Mariano Baptista, periodista e historiador
Mago: “La cultura es indispensable para el crecimiento espiritual del ser humano”
Mariano Baptista Gumucio (Cochabamba, 1933) me recibe en su casa, en la zona Sur de La Paz, donde ahora dedica el mayor tiempo de su día a la lectura y la reflexión. No volvió a trabajar en su oficina de El Prado después de la pandemia que azotó al mundo hace un par de años. Hoy, sentado en un ambiente lleno de sol toda la tarde y rodeado de libros dispuestos desordenadamente, toma entre manos alguna biografía o novela (sus géneros literarios preferidos), para leerla hasta que caiga el día. Al calor de un sol de invierno, el periodista, historiador y gestor cultural me comienza a platicar sobre cómo ve el mundo en sus aristas más polémicas y tensas: el periodismo, la política, la cultura. También me habla sobre sus más recientes libros, como el dedicado a Gesta Bárbara o aquel otro dedicado a su amigo Armando Soriano Badani (1923-2020).
IV de R: ¿Cómo elaboró los libros sobre Gesta Bárbara y sobre Armando Soriano Badani? ¿Qué recuerdos tiene de él?
MBG: Los dos libros son más o menos simultáneos. El primero fue el de Gesta. Trabajamos juntos con Luis Urquieta; quedamos en hacer dos libros, uno de ellos debía reunir los mejores artículos del Duende y de Última Hora, pero no se pudo hacer. Sin embargo, sí trabajamos en el de Gesta, vía teléfono. Él estuvo trabajando en un artículo largo de Gesta, pero en eso falleció. Entonces eso lo uní a lo que yo tenía hecho y luego lo publiqué. Entregué a la familia algunos ejemplares; ellos pusieron algo de dinero para la edición. De esa manera salió el libro, que no es absolutamente completo, pero es una buena fuente para el que quiera conocer quiénes fueron y qué hicieron los llamados “bárbaros”. El libro sobre Soriano es una recopilación de textos sobre él. Fue de mis mejores amigos; me ayudó mucho durante décadas y yo también lo ayudé; era una persona extrovertida que hacía culto de la amistad y trataba de no hacer enemigos.
IV de R: ¿Cómo ve la producción literaria y editorial boliviana en la actualidad? ¿Le augura buen futuro si se la compara con la de ayer?
MBG: Es difícil enterarse fuera de las ferias de libros sobre las novedades que hay en la bibliografía boliviana, pero sí hay algunos éxitos en el exterior. Por ejemplo, hace unos años Magela Baudoin, con un libro de cuentos, ganó el único premio grande que tuvo Bolivia en el exterior, el Premio Hispanoamericano Gabriel García Márquez. También está Claudio Ferrufino-Coqueugniot, que fue premiado por Casa de las Américas y cuya obra la editorial 3600 está reeditando ahora; es un gran prosista y cronista. También puede mencionarse a Gabriel Chávez Casazola y Paura Rodríguez, que son poetas premiados en distintos países. Él es invitado a muchos festivales de poesía y ella ganó el premio Bartolomé de las Casas en México. Lograron también que la Alcaldía cruceña ceda una calle durante unas horas para que los poetas jóvenes lean su poesía. Santa Cruz se está volviendo un sitio importante en ese sentido.
IV de R: Tomando en cuenta su trayectoria como periodista, ¿cómo ve la situación del periodismo en el mundo en general y en Bolivia en particular?
MBG: Grave, porque el mundo en un gran porcentaje está dominado por autocracias, desde lo que era la Unión Soviética, hasta lo que es China, Cuba, Venezuela o Nicaragua… o por pseudodemocracias populistas como la que tenía la Argentina con el peronismo. Esos regímenes son enemigos de la prensa libre y del escritor independiente. Crean federaciones de malos escritores y pésimos periodistas, que se ocupan de defenderlos y esconder la verdad. La tendencia de que las redes sociales y la televisión suplanten a la prensa escrita es universal.
Lamentablemente, se han cerrado periódicos importantes en Europa y en Estados Unidos, y en Bolivia se cerró uno muy importante hace poco… En Bolivia estamos, como siempre, rezagados. Ahora nos cayó la crisis de la prensa escrita. Ojalá que la podamos superar.
IV de R: Desde su experiencia profesional, ¿cuál es la importancia de una prensa independiente y libre en una sociedad democrática?
MBG: Es indispensable que un país que aspire a ser moderno y con una población libre posea una prensa libre e independiente, una prensa que no esté sujeta al presupuesto fiscal ni subordinada a las amenazas del Ministerio de Gobierno. Para ello, hay que recuperar las instituciones.
IV de R: ¿Cuál es su evaluación del ciclo político por el que están pasando hoy América Latina y Bolivia?
MGB: No soy muy optimista. No sabemos todavía qué clase de gobierno hará el presidente Milei en Argentina, pero no creo que instaure una dictadura. Está tomando medidas duras y saliendo de un período de casi medio siglo de irresponsabilidad fiscal. En Brasil volvió al poder Lula y, por sus declaraciones, parece que será un gobierno moderado o ecuánime. Brasil es un vecino al que tenemos que cuidar, como a todos los demás; en este sentido, la diplomacia boliviana fue muy errátil. Con Chile, por ejemplo, tenemos las relaciones congeladas.
Por lo demás, los intentos que se hacen de unidad política y económica, siempre fracasaron en América Latina. En Bolivia, con un partido mayoritario que se dividió irremediablemente, hay que ver qué pasa… La continuación del gobierno de Morales fue la continuación de la misma actitud ante la oposición y ante el oriente. Se está haciendo una grieta entre occidente y oriente muy peligrosa para la unidad de Bolivia y que está dañando el tejido social. Y ahora, como ya no hay vocero presidencial, no hay quién explique lo de los dólares o lo del diésel. A esto se suma que la prensa independiente es muy escasa.
