2025-07-31

CNS el terror del asegurado

Esperemos que pronto se adopten las medidas necesarias para cambiar este lamentable panorama y de esta manera la imagen de terror que significa para los asegurados acudir a la Caja Nacional de Salud en casos de emergencia.

Los predios de emergencias de la Caja Nacional de Salud (CNS) se encuentran copados de enfermos que aquejan diferentes dolencias, los pasillos de entrada al seguro y las salas de recepción se encuentran hacinados de enfermos y sus familiares, así como, camillas deterioradas, asientos improvisados y sillas en mal estado, pacientes que no tienen otra opción que esperar por una atención inmediata que no llega. Son algunos aspectos que muestran una realidad denigrante para los asegurados y sus familiares que tienen que acudir a este servicio en caso de emergencia, ante la indiferencia de médicos y trabajadores en salud. Escenas recurrentes que se observan en instalaciones de la CNS.

De tanto en tanto circula una enfermera o un médico con prisa, al parecer acostumbrado al escenario que los rodea ya que no parece preocuparle. Los residentes y practicantes están más activos y son en realidad los que tienen la tarea de atención médica de urgencia debido a que existe ausencia de los profesionales y especialistas médicos durante el día, situación que se ahonda mucho más por las noches y madrugadas y ni que decir durante los fines de semana, en los cuales solo acuden ante un llamado de extrema emergencia.

Algunos médicos muestran una fatal indiferencia sin empatía ante situaciones de emergencia e indolencia ante pacientes que presentan situaciones críticas, denotando falta de formación estructural e insensibilidad ante cuadros extremos que requieren acciones inmediatas. No se percibe un trato digno en la atención a los enfermos y mucho menos a sus familiares que en momentos cruciales se constituyen en los únicos gestores para la atención de sus enfermos, realizando trámites engorrosos y burocráticos para la atención del asegurado o beneficiario, obstáculos en momentos en los cuales cada segundo cuenta para los enfermos que se debaten entre la vida y la muerte, primando la negligencia.

Este escenario se ahonda mucho más cuando se producen los recurrentes paros, huelgas y bloqueos, a los cuales nos tienen acostumbrados los médicos y los trabajadores del sector, eventos que atentan contra la vida de los asegurados y profundizan la crítica situación de atención al público.

Estos agravios son promovidos por los sindicatos que cumplen un rol perverso al solicitar permanentemente incremento salarial para su sector utilizando instrumentos de manipulación que procuran satisfacer intereses sectoriales e individuales, pese a tener ingresos expectantes. Conocidos médicos y trabajadores en salud de edad avanzada promueven este tipo de medidas, asimismo, obstaculizan el ingreso de nuevos profesionales médicos que, sin duda alguna, podrían aportar con conocimientos actualizados en medicina y se esperaría que puedan brindar un trato digno y de calidad que merecen los asegurados.

En pasados años se cuestionaron las 6 horas de servicio que prestan, a diferencia de otros sectores que trabajan más de las 8 horas establecidas, constituyéndose en un tiempo insuficiente para la atención médica por la gran cantidad de asegurados y sus crecientes necesidades. Lo llamativo es que gran parte de los médicos desarrolla sus funciones de manera adicional en sus consultorios, clínicas u hospitales privados, a los cuales incluso direccionan la atención de pacientes que no están satisfechos con el seguro, ofreciendo en éstas una atención especial con calidad y calidez, donde existen los medicamentos necesarios para brindar un servicio adecuado y donde las “muestras médicas” son comercializadas, convirtiendo esta noble labor en un negocio.

Existen profesionales médicos y trabajadores en salud que cumplen sus funciones de manera adecuada, pero son una minoría, ante una vieja estructura que necesita una reforma urgente en beneficio de los asegurados. Estos aspectos denotan la realidad de profesionales que, en algunos casos, muestran omisión al juramento hipocrático, como un compromiso ético que orienta al médico en la práctica de su profesión. 

Esperemos que pronto se adopten las medidas necesarias para cambiar este lamentable panorama y de esta manera la imagen de terror que significa para los asegurados acudir a la Caja Nacional de Salud en casos de emergencia. 

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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