Ruptura
Milei-Villarruel, una pelea tóxica en la cima del poder de Argentina
La relación entre el presidente de Argentina, Javier Milei, y la vicepresidenta, Victoria Villarruel, parece haber entrado en una ruptura definitiva tras el último cruce cuando el mandatario la tildó de “traidora”, “demagoga” y “bruta”, tras la aprobación de leyes para otorgar un aumento de emergencia en las jubilaciones y pensiones por discapacidad, y ella afirmara que “asistir a los más desprotegidos no debiera ser tan terrible”.
El vínculo político entre Villarruel y Milei se terminó de quebrar tras esa sesión del Senado en la que se aprobó el aumento jubilatorio, con respaldo de sectores opositores.
Esta nueva disputa nació luego de que los gobernadores aprobaron con el voto de sus senadores una batería de leyes que aumentan el gasto público. Milei respondió con insultos. Los acusó de ser “degenerados fiscales” y de pretender destruir su gobierno.
Tras la aprobación en el Senado de las leyes, el Presidente expresó su descontento a través de redes sociales; sin mencionar directamente a Villarruel expresó: “Lo hicimos con el 15% de la Cámara de Diputados, siete senadores, una traidora, pero con el mejor jefe de Gabinete de la historia”.
Desde sus redes Villarruel defendió su rol institucional y rechazó las críticas del mandatario. “Si hay equilibrio, asistir a los más desprotegidos no debiera ser tan terrible. El tema es que un jubilado no puede esperar y un discapacitado, menos. Que ahorre en viajes y en la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) y listo”, escribió al responder a un seguidor que la acusaba de romper el equilibrio fiscal.
La funcionaria aseguró que cumplió con su “función constitucional” al habilitar el debate en el Senado, y dijo que no traiciona y que “no convalida mentiras ni decisiones que perjudiquen a los argentinos”.
Lamentó los insultos recibidos, pero aseguró que le dan “la tranquilidad de estar en apoyo de los argentinos más vulnerables”, y también acusó al Presidente de ser “un inmaduro”, que vive sometido a su hermana y secretaria de la Presidencia, Karina Milei.
Asimismo, indicó que el Presidente y su hermana usan aviones del Estado para sus giras en el exterior, como así también que viven en un “palacio” y no salen de ahí para ver qué le pasa a la sociedad.
Se quejó además de que Milei “no puede ni saludar a la persona con la que llegó al poder”. “Cuando el Presidente decida hablar y comportarse adultamente, podré saber cuáles son sus políticas, dado que no habla”, afirmó Villarruel en otra de sus respuestas.
La ministra de Seguridad (Gobierno) de Milei, Patricia Bullrich, dijo que “Villarrruel entró con un gobierno y un programa y que hoy defiende otra cosa, tira por la borda la estrategia del gobierno. Piensa igual que los kirchneristas, ‘gastemos, que de algún lado saldrá’”.
Para el periodista argentino Facundo Chaves, del portal Infobae, “el choque abierto e indisimulado entre el primer mandatario y la titular del Senado expuso de manera descarnada una pelea tóxica en la cima del poder, que tiene impacto institucional y final abierto. Hay una cronología de esa íntima desconfianza, sospechas de traiciones y una charla secreta que saben pocos y nadie confirma”.
“Lo bueno es que ahora Victoria Villarruel actúa a cara descubierta”, dice ese medio. La definición provino de las entrañas del Gobierno, después de la estrepitosa derrota en la Cámara alta que sufrió la Casa Rosada. Fue 7 a 0. “Rompieron el superávit con las jubilaciones, la ley de discapacidad y los proyectos de los gobernadores. Hasta aprobaron el día del cóndor andino, la Vicepresidenta no defendió a su gobierno”, describió uno de los operadores de la Casa Rosada que hizo una autopsia de lo que ocurrió en el Congreso.
El último cruce fue el último episodio de una larga lista de desencuentros del binomio presidencial, recuerda Chaves. “Hablando de reglas y excepciones, la norma en esa relación fue la discordia. Hay genéticas que predisponen esas diferencias y que ambos reconocen: Milei es un economista liberal libertario y Villarruel, una abogada nacionalista católica. En política y en economía hablan idiomas distintos”.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, puso nombre a esa bifurcación que se materializó el jueves 10 de julio. “Sin duda es una crisis, no institucional, sino una crisis política dentro del Gobierno. Hay un desentendimiento entre el Presidente de la Nación y la Vicepresidenta”, sostuvo el jefe de Gabinete, en diálogo con la señal de noticias DNews.
Además, admitió que existen “razones profundas” detrás del cruce entre Milei y Villarruel, y consideró que esas rispideces deberían “dirimirse de una manera diferente” y no como ocurrió, de forma pública y expuesta.
