2025-06-15

La Tribuna

Sprint

Las dos últimas fechas de las eliminatorias sudamericanas, rumbo al mundial de fútbol del próximo año, son de particular interés y expectativa para la selección boliviana.

Las dos últimas fechas de las eliminatorias sudamericanas, rumbo al mundial de fútbol del próximo año, son de particular interés y expectativa para la selección boliviana.

Es cierto que aún queda mucho tiempo, hasta septiembre, cuando se definan los seis cupos directos de Sudamérica. Y quede pendiente un repechaje, al que aspiran llegar las representaciones de Venezuela y Bolivia.

Por ahora, la “Vinotinto” (18) tiene un punto más que Bolivia (17) y ocupa el séptimo lugar que, justamente, da derecho a ese repechaje.

A Venezuela le queda por jugar ante Argentina de visitante y recibir, en la última fecha, a Colombia.

La “verde”, por su parte, debe enfrentar de visitante a Colombia y cerrar en Villa Ingenio, con Brasil.

Ambas selecciones se juegan la posibilidad de seguir soñando con asistir al siguiente mundial.

Será un “sprint” final, en procura de alcanzar esa meta, donde está prohibido pestañear, para no cometer errores y, en el caso de la selección nacional, cumplir con su obligación de puntuar, esperando un tropiezo de Venezuela.

Misión harto difícil, considerando la necesidad del equipo “cafetalero” de asegurar su clasificación al mundial y también de Venezuela para, mínimamente, mantener esa puntuación, en relación a Bolivia.

Desde la magnífica clasificación de Bolivia al Mundial de Estados Unidos, en 1994, en las restantes eliminatorias no se pudo repetir, ni siquiera acercarse, a esa campaña.

Y hoy, la realidad no es diferente. Más allá del proyecto presentado a 10 años, con una renovación de jugadores que, en la mayoría de los casos, están haciendo sus primeras armas a nivel de un certamen de selecciones por demás exigente y de alta competencia y que encendieron una chispa de esperanza de clasificación, que se mantiene latente, aunque sin depender de sí mismo.

Dos próximos cotejos por demás difíciles para nuestra selección. Sobre todo el primero de ellos, con un dato por demás revelador: Bolivia, en el formato de estas eliminatorias, nunca logró, ni siquiera, un empate en tierras colombianas. Desde las eliminatorias para Francia 98 hasta las de Catar 2022 fueron todas derrotas. Con un detalle alarmante: Bolivia, en siete partidos jugados en casa de Colombia, no anotó ni un solo gol. En cambio, recibió 17. Y si se pretende mantener la chance de clasificación, habrá que sumar. Misión harto difícil, por este antecedente. Pero es, simplemente, una estadística.

Y, en el último partido de la verde, ante Brasil, queda el grato recuerdo del triunfo en La Paz, por dos goles a cero, en 1993 cuando clasificamos al mundial USA 94. Pero, como la moneda tiene dos caras, también asoma el recuerdo de la última visita de Brasil por la eliminatoria a Catar, cuando en marzo de 2022 nos ganó en el estadio Siles por cuatro goles a cero.

Dura tarea para la selección, de dar su mejor esfuerzo, y para su director técnico, de planificar una adecuada estrategia que le permita alcanzar el objetivo final.

Claro, aguardando un tropiezo de Venezuela y no fallar en este sprint que podría permitir a la selección boliviana contar con una posibilidad más de llegar a México, Estados Unidos o Canadá.

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