Literatura
“Sin muchas letras” recopila la mirada de Jesús Urzagasti sobre el país y su cultura
Entre abril de 1989 y diciembre de 1995, todos los sábados los lectores del periódico Presencia eran testigos de cómo Jesús Urzagasti observaba la política, la sociedad y la cultura bolivianas. Sin muchas letras era el nombre de la columna semanal que escribía el periodista, novelista y poeta, cuyos textos fueron recopilados en el libro del mismo título, que se presentará este viernes.
"Jesús era un tipo dotado de una pluma muy virtuosa y con décadas de experiencia en el periodismo, lo que hizo que sus columnas fueran especiales. En general, el género de la columna de prensa está destinado a tratar la coyuntura sociopolítica del país, y la de Jesús no era la excepción. Pero, como era un poeta y narrador de pura cepa, jugaba mucho con las letras y con su objetivo. Sí, escribía acerca de la situación del país, de las metidas de pata de las autoridades y de los conflictos sociales; pero también buscaba escapar con sus lectores, por lo que hacía reseñas, sin llegar a ser críticas propiamente dichas, de conciertos, libros y obras de teatro”, explicó a Visión 360 Martín Zelaya, editor y compilador del tomo.
Sin muchas letras fue publicado por la editorial Escándalo en tu barca. La presentación se realizará este viernes 14 de noviembre, a las 20:00, en la pizzería Efímera (avenida Sánchez Lima 2667). En el acto participará la familia de Urzagasti y se leerán algunas de sus columnas.
Este es el segundo libro póstumo de la obra del escritor chaqueño. El objetivo, explicó Zelaya, es recuperar esos artículos que no solo permiten recordar una época especial de la historia nacional, sino también verla a través de los ojos y la pluma del autor.
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Entre los seis años que duró Sin muchas letras, escribió 296 columnas. La familia conservaba en su archivo un 40 % de las piezas; por eso, cuando Zelaya comenzó con la edición, visitó varias hemerotecas hasta conseguir todas las piezas.
Posteriormente, se hizo un trabajo de selección, terminando con las 105 columnas que conforman el libro. Están agrupadas en dos secciones: Filosofare y Habitar el mundo.
“Filosofare es una palabra que él (Urzagasti) decía bastante, refiriéndose a filosofar, a filosofía. Está formada por historias de vida, crónicas e incluso pequeños relatos o pequeñas ficciones, siempre con un anclaje en la realidad. Jesús caminaba mucho por las calles, hacía observaciones, dialogaba con la gente, con alguna casera, con algún chofer, y de ahí sacaba historias. En la segunda parte, Habitar el mundo, hay columnas de cultura; también hay algunas crónicas de viajes y variedades”, explicó Zelaya.
Jesús Urzagasti nació en la comunidad de Campo Pajoso, en el Chaco de Tarija, el 15 de octubre de 1941.
Hijo de agricultores, forjó su personalidad entre los montes de su amada provincia. Fue bachiller en humanidades y cursó un año de Ingeniería (Geología) en la Universidad Mayor de San Andrés. Trabajó un año (1965) en el Instituto Cinematográfico Boliviano y fue asistente de dirección durante la filmación de Ukamau, largometraje de Jorge Sanjinés. En 1969, obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim.
Es autor de siete novelas: Tirinea, En el país del silencio (traducida al inglés por Kay Pritchett y publicada por la editorial de la Universidad de Arkansas, 1994), De la ventana al parque (reeditada por la UNAM, México, e incluida en la serie Rayuela Internacional, y traducida al italiano por Claudio Cinti para la colección Sinopia), Los tejedores de la noche, Un verano con Marina Sangabriel, El último domingo de un caminante y Un hazmerreír en aprietos.
Publicó cinco libros de poesía: Yerubia, La colina que da al mar azul, El árbol de la tribu, Frondas nocturnas y Senderos; y una obra en prosa titulada Cuaderno de Lilino. Algunos de sus poemas fueron incluidos en antologías de Aldo Pellegrini, Julio Ortega y Armando Romero.
Trabajó en el periódico Presencia de 1972 a 1998. Fue corrector, jefe de la sección cultural, jefe de redacción y director de Presencia Literaria.
Es considerado uno de los mejores escritores nacionales de finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI. “Fue un renovador de la prosa con Tirinea y ayudó a consolidar la novela urbana, un salto muy importante del costumbrismo y de la literatura social que se hacía en Bolivia hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX”, consideró Zelaya.
Agregó que, junto con Felipe Delgado (Jaime Sáenz), “Tirinea es un bastión para empezar a hablar de la literatura urbana. Pero, aparte de eso, Jesús ha sido un gran poeta, un dotado de la palabra y muy lúcido”.
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El editor considera que la recopilación de las columnas termina con el libro a presentarse. Sin embargo, adelantó que la familia tiene mucho material inédito del poeta chaqueño y que posee proyectos que dará a conocer con el tiempo.
En la madrugada del 27 de abril de 2013, a la edad de 71 años, Urzagasti falleció en su hogar a causa de un infarto.