Querían ser abogados
Asfixiaron los sueños de Demian y su madre luego de forzarlos a dormir
Virginia Arucutipa fue la primera en cerrar los ojos; dos días después, en medio de los sollozos por su desaparición también lo hizo su hijo, Demian. No fue su deseo quedar dormidos, pero fueron engañados por la expareja de la joven y padre del niño de ocho años, Deivid Robert Quispe Poma, que luego de dejarlos vulnerables procedió a asfixiar a sus víctimas, quienes debido al círculo de violencia en el que vivían soñaron en convertirse en abogados para defenderse.
“Mi hermana (Virginia) no se separaba de su hijo, era bien apegada a él (…) Ella estudiaba Derecho en la Universidad Pública de El Alto (UPEA). No ha puesto la denuncia por las agresiones antes, porque este hombre le amenazaba con quitarle a su hijo. Él la asesinó a mi hermana y lo mató a golpes a mi sobrino porque seguro le salió a defender”, relató a los medios de comunicación Yanine Arucutipa, durante el velorio de Demian, el 28 mayo.
Esa fecha, Quispe aún estaba prófugo y se desconocía la ubicación de Virginia, reportada como desaparecida, pero se tenían pocas esperanzas de hallarla con vida, luego de que se descubriera que el cuerpo del niño estaba dentro de una bolsa, en un cuarto en el que la familia del principal sospechoso guardaba “sus ñatitas”.
Otro de los familiares relató al abogado de la familia, Fernando Velarde, que el niño fue testigo de las agresiones que Deivid Quispe cometía contra Virginia durante su convivencia; por ello, Demian también soñaba en convertirse en un abogado para defender y rescatar a su madre del “círculo de violencia” en el que vivía, como lo aseguró el fiscal departamental de La Paz, Luis Torrez.
Actualmente, Quispe está recluido en el penal de Chonchocoro, luego de declararse culpable y someterse a un juicio abreviado por el infanticidio de su hijo, crimen por el que recibió una condena de 30 años de cárcel sin derecho a indulto. Aún está en proceso un caso por trata y tráfico de personas, que debería derivar en otro por feminicidio, luego de que se halle el cuerpo de la joven madre, el que presuntamente fue desmembrado y, en dos bolsas, fue a dar al botadero de basura de Villa Ingenio, en la ciudad de El Alto.
Los indicios señalan que el hombre decidió quitar la vida a Virginia para dejar de pagar la asistencia familiar de su hijo, obligación económica por la que fue encarcelado por tres días, en enero de este año. Velarde confirmó que en esa oportunidad la familia de Quispe Poma pagó nueve mil bolivianos para que este pudiera recuperar su libertad y que en estos días se vencía el plazo para pagar la otra mitad que adeudaba.
Las pastillas
El fiscal a cargo del caso, Luis Fernando Castro, informó que, de acuerdo con la declaración de Quispe, la cadena de crímenes que este cometió se inició la tarde del 20 mayo, cuando encontró a su expareja junto a su hijo y la obligó a dejar al niño en el cuarto de alquiler, en el que ella y su niño vivían, en la zona 16 de Julio. Luego la llevó a consumir bebidas alcohólicas con él a la zona del cementerio Mercedario.
Castro señaló que a las 19.00, aproximadamente, Quispe decidió continuar con el consumo de bebidas alcohólicas en otro bar, en la zona del Complejo Fabril, cerca de la UPEA.
“Es en ese momento que el señor Deivid Quispe identifica unas pastillas (somníferos) que estaría portando la víctima (Virginia), por lo cual le reclama (y se las quita). Luego, la víctima se dirige al baño y el señor aprovecha para mezclar esas pastillas con la cerveza y se las da para consumir”, explicó Castro en entrevista con Cadena A.
Posteriormente, Quispe llevó a Virginia a su domicilio, en la calle Alto de la Alianza de la zona Alto Lima. Allí, según la declaración del ahora sentenciado —mientras ella caía bajo efecto de las pastillas— continuaron bebiendo y mantuvieron relaciones sexuales. Luego, cuando Virginia quedó inconsciente, Quispe Poma tomó una almohada y procedió a asfixiarla, confesó el criminal.
