Bicentenario
Bolivia afrontó 10 crisis económicas por la caída de exportaciones de materia prima
Bolivia se prepara para festejar 200 años de vida, y en este periodo la economía tuvo momentos de auge, expansión y crecimiento en las exportaciones, así como épocas recesivas y al menos 10 crisis económicas con diferentes causas e impactos.
Napoleón Pacheco, economista y docente, señala que algo que caracteriza la historia es que independientemente del tipo de Gobierno de turno, al mando del país, en cada época de fase expansiva, de altos precios de las materias primas y aumento de las exportaciones, siempre hubo la tentación de los gobernantes de expandir el gasto y el endeudamiento, a pesar de los buenos ingresos.
El académico prepara el lanzamiento de una investigación y trabajo denominado “200 años de economía boliviana” y compartió con Visión 360 una revisión de los acontecimientos económicos que le tocó enfrentar al país en diferentes coyunturas.
En los 200 años de economía boliviana se pueden distinguir varios elementos que se repiten; primero, la permanente explotación de recursos naturales que se han constituido en la base de la economía boliviana. Esto se da porque el territorio es rico en recursos naturales no renovables; primero se explotaron minerales y en el siglo XX, el gas natural.
“Muchos opinan que Bolivia debería dejar esta dependencia, porque es extractivismo, tiene impacto ambiental y nos hace vulnerables a los ciclos de comercio exterior, pero esa crítica no toca en cuenta que, si el país deja de explotar esos recursos naturales, no tendría cómo financiar las importaciones de insumos, bienes de capital con dólares y las divisas se generan con las exportaciones”, observó.
Otra característica en la historia económica del país es que los ciclos de auge en la explotación de recursos naturales son simultáneos a los ciclos de mayor endeudamiento externo, a pesar de que se dispone de mayores ingresos. Esto ocurrió de 1908 a 1920, de 1921 a 1930, de 1973 a 1981 y de 2008 a 2014 y 2015. “Hay boom, mayores ingresos, mejora la capacidad de endeudamiento y los gobernantes de turno se prestan dinero. Por ejemplo, en el ciclo expansivo de los 70, el general Hugo Banzer justificaba el endeudamiento porque el país tenía que tener presencia en mercado de capitales”, añadió.
El problema, dijo es que esos recursos, más los ingresos por exportaciones, aquello que se denomina la renta generalmente han sido mal administrados en la historia, con un aumento en el gasto fiscal, creación de empresas públicas que terminan quebrando. La mala gestión conduce a coyunturas donde hay que hacer ajustes a la economía porque crece el déficit.
Otra característica es que hubo periodos de apertura de la economía o de algún sector y donde se permitió captar inversión extranjera; se descubren yacimientos mineros o gasíferos y eso da origen a un nuevo ciclo de exportación.
Por ejemplo, en 1872 se encararon reformas estructurales que propiciaron la llegada de capitales de Chile, en la minería de la plata, y eso originó un boom que perduró hasta finales del siglo XIX. Previamente, hacia 1825, la producción de plata ya mostraba signos de estancamiento por falta de inversión.
En 1955, Víctor Paz Estenssoro ordenó diseñar un nuevo código del petróleo que permitiera atraer inversión, porque se tenían compromisos para la exportación de petróleo con Argentina y Brasil que antes, en los años 40, había financiado la construcción de los ferrocarriles Santa Cruz a Yacuiba y Santa Cruz a Corumbá. Se aprueba el Código Davenport, llegan 14 empresas petroleras, pero es a la Bolivian Gulf a la que le va mejor, porque descubre más gas que petróleo, pero luego llega el golpe de Estado del general Ovando Candia y se nacionaliza la industria. “Producto de todo ese proceso se inicia el primer ciclo de gas natural en 1972 a la Argentina. Lo mismo ocurrió con las reformas de los años 90”.
Otra característica en la historia, dijo, es la falta de institucionalidad, entendida como el aparato normativo que rige la sociedad, puesto que Bolivia desde su fundación tuvo 19 constituciones, cuando otros países solo aprobaron dos cartas magnas. No hay costumbre de aplicar y respetar las normas.
“Las recurrentes crisis económicas que tuvo el país tuvieron que ver con shocks externos o malas decisiones tomadas por las autoridades económicas de turno. Por lo general los shocks externos tienen que ver con la caída abrupta de precios del principal producto de exportación o suspensión de los flujos de deuda”, puntualizó Pacheco.
El problema es que, en los ciclos expansivos, el país se endeuda y con las crisis toca pagar, pero con menores ingresos y empiezan los problemas.
