2025-07-11

Recurso natural

Sugieren crear dos leyes para avanzar en la explotación del litio, una antes de firmar contratos y otra para preservar el Salar de Uyuni

El libro “Bolivia y litio, realidades económicas”, de los expertos Sergio Medinaceli y Mauricio Medinaceli, hace un recuento histórico de los intentos por explotar el litio, un análisis económico y perspectiva de ingresos.

Una ley de recursos evaporíticos y una ley de uso del suelo del Salar de Uyuni, son normas necesarias antes de avanzar en la explotación del litio, según concluye el estudio plasmado en el libro “Bolivia y litio, realidades económicas”, de los expertos Sergio Medinaceli y Mauricio Medinaceli.

El texto aborda los antecedentes, los intentos que se han realizado desde los años 80 para concretar la producción de carbonato de litio, un análisis económico y proyecciones de ingresos con este recurso y una propuesta. El libro fue presentado el jueves en la Asociación Nacional de Periodistas.

Sergio Medinaceli señaló que urgen dos leyes, una de recursos evaporíticos para que la explotación del litio solo se delimite y abarque solo la parte sur del Salar de Uyuni, de modo que cualquier proyecto se levante en la costa.

Una segunda Ley es del uso del suelo del Salar, porque el lugar es frágil y se tiene que proteger y mantener su atractivo turístico. “Se ha construido un aeropuerto internacional en Uyuni y no es para que los visitantes vean cómo se explota el litio, es un sitio atractivo turístico que se debe preservar, el salar es frágil y hay que cuidarlo”, puntualizó.

Remarcó que el problema es el medio ambiente, si el terreno se hunde, se forman lodazales, por eso es que cualquier contrato de explotación que se firme hacia futuro, debe contemplar no sólo la exploración de litio, sino la remediación ambiental.

En el estudio, Medinaceli hace un repaso a la historia e intentos de explotación del litio y recuerda lo ocurrido a mediados de los años 80, cuando durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro se invitó a la empresa estadounidense Lithium Corporation of America, para negociar un contrato de explotación del Salar de Uyuni de forma directa.

Posteriormente, en el Gobierno de Jaime Paz Zamora, continuaron las gestiones y se convocó a una licitación internacional que se adjudicó la compañía americana, pero que no avanzó por la oposición en el Congreso y en las calles en Potosí.

“Potosí, en esos años (80 y 90), no recibía ni un millón de dólares en regalías porque la producción minera había caído y el litio era una alternativa; si se avanzaba, hubiésemos recibido 1.600 millones de dólares con el proyecto con la Lithco”, recordó Medinaceli.

Explicó que el proyecto contemplaba la explotación de 400 mil toneladas de carbonato de litio en un área determinada del Salar, en la costa y el Estado gozaba de una participación del 54% y la Lithco 46%.

“Fue el gran momento de comenzar con la explotación del litio, hoy estaríamos en el top de productores de carbonato de litio. Jaime Paz Zamora licitó el proyecto, pero en el parlamento se aumentó el IVA y la Lithco se fue y quienes se oponían, parlamentarios, Comité Cívico recularon y hasta pidieron al ministro de Minería de entonces que haga lo posible para que la empresa no se vaya, pero se fue porque ya no tenía confianza en Bolivia”, puntualizó.

Luego de ese primer intento, el autor de libro, sostiene que el segundo momento en la historia del litio se da con el proyecto que impulsa el expresidente Evo Morales, bajo la premisa de avanzar y trabajar en un proyecto con tecnología soberana.

Para Medinaceli, este proyecto, con la tecnología de evaporación con piscinas para obtener materia prima, es un fracaso ideológico, porque se pretendía descubrir una técnica ya empleada en el mundo. También es un fracaso técnico porque las piscinas presentaron daños, las membranas presentaron fallas y hoy no se cuenta con materia prima.

La tercera etapa del litio se da con la actual gestión de Gobierno que apuesta por el cambio de tecnología y la Extracción Directa de Litio (EDL) y la convocatoria a empresas internacionales a participar de un proceso de licitación. “La metida de pata es que nunca se contrata a una empresa internacional para que haga la calificación de las compañías que se presentaron, sino a YPFB. Una empresa que se dedica al petróleo y gas que es la que define y selecciona a una empresa china y de Rusia”, apuntó.

El problema, dijo con la empresa rusa Uranium Group es que en los convenios suscritos en diciembre de 2023 se habla de una inversión de 450 millones de dólares para producir 14 mil toneladas de carbonato de litio, pero el contrato que llega al Legislativo, menciona una inversión de 970 millones de dólares para procesar la misma cantidad del recurso.

“Por qué duplican la inversión, es algo que se debe discutir. Pero con el contrato con el consorcio chino CBC hay aspectos negativos, si se sube la regalía en algún momento, YLB debe hacer el mayor esfuerzo para que esto no afecte a la empresa, pero sino debe asumir la diferencia y si la empresa se va, debemos resarcir daños. Por eso es que esos contratos son desfavorables para el país”, remarcó.

Medinaceli considera que Bolivia no solo debe apostar a la explotación del litio, sino a tierras raras, hierro, de modo que, si el precio de este recurso baja, se tiene otras alternativas. “No se debe poner toda la esperanza en el litio y esperar que esto salve la economía como ocurrió con el gas”, enfatizó.

Añadió que Bolivia puede avanzar en la producción de carbonato, pero si se quiere avanzar más allá en la fabricación de baterías de litio, tendrá que abrirse a la participación de empresas y capital extranjero.

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