo repositorio, que también organiza proyecciones. También canales como Cotel TV, ATB, Abya Yala y empresas del exterior transmitieron las obras. Además, ahora se procede con el doblaje a lenguas originarias y del exterior.
“Este proyecto no tiene límite de tiempo. Vamos a continuar mientras podamos y, así, sacar a la luz la riqueza y diversidad del país”, agregó Eyzaguirre.
La RAE, núcleo de la academia en Bolivia
De acuerdo con datos del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), la Reunión Anual de Etnología es el encuentro académico más antiguo en Bolivia. Cada año, en agosto, centenares de especialistas en distintas disciplinas llegan a La Paz para presentar sus ponencias.
Viene organizándose ininterrumpidamente desde 1987. Incluso la pandemia de Covid-19 no impidió que se llevara a cabo, aunque en 2020 se realizó de manera digital.
Académicos e investigadores de todo el mundo preparan, desde el año anterior, sus ponencias y artículos; estudiantes y población en general pueden acudir a las exposiciones y mesas redondas, con los primeros que obtienen certificados de participación que les sirven para su carrera.
Además de las presentaciones, el evento cuenta con números alternativos: presentaciones de música y de danza, muchas protagonizadas por comunidades indígenas.
Y está la exposición central, la cual estará abierta durante todo el año en los patios centrales del repositorio.
Todos esos elementos giran en torno a una temática en específico. Desde 2013 el centro cultural determina un tema basado en sus colecciones. Alrededor de este, los participantes realizan estudios de acuerdo con sus especialidades; las presentaciones artísticas giran en torno a esos elementos y, al finalizar, se presentará la memoria anual.