2024-07-27

Muestra cultural

Alegre y tranquila, más corta, pero maratónica: el recorrido alterno de la Entrada Universitaria exigió más de los bailarines

La ruta para la XXXV versión fue más dura para los universitarios, quienes recibieron el sol de frente en el tramo ascendente, durante gran parte del día.

Este año la cantidad de fraternidades que bailan en la entrada universitaria subió de 65 a 81 respecto al año pasado. Los participantes tuvieron mes y medio para organizarse, frente a los dos meses que se dio en gestiones pasadas. La nueva ruta, diseñada para evitar el colapso de la zona Pérez Velasco, incluye un tramo de subida, desde la plaza Bolivia hasta el Obelisco, que impone más exigencia a los bailarines.

Todos estos factores consolidaron una colorida fiesta folklórica, más corta en tiempo pero mucho más exigente para los danzarines, quienes no tuvieron espacios de descanso y sufrieron la presión del tiempo. “Nos hicieron correr, el recorrido es más corto. Querían cumplir con el programa, pero la cuestión es demostrar la danza y no hacernos correr”, comentó Julieta Quispe, de la fraternidad Tinkus Puros de Ciencias Puras y Biológicas.

El recorrido oficial concluye al finalizar la avenida Simón Bolívar, sin embargo, en la intersección con el pasaje de la Terminal de Transferencia de los Buses Pumakatari, la mayoría de fraternidades se desintegran, algunas por el cansancio físico y otras por la excesiva presencia de comercios que impiden la instalación de graderías y palcos para el público. “Uno viene a ver y aquí descansan nomás. Uno quiere que pasen directo, ya están llegando y se desintegran”, comenta molesto don Gavino Pinto, quien pagó 20 bolivianos en una de las últimas graderías cerca de Las Velas.

Jhonny Flores de la fraternidad Reyes Zambos de Arquitectura cumple 15 años bailando en la entrada universitaria. Califica de “maratónico” el trayecto y comenta “No ha habido descanso, nos han hecho correr nomás”. Además, asegura que este año sólo hubo mes y medio de tiempo para la organización de las fraternidades, lo cual ocasionó un caos la noche del viernes en la zona Los Andes. “Fue todo un caos ayer por la noche para recoger los trajes, porque los bordadores no han tenido tiempo de elaborar los trajes”, dice.

Una entrada colorida y variada

Pese al escenario que se forma en el último tramo de la entrada, la trigésimo quinta versión de la Entrada Universitaria da una buena impresión a los espectadores ubicados en todo el tramo ascendente y la avenida Camacho, donde se ubica el palco principal. “Es lindo ver interactuar a los jóvenes con las danzas más tradicionales y que esto no se pierda”, comenta don Bautista Cano, quien presenció la entrada desde la Av. Camacho, esperando el paso de su hija Patricia que baila de macha caporal.

Tanto fraternidades de danzas autóctonas como los Potolos de Estadísticas o los Sikuris de Italaque de Agronomía son seguidos de cuadros como los Reyes Zambos de Arquitectura o los Tinkus Puros de Ciencias Puras y Biológicas.

Hasta el último minuto, los bailarines muestran su destreza, siempre dándose ánimo entre bloques de una misma fraternidad.

Agotado, pero con una expresión alegre, Samuel Mendoza termina sus últimos pasos de caporal a la altura de Las Velas. “Mi mayor motivación es el amor a mi carrera, estudio Arquitectura y es mi último año, así que quería vivir la experiencia al máximo”, dice el miembro de los Reyes Zambos en su "primera" participación en la Entrada Universitaria.

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