Los datos revelan que el hombre durmió junto al cuerpo y al día siguiente, 21 de mayo, reaccionó y recordó que dejó solo a su hijo. Ante los llamados insistentes y el llanto del niño, que desde ese día dejó de ir a la escuela, Quispe se dirigió al cuarto del pequeño, en la zona 16 de Julio, “llevando almuerzo y algunas golosinas”, afirmó el fiscal.
A continuación, el hombre regresó a su domicilio en Alto Lima y dijo que continuó con el consumo de bebidas alcohólicas. El jueves 22 de mayo, el hombre reaccionó nuevamente y volvió por el niño.
De acuerdo con la versión de Quispe ante la Fiscalía, ante el llanto y los reclamos por conocer dónde estaba su madre, este respondió que él volvería a tener problemas con la Policía por culpa de su madre, pero que ella ya no regresaría.
Aproximadamente a las 23.00 el niño, que no dejaba de llorar, se quejó por un dolor de garganta; entonces Quispe, con engaños, hizo que su hijo también tomara las pastillas somníferas que supuestamente le había quitado a Virginia y, cuando Demian quedó inconsciente, su padre también lo asfixió, según el informe brindado por la Fiscalía.
Contradicciones
No obstante, existen elementos que no fueron esclarecidos y otros que revelan contradicciones en los informes que dieron la Policía y la Fiscalía durante la investigación. Una de las incógnitas es el origen y la supuesta posesión de las pastillas somníferas por parte de Virginia. Por otro lado, la familia de las víctimas mostró ante medios de comunicación la ropa ensangrentada de Demian, lo que revelaría que el infanticidio fue provocado por los golpes que incluso fracturaron varios huesos del niño de ochos años.
Asimismo, las autoridades afirman que tanto Virginia como Quispe, de 33 años, no tenían un oficio conocido y que el hombre sería un bebedor consuetudinario. El viernes 6 de junio, ella debía celebrar sus 31 años.
Los cuerpos
No se ha precisado la fecha, pero fue entre el 20 y 23 de mayo que Quispe se encontró con su madre, quien declaró que le dio comida en su casa. En ese encuentro personal, ella afirmó que no sospechó que había un cadáver en la casa y que la única actitud extraña de su hijo fue cuando le dijo que ya había solucionado las deudas de la asistencia familiar, que ya no se preocupara por el tema.
En esa cronología de hechos, el 23 de mayo, el hombre despierta y toma el cuerpo de su hijo para introducirlo en una bolsa de yute en posición fetal. Así lo llevó hasta su cuarto, donde yacía el cadáver de Virginia.
Fue durante esa acción, según la Fiscalía, que se generaron las fracturas en el rostro del niño. Quispe confesó que durmió con los dos cuerpos en esa casa, dos días, mientras planificaba cómo deshacerse de ellos.
Fue así que decidió desmembrar el cadáver de su expareja, colocando las extremidades en una bolsa de yute y el tórax en otra, pero al darse cuenta de que no podía llevar los cuerpos a otra zona buscó ayuda. “El día domingo (Quispe) contacta a sus (dos) amigos para trasladar los dos cuerpos”, refirió Castro.
El fiscal explicó que uno de esos cómplices fue identificado como Jimy Monzón, quien contrató un vehículo para cargar los cuerpos hasta el domicilio de la bisabuela de Quispe, en la zona La Portada de la ciudad de La Paz. Al regreso a su domicilio en la zona Alto Lima, los tres hombres volvieron a consumir bebidas alcohólicas hasta las 21.00.
Actualmente, Monzón está detenido preventivamente en el penal de San Pedro y según el abogado Velarde, este trató de obstaculizar la investigación dando información contradictoria. El tercer cómplice es buscado.
