Enero-junio
El BCB asignó $us 388 millones en divisas a entidades financieras y bajó la demanda de dólares del público
Durante los primeros seis meses de 2025, el Banco Central de Bolivia (BCB) proveyó dólares a las entidades de intermediación financiera (EIF), por un total acumulado de 388 millones de dólares, mientras que la venta directa al público este año disminuyó.
Los datos están incluidos en el Informe de Política Monetaria (IPM) de julio y el Instituto Emisor destacó que esta provisión respondió a mayores tensiones externas e internas, y permitió dar certidumbre a los agentes económicos.
En enero se asignó a las EIF 83 millones de dólares; en febrero, 49 millones; en marzo, 51 millones y, en abril, 70 millones; cae a 49 millones en mayo y en junio fue 87 millones de dólares.
A modo de comparación, en 2019, en un solo mes en octubre, el BCB llegó a canalizar 858 millones de dólares a las EIF o en 2020 solo en junio 202 millones de dólares y 844 millones de dólares en octubre de ese año (datos incluidos en el IPM de esos años).
Cae demanda de público
BCB sostiene que, a diferencia de gestiones anteriores, se registró una menor demanda de dólares por parte de personas naturales, reflejada en una reducción de ventas directas en ese segmento. Por ejemplo, en enero de 2024, las ventas alcanzaron a 6 millones de dólares y luego descendieron a dos millones en junio hasta diciembre. Este año se empezó enero con dos millones, febrero un millón, en marzo 0,6 millones, en abril 0,1 millones y en mayo 0,1 millones.
De acuerdo con el Instituto Emisor, las EIF mostraron una recuperación de sus activos en moneda extranjera, alcanzando 412 millones de dólares a junio de 2025, lo que representó un incremento de 92 millones de dólares respecto al cierre de 2024.
Este crecimiento fue impulsado por el fortalecimiento de las cuentas en bancos corresponsales del exterior, que tuvo una variación positiva de 119%, seguido por la cuenta de Inversiones Financieras en el Exterior con un incremento del 13%, ampliando la capacidad operativa del sistema financiero para transacciones internacionales y mejorando la liquidez en divisas.
Contexto externo
El IPM de julio resalta que durante el primer semestre de 2025, Bolivia enfrentó una intensificación de las presiones sobre el mercado cambiario, principalmente debido a un entorno internacional más incierto.
Estas tensiones se manifestaron con mayor intensidad en los meses de marzo, abril y mayo. Los efectos adversos también provinieron de movimientos en los tipos de cambio de la región, una desaceleración del comercio exterior y la paralización del tratamiento de créditos en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
“La combinación de estos factores elevó la demanda de divisas por parte de los agentes económicos, incrementando la presión sobre el tipo de cambio. Asimismo, la percepción de riesgo e incertidumbre —tanto externa como interna— reforzó las expectativas de depreciación, afectando la estabilidad del mercado cambiario nacional”, puntualiza el documento.
En el ámbito externo, los tipos de cambio de varios países de la región registraron depreciaciones asociadas a un aumento en sus indicadores de riesgo soberano EMBI, reflejando la influencia directa de la incertidumbre financiera global.
“Se observó que, a medida que aumentaba el riesgo país, las monedas de estas economías tendían a depreciarse, evidenciando la alta sensibilidad de los mercados cambiarios ante percepciones de inestabilidad. Entre marzo y mayo de 2025, Brasil experimentó una depreciación cercana al 30%, mientras que en Chile y Colombia las caídas fueron de aproximadamente 15%. En Perú, aunque en menor magnitud, también se evidenció esta tendencia”, sostiene el BCB.
Según el BCB, este escenario de inestabilidad regional generó un entorno adverso para la política cambiaria de Bolivia, al acentuar las presiones externas.
El fortalecimiento del dólar como activo refugio y la caída en los flujos regionales de divisas contribuyeron a dificultar la preservación del equilibrio cambiario.
Dado la interdependencia con países vecinos —por vínculos comerciales y financieros—, las repercusiones externas afectaron al mercado local mediante menor ingreso de divisas, encarecimiento del comercio exterior, ajustes en los precios internos en función de dicho entorno cambiario y costos de importación más elevados.
El menor ingreso de divisas amplificó la vulnerabilidad cambiaria, ya que mermó la capacidad del mercado para satisfacer la demanda.
El menor ingreso de divisas amplificó la vulnerabilidad cambiaria, ya que mermó la capacidad del mercado para satisfacer la demanda. Esto generó presiones que se transmitieron a los precios internos mediante el siguiente proceso: (a) menor disponibilidad de divisas para la (b) aumento de los costos de importación; (c) incremento de precios expresados en moneda nacional a un tipo de cambio más elevado; y (d) formación de expectativas de devaluación que se trasladaron a los precios de productos comercializados localmente.
Ante este entorno, BCB asegura que priorizó la asignación eficiente de los recursos para garantizar las operaciones esenciales.
Señala que las gestiones implementadas permitieron cubrir la demanda del público, asegurar el pago de importaciones estratégicas —como combustibles— y cumplir oportunamente con las obligaciones externas.
"Estas acciones evitaron disrupciones en el flujo de divisas y contribuyeron a contener las presiones cambiarias. La estrategia operativa del BCB se orientó a preservar el funcionamiento del mercado formal, fortaleciendo la credibilidad del régimen cambiario", remarca el IPM de julio.