2025-05-26

Ciudad contra la furia

El Prado, símbolo de La Paz

Sin duda que es necesaria una visión prospectiva que conlleve la valorización, preservación e innovación, en lo que sea pertinente, del área involucrada consistente en 542 x 36 metros, o sea una superficie de 19.512 metros cuadrados.

La Avenida 16 de Julio, más conocida como El Prado, es sin duda la vía más significativa de La Paz. Su origen se remonta a inicios del Siglo XIX, cuando en 1817 el Gobernador Juan Sánchez Lima instruye la construcción de un paseo desde la Plaza Venezuela en dirección a Sopocachi, para lo cual se procede a expropiaciones, nivelado y adoquinado de vía con árboles, arbustos y flores. El Gobernador Luis Monje, en 1828, instruye construir un pórtico de piedra con rejas en el extremo sur donde ahora termina El Prado. Posteriormente se ubican en el lugar los portales de piedra labrada del Claustro de San Agustín. El año 1897 se construyó un estanque de agua oval en el paseo con pavo reales, aves y otros animales que transitaban libres, mientras circulaban transeúntes y coches con jinetes. Una fuente de piedra de estilo colonial le daba un toque especial. Después del cambio de siglo habían sido eliminados el estanque y portales, en tanto que progresivamente crecían las edificaciones de elegantes residencias con diseños de arquitectos europeos y de sus jóvenes colegas bolivianos formados en el exterior. La fuente escultural de mármol con Neptuno, ahora en el Montículo, adornaba el inicio de la vía. En 1933, Arthur Posnansky trasladó de Tiahuanaco a La Paz el Monolito Bennett que se mantuvo al final de El Prado hasta 1944.

Actualmente sus edificaciones evocan el esplendor de la Arquitectura de las primeras décadas del Siglo XX, como ser las casas:  Camponovo, 1907, Machicado, 1915, Club Libanés, 1915, Núñez del Arco, 1920, Carrasco, 1920, Hotel Sucre, 1936, Cine Monje Campero, 1941, Basílica María Auxiliadora, 1945, Biblioteca Municipal, 1946 y otras. Testimonian la modernidad de la segunda mitad del mismo siglo los edificios: San Pablo, 1989, Hotel Plaza, 1979, Mutual La Paz, 1980, Herrman, 1980, La Primera, 1979, Banco de la Nación Argentina, 1977, Banco Bisa,1975, Petrolero, 1969, Alameda 1967, Avenida, Hotel Copacabana,1958 y otros.

Sus monumentos escultóricos son reliquias patrimoniales: Libertador Simón Bolívar,1925, Cristóbal Colón,1926, Fuente de la Madre Patria, 1901, Fuente de la Juventud, 1976. La barbarie e ignorancia dañaron a uno de ellos. Últimamente apareció una escultura con el rostro de un empresario.

En el transcurso del tiempo hubo varias intervenciones del gobierno municipal en El Prado. Las más de las veces de tipo parcial, cosmético e irrelevante. La última fue a inicios del presente siglo con el Alcalde Juan del Granado. Ahora se publicita que el Municipio implementará un proyecto de intervención y revitalización, que ya tiene observaciones del Colegio de Arquitectos de La Paz.

Sin duda que es necesaria una visión prospectiva que conlleve la valorización, preservación e innovación, en lo que sea pertinente, del área involucrada consistente en 542 x 36 metros, o sea una superficie de 19.512 metros cuadrados.

Por la singular importancia de El Prado, se requiere un proyecto serio y responsable con intervención de especialistas que al menos contemple: su carácter de museo a cielo abierto, tratamiento y seguridad de monumentos, normas de resguardo de imagen en edificios, pavimentos en calzadas y aceras, paisajismo, mobiliario urbano, luminotecnia, reglamentación del comercio en esta vía pública, publicidad urbana respetuosa, normas específicas de tráfico vehicular, mitigación de la contaminación ambiental, sonora y visual, señalética urbana y tratamiento normado del color en espacio público. Sin control necesario para cumplir las disposiciones, todo habrá sido en vano.            

*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.

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