2025-06-08

Cultura

Matracas con alma: David Ibañez, el artesano que da vida a la fe con madera y tradición

En toda su trayectoria, el artesano ha diseñado matracas que van desde barcos y televisores, hasta quirquinchos, dientes y vehículos antiguos.

“Mientras tenga fuerzas, seguiré haciendo matracas. No sé hacer otra cosa, y no quiero hacer otra cosa”, dice sin dudar David Ibañez, artesano paceño que ha dedicado más de medio siglo a transformar bloques de madera en instrumentos que resuenan con el alma de las festividades religiosas bolivianas y peruanas.

El concejal Javier Escalier destaca la gran variedad de los diseños, que van desde barcos y televisores, hasta quirquinchos, dientes y vehículos antiguos. Es que Ibañez ha llevado el arte de las matracas a un nivel extraordinario. “Las matracas de David no solo suenan, cuentan historias. Son parte del alma de nuestras festividades.”

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El artesano cuenta con orgullo que le piden “de todo, pero siempre les pongo corazón, porque cada matraca tiene su historia, su ritmo y su dueño”. No trabaja en lata porque “la madera tiene mejor caja de resonancia”, afirma, señalando que incluso ha hecho camiones cisternas y una réplica de un Ford modelo 50.

El proceso empieza por lo esencial: “Primero se selecciona buena madera y lo más importante es que esté seca. Si compramos húmeda, debemos hacerla secar. Luego cortamos en tablitas, comenzamos a armar, le damos el afinado, los ángulos, con un acabado más artesanal”, explica con precisión.

La técnica no es improvisada. David aprendió de su padre y, tras su fallecimiento, él y sus cuatro hermanos montaron talleres que siguen activos hasta hoy. “Cuando hay muchos pedidos, nos ayudamos entre todos para avanzar más rápido”, relata.

Entre sus encargos más desafiantes destaca un quirquincho tallado pieza por pieza, con patas circulares que requieren especial cuidado. También elabora mecanismos de matraca por separado, para que otros artesanos les coloquen figuras personalizadas. La demanda se intensifica desde mayo hasta septiembre, con picos en junio por el Gran Poder y en febrero, cuando comienzan los envíos al Perú. “Recomiendo hacer los pedidos tres meses antes para tener tiempo de secar la madera y dar la forma que se desea”, aconseja.

Para el concejal paceño Javier Escalier la trayectoria de Ibañez es un verdadero tesoro cultural. “David Ibañez es un verdadero patrimonio vivo. Su trabajo no solo es un símbolo de fe y tradición, sino también de creatividad y perseverancia”, resalta.

Escalier enfatiza que el arte de las matracas merece mayor apoyo y visibilidad. “Cada matraca que David construye lleva el espíritu de nuestras danzas y tradiciones. Es un artista con profundo compromiso y pasión.”

Más allá del sonido, cada creación de David Ibañez es una expresión de devoción, arte y resistencia cultural. Y mientras su taller siga en pie, las matracas seguirán girando al ritmo de la fe.

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