IV de R: Otro de los asuntos que más le interesaron en su vida es la educación boliviana, sobre todo escolar. ¿Cómo evalúa la ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez? ¿Cree que esta favoreció en el desarrollo de los niños y jóvenes bolivianos?
MBG: Esa ley tiene demasiado sesgo político y se hizo para complacer a Evo Morales. A nadie del Gobierno se le ocurrió que esa ley podía ser un gran retroceso; y ciertamente es un chaleco de fuerza que, entre otras cosas, nos alejó del inglés, que es la lengua franca del siglo XXI, del conocimiento y de la computación. China, la India, Vietnam comienzan con el inglés en el tercero de primaria; hay más estudiantes de inglés en China que en el resto de América Latina… El inglés es el idioma del conocimiento, no de las materias primas. Pero nosotros seguimos en la etapa del extractivismo, tratando de desarrollar el litio con mucho retraso respecto a la Argentina o Chile.
Esos regímenes (las autocracias) son enemigos de la prensa libre y del escritor independiente.
IV de R: ¿Cómo analiza lo que está sucediendo hoy en Ucrania y Palestina?
MBG: Creo que son las dos tragedias a las que nos hemos acostumbrado, porque uno de los efectos perversos de la televisión es que ofrece informativos y a continuación propaganda de productos; da cifras frías, es terrible. Las muertes de militares y civiles se cuentan por montones, la mitad son mujeres y niños. No se sabe qué es lo que pretende el Gobierno de Israel con los palestinos de Gaza.
En lo de Ucrania, tenemos a un émulo de Hitler, una mezcla de Hitler y Rasputín, que resolvió que debía atacar a Ucrania. La guerra lleva más de un año con miles de bajas y con el empobrecimiento de Rusia. Ahora este país hizo alianza con el dictador de Corea del Norte, que es una persona peligrosa porque habla de armas nucleares con mucha desfachatez; su uso podría significar el fin de la especie humana en la tierra. El día en que alguien lance una bomba atómica, las demás potencias tienen minutos para decidir qué hacer. Es un cuadro triste para la humanidad.
IV de R: Justamente en varios libros usted alertó sobre el mal uso que el ser humano le podría dar a la técnica, como con las bombas nucleares. Hoy, ¿cree que la inminencia de una guerra de destrucción masiva está más latente que antes?
MBG: Lamentablemente no podemos ser optimistas, porque ya hay muchos países que poseen armas nucleares. Los árabes no las tienen, pero si las tuvieran no vacilarían en utilizarlas. Las poblaciones civiles hoy son parte de la estrategia militar de las potencias. Hay más de 40 millones de refugiados en el mundo. En Latinoamérica, los refugiados venezolanos pasan de los siete millones. De Cuba también salieron millones.
No podemos ser optimistas, porque ya hay muchos países que poseen armas nucleares.
A todo esto, se añade que la potencia que representa la libertad y los derechos humanos, con todos los defectos que esta tenga, como es EEUU, está en puertas de otorgar el poder a un hombre bastante inestable como Trump. Es grave que estas potencias estén en manos de gente poco madura, poco reflexiva, que está dispuesta a cualquier sacrificio. Creo que la crisis climática pasó a segundo plano porque ninguna potencia importante se está ocupando seriamente del tema. Curiosamente, uno de los países más razonables en la actualidad es China, porque sabe que, si entra en un conflicto de gran escala, el hambre sería terrible para millones de chinos; por eso, el Gobierno chino no hizo alianzas militares con Putin ni es parte de la tragedia de Ucrania.
IV de R: ¿Cuáles serían los aspectos tanto positivos como negativos de las religiones para el ser humano?
MBG: El lado positivo de la religión es la idea de que el hombre no muere completamente, sino que trasciende. Todo eso obedece a la necesidad de no desaparecer del todo y de ver a los seres queridos más allá de este breve tránsito terrenal. Pero esa idea está quedando para muchos algo obsoleta. Sin embargo, la religión fomenta la fraternidad que puede haber entre las personas y la ayuda al prójimo, y en eso hay que reconocer que la Iglesia católica hizo mucho, al menos en América Latina. Pero, por otro lado, las religiones poseen prácticas muy censurables, como el fanatismo o el terrorismo; a muchos fanáticos no les importa morir matando, y eso es muy peligroso en esta época de armas letales.
IV de R: Finalmente, usted dedicó gran parte de su vida a la divulgación cultural. En este sentido, ¿cuál cree que es el papel de la cultura en el desarrollo de la humanidad?
MBG: Es una pregunta muy interesante y difícil de responder. En el siglo XIX se creía que cuanto más educada fuera la gente, el progreso estaría más garantizado; pero luego se vio que ello no es necesariamente así, porque los nazis también amaban las flores y a los perros y se deleitaban escuchando a Beethoven y Wagner, pero al mismo tiempo mataban con gran ferocidad a seres humanos. El papel de la cultura es indispensable para el crecimiento espiritual individual del ser humano, no colectivo. Por ejemplo, el fútbol es un fenómeno de masas de gente que vocifera, pero que no significa un progreso espiritual. La cultura popular es así. En este sentido, creo que la cultura, la gran cultura, tiene menos oportunidades ahora. Bolivia, dicho sea de paso, llegará a su bicentenario sin una gran obra referida a la cultura.