2024-11-08

La Paz

Las ñatitas, las reinas de la casa, recibieron serenatas, regalos y "una lluvia de flores"

Desde la mañana de este viernes los cementerios paceños se llenaron de familias y ñatitas, a las que agasajaron. Bandas de música, bebidas y comida acompañaron a los celebrantes.

En uno de los callejones que forman el Cementerio General de La Paz, la familia Pérez al completo baila al ritmo de una cueca. Todos están celebrando a Cirila, la ñatita familiar que estuvo con ellos desde hace más de 20 años.

"Ella es muy milagrosa. Nos ayudó muchísimo, incluso cuando enfrentábamos problemas muy graves, por eso todos los 8 de noviembre venimos a celebrarlas a lo grande", explicó Rebeca, la actual tutora del cráneo.

Como todos los años, miles de personas se volcaron a los camposantos del área andina del país para festejar a los espíritus protectores que residen en los restos óseos. Los cráneos, entre otras piezas, fueron engalanadas con flores, guirnaldas de coca e, incluso, prendas de vestir nuevas, todo para agradecer y mantener contento al ajayu en cuestión.

Una ñatita estrena sombrero nuevo. Foto: Jorge Soruco / Visión 360

 

"Hay que darles lo mejor, ya que ellas mismas se esfuerzan para ayudarnos. Tenemos una responsabilidad con ellas", aseguró uno de los músicos que recorría el Cementerio General, ofreciendo sus servicios.

Las actividades no se limitaron al perímetro de los cementerios. Por ejemplo, en los jardines que se encuentran detrás de la principal necrópolis municipal paceña, varias familias organizaron días de campo junto a sus miembros espirituales. Asimismo, en las calles que rodeaban al espacio, las personas continuaban con los festejos.

Familias y sus ñatitas en las afueras del Cementerio. FOTO: Jorge Soruco / Visión 360

 

La Alcaldía preparó un programa especial para la jornada. Comenzó con una misa especial en la capilla del Cementerio General, en la que participó el alcalde Iván Arias. “Cada año lo organizamos mejor, esto forma parte de nuestras tradiciones, una cultura netamente boliviana y muy paceña”, afirmó tras el acto.

La mayor parte de las actividades se realizaron a partir de la calle 35 del Cementerio General. Los callejones, formados por la organización de los mausoleos y bloques de tumbas, se llenaron de grupos de personas con sus ñatitas, formando muchedumbres que se juntaban en la celebración.

No es raro, ya que incluso se dan casos de familias que alternan la tenencia de uno, o más, de estos espíritus. Tal es el caso de las familias Rivera y Mejía. Desde hace 50 años comparten la responsabilidad de atender a Cirilo y Andresito, que este año recibieron de regalo nuevas gorras militares.

Una persona hace que su ñatita pruebe alcohol. Foto: Jorge Soruco / Visión 360

 

La música es importante: tinkus, cuecas y morenadas se escuchaban a lo largo del cementerio, a veces tan cerca que se fundían en una fuerte cacofonía. En algunos casos las familias bailaban, en otros complementaban a las piezas con sus rezos.

En la parte posterior del Cementerio General se exponían las ñatitas del mismo camposanto. "Cada año las sacamos, limpiamos y la gente les entrega sus ofrendas", explicó Juan, uno de los cuidadores más antiguos.

Las ñatitas del Cementerio. Foto: Jorge Soruco /  Visión 360

 

Por su parte, doña Severina dijo que ella siempre regala flores y coca a estas ñatitas "huérfanas". "Nunca sabes cuándo te van a ayudar y, por ahí, son ajayus que ya han cumplido su deber y merecen reconocimiento. Es lo menos que podemos hacer”.

Una familia baila en homenaje a su ajayu. Foto: Jorge Soruco / Visión 360

 

 

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