“Los vicepresidentes habitualmente juegan un rol secundario en la política. Juegan un rol en circunstancias determinadas” dijo Francos y recordó la sesión de 2008 en el Senado en la que el entonces vicepresidente de Cristina Kirchner rechazó con su “voto no positivo” la iniciativa oficial que establecía retenciones móviles a la exportación de soya.
Los inicios del quiebre
La ruptura de la fórmula presidencial fue el final de una mutación sigilosa que se vino macerando desde julio de 2024. Villarruel cambió todo su entorno y se preparó para un tiempo nuevo.
Fueron fotos de una película que ahora se proyecta con nitidez sobre el sistema político.
Una fuente interna del Gobierno del libertario decía entonces que “todo está roto”, y que “Victoria ya no es parte del Gobierno”, pero se mantiene solo por una “cuestión institucional”.
Milei decía entonces: “Villarruel ha estado cometiendo una serie de errores no forzados y ha hecho muchas declaraciones y actitudes que no están en la línea de lo que el 57% de los argentinos votó”.
En noviembre de 2024, Milei sostuvo que eligió a Victoria como su acompañante “porque es una persona brillante, íntegra y honesta”, además de resaltar que son amigos y que se complementan en el trabajo.
En aquella oportunidad, el mandatario argentino dijo que Villarruel era “una experta en temas de defensa y seguridad”, por lo que se daba por descontada su participación en el Gabinete a cargo de esas áreas, pero Milei se decantó por Patricia Bulrrich (del frente del expresidente Mauricio Macri), y la nombró ministra de Seguridad. Puede que ese hecho haya marcado el primer signo de ruptura en la relación.
¿Arma Victoria Villarruel su estructura de poder entre militares retirados?
Según el diario bonaerense La Nación, afuera del entorno presidencial, la vicepresidente Victoria Villarruel avanza en la consolidación de un “esquema de poder propio” desde el Senado. En los últimos meses firmó una serie de decretos que reconfiguraron el organigrama de la Cámara alta y reforzaron su núcleo de confianza, integrado en su mayoría por figuras con pasado militar o vínculos con el ámbito castrense.
Señala, además, que ocupa espacios institucionales vacantes y desarrolla una agenda propia en la provincia de Buenos Aires. Modificó el organigrama del Senado, desde donde planifica sus próximos pasos; marginada por Milei, mantiene una agenda activa lejos del Congreso.
Según ese rotativo, en el centro del nuevo armado aparecen tres nombres. Mario Norberto Russo, consultor político con pasado en la campaña presidencial de Javier Milei; fue designado en mayo como director general del cuerpo de asesores, tras la salida de su exvocero, Gaspar Bosch. Su llegada tuvo como objetivo reorganizar la estrategia política de la Vicepresidenta. La designación generó controversia: la diputada libertaria Lilia Lemoine recordó que había denunciado a Russo en 2022 por una presunta agresión física.
Otro de sus fieles es Claudio Gallardo, militar retirado del Ejército, con antecedentes en áreas de inteligencia y vínculos con el entorno de César Milani durante el kirchnerismo. Fue nombrado director general de Seguridad del Senado.
La tercera pata es la de Juan Manuel Gestoso Presas, ex teniente coronel, que se desempeña como subdirector de Auditoría y Control de Gestión, bajo la órbita de María Eugenia Tasende. Durante la última dictadura militar, Gestoso Presas fue jefe de la Compañía de Inteligencia 5 y estuvo procesado por la destrucción de registros hospitalarios en Salta vinculados a causas por apropiación de menores. En 2014 fue sobreseído por la Justicia, que declaró prescripta la causa.
También integran el entorno de Villarruel otros referentes con pasado o vínculos familiares con el ámbito militar. Marcelo Cinto Courtaux, actual director general de Relaciones Parlamentarias del Senado, es hijo del exmilitar homónimo condenado por delitos de lesa humanidad. Courtaux fue asesor de Villarruel durante su paso por la Cámara de Diputados y hoy integra su equipo más cercano.
En mayo, Villarruel designó al empresario cordobés Emilio Viramonte Olmos como secretario administrativo del Senado, en reemplazo de María Laura Izzo. Su paso fue breve: renunció pocas semanas después. Según fuentes parlamentarias, se alejó por falta de margen de acción, al no poder designar a su equipo.
En paralelo, la Vicepresidenta también se distanció de su equipo original. Juan Martín Donato, exdirector de la Oficina de Atención Ciudadana y referente del grupo juvenil que la acompañó en la campaña -apodado internamente “los villarruelines”-, fue apartado de su cargo.