Eso se observó en 1930. Antes, en los años 20, el país había contratado deuda simultáneamente al boom de precios del estaño; vino la gran depresión de 1929, se derrumba el precio de este metal y EEUU cierra el acceso a crédito externo, y hay problemas para cumplir con el servicio de la deuda.
Según Pacheco, Bolivia ha tenido una política económica pendular, oscilante en términos de objetivos, porque ha tenido periodos con medidas proteccionistas del mercado interno. Luego de un tiempo transitó a épocas de liberalismo y apertura de mercado, y menor presencia del Estado.
Es lo que ocurrió en los años posteriores a la vigencia del Decreto Supremo 21060 con las reformas de la capitalización como punto culminante hasta la llegada de Evo Morales al poder en 2006, cuando se retorna al proteccionismo y mayor presencia del Estado en la economía.
3.000 despidos en el comercio e industria, 2.824 en ferrocarriles y construcción de caminos, y 20 mil en la minería, es lo que se calcula con el impacto de la Gran Depresión de 1929.
En estos 200 años, otro signo que ha caracterizado al país ha sido la pésima distribución de la renta en las fases de expansión de las exportaciones de recursos naturales. Se captan más ingresos vía impuestos, pero se aumenta el gasto público. “Eso ocurrió en los últimos 20 o 30 años del siglo XIX hasta la actualidad con el MAS. Los gastos y sueldos se triplican, se crearon más empresas, se dilapidan los recursos y los shocks o malas decisiones se repitieron; el año 1981 se entró en mora con el servicio de la deuda externa”, añadió.
El año pasado, en marzo y abril, hubo problemas para cumplir con el servicio de deuda con los bonos soberanos y se tuvo que emitir nuevos títulos con tasas más altas y plazos de pago más largos.
Un problema estructural adicional con el que se tropezó en la historia fue la tardía y precaria modernización del sistema de transporte aéreo, fluvial y terrestre. El primer ferrocarril Antofagasta-Uyuni es de 1889; cuando Perú, Chile, Brasil y Argentina contaban ya con redes más amplias de conexión.
No había caminos asfaltados a diferencia de lo que ocurría en otras naciones. Recién en 1957 se asfalta la carretera Cochabamba–Santa Cruz.
“Detrás de los periodos de auge germinan las crisis. Los precios de las materias primas son cíclicos; hay factores externos que generan demanda de estaño y caucho, y dan origen a ciclos de exportación, pero caen las cotizaciones y generan problemas económicos”, insistió Pacheco.
Primera crisis
Pacheco cuenta que una de las primeras crisis que le toca enfrentar a Bolivia se da de 1877 a 1879 y aunque el impacto no fue muy fuerte, se presenta luego de que el país había contratado deuda externa y no se tuvo capacidad de pagar y se entró en mora.
El problema se da porque hacia los años 1872 y 1873 se derrumban los precios de la plata, que era el principal producto de exportación y cuando predominaba en el mundo el patrón oro-plata; sin embargo, Alemania pasa al patrón oro porque el otro metal había perdido valor y eso provoca una caída de precios a nivel mundial.
Bolivia enfrentó esa crisis con reformas que permitieron captar inversión para recuperar la producción de minerales y eso perduró hasta fines del siglo XIX.
Hasta 1872 no se podía exportar plata libremente, se debía vender al Estado para que acuñara monedas, pero ese año se declara libre exportación y se da inicio al auge de la producción argentífera.
Esas reformas generan un auge hasta los últimos 20 a 30 años del siglo XIX y los ingresos por la exportación de la plata llegaron a representar hasta un 30% de ingresos del Gobierno y las diferentes administraciones empiezan a aumentar el gasto fiscal o se malgasta la renta minera.
Segunda crisis
Hacia finales del siglo XIX los yacimientos de plata estaban agotados y se genera una nueva crisis económica, pero se empieza a exportar estaño y caucho. Eso permite amortiguar los problemas y se entra a un nuevo ciclo a comienzos de los años 20.
En 1921 caen los precios del estaño por efecto de la Primera Guerra Mundial; bajan las ventas y hay menores recaudaciones para el Estado, pero en 1922 se presenta una recuperación hasta la gran depresión de 1929.
Tercera crisis
En 1929 la depresión provoca la mayor crisis del capitalismo y Bolivia no es ajena a la recesión mundial. El problema es que, en los años 20, el país se había endeudado para financiar el gasto público, construir el ferrocarril en occidente, aunque el único rentable era el que conectaba con los puertos de Chile.
