Gestión Luis Arce
Entre 2021 y 2024, la deuda externa contratada fue de $us 4.960,1 millones y desembolsos llegaron a $us 5.286, según el BCB
Entre 2021 y 2024, gestión del presidente Luis Arce, Bolivia contrajo nueva deuda externa por 4.960,1 millones de dólares y los desembolsos llegaron a 5.286 millones de dólares, incluidos los de anteriores gestiones, según los datos del Banco Central de Bolivia (BCB).
El 8 de noviembre de 2020, el Mandatario, asumió la presidencia del país, tras ganar las elecciones nacionales y luego de la gestión interina de Jeanine Añez, tras la renuncia y salida de Bolivia del expresidente Evo Morales en 2019.
Los datos del BCB revelan que en 2021 se contrató deuda externa por valor de 463,2 millones de dólares y los desembolsos sumaron 1.366,2 millones; al año siguiente, la contratación fue de 2.649,8 millones y los recursos que se depositaron en cuentas nacionales llegaron a 2.120,5 millones de dólares.
En 2023, los montos contratados sumaron 1.577,4 millones de dólares y, en 2024, de 889,7, mientras que los desembolsos llegaron en 2023 a 1.125,5 millones y el año pasado a 673,9.
Para garantizar la importación de combustibles el país necesita de divisas y el Gobierno reconoció que no cuenta con la liquidez de dólares para cumplir con el cien por ciento de la demanda, por lo que pide a la Asamblea Legislativa Plurinacional la aprobación de contratos de crédito por más de 1.600 millones de dólares.
La ministra de la Presidencia, Marianela Prada, señaló que en 2023 las transferencias netas, es decir la diferencia entre los recursos desembolsados de deuda y el servicio (pago de intereses y capital de la deuda), registró un saldo negativo de (-366 millones de dólares) y en 2024 de (-852 millones de dólares).
En 2023 se recibieron desembolsos de 1.126 millones de dólares, pero el servicio de deuda demandó el pago de 1.491 millones de dólares; en 2024 los recursos recibidos fueron de 673,9 millones y el servicio, 1.526 millones.
Críticas
El economista Gonzalo Chávez, advirtió que los créditos externos, no resuelven el problema de escases de divisas para garantizar la importación de combustibles que necesita el país, esto porque los desembolsos se hacen en cuotas, y no llegan a través de una transferencia inmediata.
Ejemplificó que el desembolso se hace en cuotas y según un cronograma:
- Fase 1: 10 millones de dólares para el diseño del proyecto.
- Fase 2: Tres meses después, otros 30 millones para la preparación del terreno.
- Fase 3: Otros 20 millones cuando ya están echando cemento…
"Y así sucesivamente, hasta que, después de dos años, llega el último dólar", remarcó.
La ministra Prada, ante las críticas, aclaró que los créditos que pide a la Asamblea Legislativa aprobar, no se destinan de manera específica a la importación de carburantes.
Explicó que cuando una entidad financiadora desembolsa un crédito al país envía dólares al Banco Central de Bolivia (BCB) y esta entidad entrega o cambia a bolivianos para pagar a la entidad o empresa que vaya a ejecutar un proyecto, según reportó Unitel. Entonces el Estado ya tiene dinero en dólares para comprar combustibles.
Gonzalo Colque, exdirector de la Fundación Tierra, en un análisis publicado en sus redes sociales, señala que, para el Órgano Ejecutivo, el desabastecimiento de combustibles se debería a un supuesto “sabotaje” de la Asamblea Legislativa por negarse a aprobar nuevos contratos de préstamo.
Explicó que luego de una revisión de los préstamos aprobados del año pasado, existen ocho contratos aprobados que suman la considerable cifra de 889 millones de dólares, pero diciembre de 2024 se habían desembolsado 27 millones de dólares, lo que representa sólo el 3% del total aprobado.
“Sabemos que no todo el dinero se transfiere de golpe y que hay un tiempo de implementación. Por eso, una referencia más equilibrada es el primer semestre: 24 millones desembolsados equivalentes al 4% de lo aprobado. Es decir, prácticamente lo mismo. Pero lo más preocupante es que existen préstamos con cero desembolsos, a pesar de haber sido aprobados hace varios meses por el Legislativo”, precisó Colque.
En su criterio, esto se explicaría porque el Gobierno no está cumpliendo con las condiciones y los requisitos de los contratos para recibir desembolsos.
Por ejemplo, dijo que, en el caso de obras públicas, para acceder a los primeros desembolsos, tendría que haberse presentado planes detallados de ejecución, cronogramas, licitar y adjudicar los proyectos. “Y justamente ahí radica el problema de fondo. Un ejemplo, la CAF otorgó 223 millones de dólares, pero hasta la fecha ni un centavo de desembolso. ¿Por qué? Porque la licitación recién se lanzó el mes pasado. Los parlamentarios deberían fiscalizar”, observó Colque.
¿Por qué el Ejecutivo insiste en presionar al Legislativo? Colque considera que esto tiene que ver con la intención de culpar a alguien más para encubrir la “deficiente administración de los préstamos y la incapacidad de acceder a desembolsos de manera ágil y efectiva”.
“Por otro lado, porque tiene en la mira uno o dos nuevos préstamos, pequeños, pero de fácil desembolso, pensados como un salvavidas para patear el desabastecimiento (combustible) unos meses adelante”, subrayó.