Mal olor
Posteriormente, el lunes 26 de mayo, Quispe recibe el llamado de su madre, quien le exige una explicación, pues el inquilino de la casa en la zona La Portada se quejó del mal olor que salía del domicilio. Velarde afirma que los cuerpos de la madre y su hijo estaban al interior de un cuarto en el que esa familia guardaba al menos 13 “ñatitas”, cráneos de personas usadas como amuletos “protectores”, tradición que se cree es practicada con más frecuencia por personas dedicadas al crimen.
Ese momento Quispe regresó a la casa de La Portada y logró llevar a pie las bolsas con los restos de Virginia, arrojándolos a un contenedor de basura cercano. Es por ello que se sospecha que las bolsas ahora están en el botadero de basura de Villa Ingenio.
No obstante, la madre de Quispe vuelve a llamarlo para recriminarlo, porque continuaron las quejas del inquilino. Castro afirma que el acusado dijo que se asustó y huyó del lugar, desapareció hasta el 31 de mayo, cuando fue aprehendido en otro bar, consumiendo bebidas alcohólicas.
Los motivos
De acuerdo con las fuentes de la Policía y los relatos de la familia de las víctimas, consultadas por Visión 360, Quispe planificó el crimen motivado por el “resentimiento” que le causó su encarcelamiento en enero, por no pagar la asistencia familiar; además, que este mes de junio vencía el plazo para un nuevo pago.
La hermana de Virginia aseguró que un tiempo atrás Deivid Quispe golpeó a la joven madre hasta causarle 21 días de incapacidad. Explicó que debido a la burocracia en la Fiscalía y en la Policía no avanzó la denuncia y que el hombre la convenció de no proseguir con la acusación, con la promesa de que iba a cambiar.
La familia de Virginia asegura que, pese a esos compromisos, el hombre continuó ejerciendo violencia y acoso constante, razón por la que decidió mudarse a otro domicilio cercano, a unos pasos de la escuela de Demian. Tenía la esperanza de dar tranquilidad a su familia, que reprochaba los escándalos protagonizados por el hombre cuando estaba ebrio.
Han transcurrido 19 días desde que Quispe separó a Virginia de su hijo y le quitó la vida, 17 desde que asfixió los sueños del niño que anhelaba convertirse en abogado para defender a su madre. Los restos de la madre aún no fueron hallados.
Entre tanto, la investigación avanza para dar con el segundo “amigo” que ayudó en el traslado de los cuerpos. La familia de Virginia presentó un memorial para ampliar la investigación, por encubrimiento y complicidad en el feminicidio y el infanticidio, contra la familia del victimario, quien en la audiencia cautelar pidió que no se hostigue a sus parientes.
Exfiscal: Es necesaria una pericia psicológica y recintos carcelarios adecuados
Para la exfiscal y experta Karina Cuba es importante que el Ministerio Público realice una pericia psicológica a las personas procesadas por hechos violentos, más cuando se trata de delitos como infanticidio o feminicidio, para establecer aspectos importantes sobre el perfil del acusado, el riesgo para la víctima e incluso las medidas necesarias para su encarcelamiento en caso de una condena.
“Debido a que en la mayoría de los casos la Fiscalía no elabora la pericia psicológica, carece de herramientas apropiadas para impedir un feminicidio, pues no se detecta a los potenciales agresores, que en varios casos burlan las medidas de protección que quedan solo en los memoriales”, explicó Cuba a Visión 360.
En el caso concreto del ahora sentenciado Deivid Robert Quispe Poma, se puede establecer que hubo un proceso mental de planificación tanto para cometer los asesinatos como para tratar de encubrir su responsabilidad desechando las pruebas y los cuerpos de sus víctimas.
Similar criterio expresó la criminóloga Gabriela Reyes, quien considera que Quispe incluso pudo ingresar en la valoración de un “costo - beneficio”, previo a perpetrar el crimen, tomando en cuenta que para el ahora sentenciado era más conveniente eliminar a la persona que le exigía el pago de la asistencia familiar, su expareja Virginia Arucutipa, para evadir su responsabilidad hasta la mayoría de edad de Demian, el hijo de ocho años al que asfixió el 22 de mayo, luego de darle somníferos.