Un año de películas
Estreno en 2025: Robert Eggers recuerda que los vampiros asustan
Robert Eggers es uno de los cineastas contemporáneos que mejor maneja el terror, con logradas piezas en las que cada mínimo detalle es cuidado con fervor kubrickiano. Ahora, todo su talento se volcó a devolver a la pantalla uno de los monstruos fundacionales del cine: Nosferatu, la primera película de gran producción que se estrena en Bolivia este año.
La cinta fue bien recibida por los amantes del género y la crítica, aunque no al nivel de las anteriores obras de Eggers. Un gran resultado, porque es la primera vez que el realizador estadounidense asume la tarea de recrear una historia ya vista en el cine, especialmente una con el peso de Nosferatu, muda, estrenada en 1922 por el pionero del cine Friedrich Wilhelm Murnau y protagonizada por Max Schreck, que además ya tuvo otro remake, dirigido por Werner Herzog, en 1979, con Klaus Kinski como el titular no muerto.
Nosferatu es una obra de arte del terror clásico que, entre sus principales aciertos, pone énfasis en el hecho que el vampiro no es un ser malentendido: es un monstruo de la peor calaña.
La película no inventa la pólvora, la historia es la misma: el abogado alemán Thomas Hutter (Nicholas Hoult), recién casado con Ellen Hutter (Lily-Rose Depp), deja su natal Wisborg para vender una propiedad al excéntrico conde Orlok (Bill Skarsgård), un noble ermitaño, que pronto se revela como un monstruo inhumano.
En lo que destaca Eggers es en el desarrollo de cada uno de los personajes. Como es común en el cine del director, la cinta se toma su tiempo en presentar a cada uno de ellos.
Reconozco que esto puede que aleje algunos espectadores, puesto que Nosferatu tiene pocos sustos. El ritmo es pausado y los diálogos, muy teatrales.
Esa característica presenta uno de los puntos negativos de la película: la protagonista. Depp no logra convencer y, muchas veces, los diálogos suenan artificiales en sus labios, lo cual es más notorio cuando interactúa con Hoult, Eva Corin (que encarna a la amiga de Ellen, Anna Harding), Aaron Taylor-Johnson (Friedrich Harding), Willem Dafoe y el mismo monstruo.
Fuera de ella, las actuaciones son de lujo. Destacan especialmente Hoult, quien vuelve a demostrar que es uno de los más grandes talentos de las nuevas generaciones. El inglés transmite el terror de su personaje tanto con sus gestos como en el diálogo. A lo largo de la cinta pasa de joven amante decimonónico a víctima y, finalmente a ángel vengador de una forma orgánica.
De igual forma sus compatriotas Taylor Johnson (Kraven el cazador) y Ema Corin (Deadpool/Wolverine) cumplen a cabalidad con sus papeles.
Mención aparte merece Dafoe, quien encarna a Albin Eberhart Von Franz, el sabio profesor que sabe cómo eliminar a Orlok. Dafoe está en plena forma como el genio loco.
Otro de los aciertos es no mostrar al monstruo. El misterio de cómo se ve el vampiro más feo del cine es uno de los grandes atractivos, algo que la cinta aprovecha, gracias a una maravillosa dirección de arte.
Cuando el monstruo y sus acciones sobrenaturales aparecen, la imagen toma tonos casi de blanco y negro, lo que contrasta de forma impresionante con el color intenso de las llamas, de los seres vivos.
Sin revelar mucho, se puede decir que Skarsgård encarna a una de las mejores versiones de vampiros. Orlok no es un seductor amargado como los strigoi de Buffy, Diarios de Vampiros y menos aún Crepúsculo; tampoco es un loco divertido, como el Lestat de Tom Cruise o los Drácula de Richard Roxburgh o Claes Bang; es una presencia sobrenatural malvada, un cadáver viviente putrefacto.
Otra característica impactante del filme es que es un homenaje al terror gótico. No esconde que es el remake de la adaptación ilegal de Drácula de Bram Stoker. La cinta está llena de referencias a la novela de 1897, algunas más veladas que otras.
Y, para delicia de los amantes del género, los vampiros no son los únicos homenajeados, porque las calles de la ciudad parecen sacadas directamente de El hombre que ríe (1928) o El Golem (1920 ) y el espectador vigilante reconocerá varios homenajes que helarán la sangre a más de uno.
FICHA TÉCNICA
DIRECCIÓN Y GUION. Robert Eggers.
REPARTO. Bill Skarsgård (Orlok), Nicholas Hoult (Thomas Hutter), Lily-Rose Depp (Ellen Hutter),
Aaron Taylor-Johnson (Friedrich Harding), Emma Corrin (Anna Harding),
Willem Dafoe (Albin Eberhart Von Franz) y
Ralph Ineson (Wilhelm Sievers).
BASADA. Nosferatu, sinfonía del horror, de F. W. Murnau, 1922.