1930 es el año en que hubo problemas económicos. En los ciclos expansivos, el país se había endeudado, pero con las crisis tocaba pagar, pero había menores ingresos.
Para entonces la dependencia de las exportaciones de estaño era demasiado grande, un 80% y el 60% de los ingresos estatales respondían a ese metal, pero como se caen los precios, baja el gasto fiscal, la actividad económica, comercial se contrae severamente.
Gobernaba Bolivia Hernando Siles, pero en 1930 es derrocado por Carlos Blanco Galindo, quien convoca a elecciones en las que triunfa Daniel Salamanca.
Es un periodo en el que se cierran escuelas fiscales para niños, se despiden empleados públicos y se producen múltiples movilizaciones sociales que piden pan. Se suma el retorno de trabajadores que habían sido despedidos en Chile de los yacimientos de salitre, se calculan tres mil despidos en el comercio e industria, 2.824 en ferrocarriles y construcción de caminos, y 20 mil en la minería.
Pacheco recordó que, en ese contexto de aguda crisis económica, estalla la Guerra del Chaco, un conflicto que ayudó al Gobierno a desinflar los conflictos sociales y Salamanca confina en el Chapare a dirigentes sindicales a fuerza de detenciones. La gente deja de marchar por comida, y se apodera la psicosis y pide la guerra.
En la segunda mitad de los años 30 el precio del estaño vuelve a recuperarse y con el estallido de la Segunda Guerra Mundial hay una mayor demanda, puesto que, con la invasión de Japón a varios países productores del Asia, Bolivia queda como uno de los pocos proveedores.
En ese contexto nace el Plan Bohan, para que se haga un diagnóstico de la economía, y en 1942 se sugiere impulsar en el oriente la producción de arroz, azúcar, algodón, que hasta entonces el país importaba. Además, Santa Cruz tenía yacimientos de petróleo.
Cuarta crisis
Entre 1953 y 1957 las reformas impulsadas por el MNR y la caída de precios del estaño gestan una nueva crisis que se traduce en una elevada inflación, déficit fiscal, crisis cambiaria con el alza del dólar y paradójicamente con Hernán Siles Zuazo en el poder y a quien posteriormente, en 1982, le tocará enfrentar otra vez una difícil situación económica.
La debacle del estaño ya había comenzado durante la nacionalización de las minas y la creación de la Comibol. Los trabajadores imponen la cogestión obrera. Se recontrata a cinco mil mineros despedidos, cuando antes ya se había iniciado la declinación de la producción minera.
La empresa nunca pudo invertir en exploración y prospección y se agota la producción, y sus balances solo reflejaban pérdidas.
En los años 70 la economía se recupera con los altos precios, y de nuevo se inicia un ciclo expansivo y de elevado endeudamiento.
Quinta crisis
Pacheco sostuvo que se llega a los años 80 en el Gobierno de la UDP con la mayor crisis económica de los últimos 50 años que enfrentó Bolivia, producto de la hiperinflación y comparada con el impacto de la Gran Depresión, aunque en un contexto y una característica diferentes. Luego de 1930 hubo deflación en lugar de escalada inflacionaria.
El problema se gesta en el alto endeudamiento de los años 70, el elevado gasto fiscal producto del auge de precios del petróleo y la crisis estructural del modelo económico estatista de la Revolución del 52 y que se expresó en la declinación de la producción de estaño y la mala administración y elevados costos de producción de la Comibol.
Se desata una profunda crisis bancaria por la desdolarización, hiperinflación, crisis fiscal y el PIB se viene abajo, hay desempleo. A eso se añade la crisis política por la fuerte oposición del MNR y de ADN al Gobierno de la UDP y de la COB, y los sindicatos mineros. “Fue la tormenta perfecta y a eso se suma la mala gestión de las autoridades y las incoherencias de la UDP y la salida del MIR del Gobierno. Los intentos de estabilización con ajustes fiscales, aumentos salariales, mantener tipo de cambio, siempre fracasaban porque se necesitaba otro remedio”, observó.
Se comienza a salir del problema con la emisión del Decreto 21060 y las reformas que impulsa el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, pero la caída del precio del estaño y la quiebra del mercado mundial, en octubre de 1985, colocaba al país en una disyuntiva porque no había un sueldo para vivir.
La salvación llegó con las exportaciones de gas natural a la Argentina, lo que evitó mayores problemas económicos y en los años 90, producto de las reformas, comienzan a llegar nuevamente inversiones a la minería y se explotan yacimientos polimetálicos de plomo, plata, zinc que de a poco cobraron importancia. En el oriente la soya y las exportaciones ayudan a la recuperación económica.
También llegan nuevas inversiones para el desarrollo del gas y se gesta un nuevo ciclo favorable, aunque con precios bajos de materias primas y un crecimiento económico leve.
Sexta crisis
Entre 1996 y 1997 se origina en el mundo la crisis asiática y eso deprime más los precios de materias primas, pero en Bolivia la llegada de inversión extranjera para exploración y prospección petrolera amortigua el impacto.
En 1999 se comienza a exportar gas natural al mercado de Brasil, como punto culminante de los acuerdos alcanzados en los años 70 con Banzer. Ese interés se mantuvo después con los gobiernos de Siles Zuazo, Paz Estenssoro, Jaime Paz Zamora y Gonzalo Sánchez de Lozada.
Séptima crisis
Entre 1999 y 2001 se gesta la crisis brasileña y la crisis financiera de las empresas informáticas, lo que generó contracción en el mundo y eso causó un impacto con la caída de los precios de materias primas y del gas para Bolivia.
Octava crisis
El año 2003, el déficit fiscal se disparó debido a que en el gobierno de Banzer y Jorge Quiroga no se habían encarado los ajustes. Por eso Sánchez de Lozada en su segundo mandato intenta aplicar unas reformas con aumento de impuestos, pero que no dan resultado y se frena la exportación de gas a Estados Unidos por Chile.
Pero todos estos problemas gestan una crisis política con la movilización de la gente, con la influencia de la izquierda. Esto continúa en el gobierno de Carlos Mesa, que fue muy débil.
200 años: Otro signo que ha caracterizado al país ha sido la pésima distribución de la renta en las fases de expansión de las exportaciones de recursos naturales.
Pero entre 2004 y 2005 comienzan a recuperarse los precios de materias primas que alcanzan un boom durante el gobierno de Evo Morales y aumentaron los volúmenes de venta de gas a la Argentina y se condona la deuda externa en un 55% entre 2006 y 2007.
Es el inicio de un nuevo boom de precios e ingresos para Bolivia, que se traduce en un incremento de precios del gas, de las exportaciones, de la renta petrolera y alza de las Reservas Internacionales Netas hasta más de 15 mil millones de dólares.
En 2008 se gesta a nivel mundial la crisis hipotecaria, que disminuye los precios de materias primas, lo que tiene un impacto en Bolivia con menores ingresos, pero no de manera severa.
Novena crisis
Luego de 2014 y 2015 se viene el fin del boom de precios de las materias primas que se traduce en menores exportaciones para Bolivia y pérdida de Reservas Internacionales Netas y comienza la declinación de los campos productores de gas y falta de exploración.
El crecimiento económico se aminora, al igual que los ingresos en medio del elevado gasto y mala asignación de rentas que se había gestado durante el boom de ingresos.
El problema de no reinvertir los recursos generados en el auge de precios en proyectos rentables y en la exploración petrolera termina por declinar la producción de gas y reducir las exportaciones de este energético. Esto se traduce en la actual crisis de divisas y caída de las RIN y escasez de gasolina y diésel.
Décima crisis
En 2020 estalla la crisis sanitaria por efecto de la pandemia que hunde la economía y el crecimiento se torna negativo (-8,7%). El desempleo se dispara y la actividad económica se paraliza.
La pandemia de Covid-19 generó severas consecuencias para el país, se perdieron miles de vidas, con un sistema de salud colapsado, la insuficiencia de medicamentos y de insumos médicos, y la elevada especulación.
Pacheco considera que en la actualidad la economía de EEUU crece, hay empleo y bajó la inflación, pero en China hay problemas por la crisis de una inmobiliaria. Pese a todo hay demanda de materias primas y alza de precios. Se debe esperar el rumbo que tome EEUU con Donald Trump.
Antecedentes
La plata. Hacia los años 1872 y 1873 se derrumban los precios de la plata, que era el principal producto de exportación, y cuando predominaba en el mundo el patrón oro-plata; sin embargo, Alemania pasa al patrón oro. Este problema posteriormente impacta en los ingresos de Bolivia.
Gran depresión. El crack de 1929 en la Bolsa de Nueva York desata una severa crisis económica en el mundo y Bolivia sufre el impacto, con caída de ingresos por exportaciones, desempleo y hay movilizaciones sociales.
Hiperinflación. En los años 80 se desata una profunda crisis bancaria por la desdolarización, hiperinflación y el PIB se viene abajo. El problema se gesta en los años 70.