Análisis
Informe de economista establece que Bolivia baja a 477 puntos el riesgo país, pero mantiene un “alto riesgo”
Entre junio de 2025 y febrero de 2026, el riesgo país cayó de 2.002 puntos a 477 puntos, lo que implica haber dejado una “situación crítica; pero sigue siendo un país de alto riesgo”, lo que significa que “el acceso a financiamiento externo continúa siendo caro y limitado”, informó el economista Fernando Romero, según la revista especializada Bloomberg Línea.
Según el informe del economista boliviano, la caída del riesgo país está impulsada principalmente por expectativas financieras de corto plazo y no por transformaciones estructurales: “Sin reformas profundas, este nivel no es sostenible en el tiempo”.
Mientras tanto, para el economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Jonathan Fortun, “la caída del riesgo país es una señal positiva en el margen, porque reduce el costo potencial de financiamiento externo en el corto plazo y mejora la percepción de riesgo relativa”.
El riesgo país es medido por el índice EMBI, elaborado por JP Morgan, y mide la probabilidad de que un país incumpla sus obligaciones de deuda externa (impago o default) debido a factores económicos, políticos o sociales.
Romero consideró que mantener el riesgo país bajo y sostenible requerirá una regla fiscal clara, reducción gradual del déficit, mayor transparencia, una menor distorsión cambiaria y mayor previsibilidad para los inversionistas.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, informó el 14 de febrero que Bolivia disminuyó su riesgo país a menos de 500 puntos, lo que significa —explicó— mucha confianza del sector externo y el reconocimiento a la labor del Gobierno nacional.
“Nosotros lo hemos logrado en apenas tres meses y un poquito más; eso implica mucha confianza del sector externo, eso significa reconocimiento a la labor que nosotros estamos haciendo como país”, afirmó en una publicación en sus redes sociales.
Fortun afirmó que el riesgo país es solo una parte de la ecuación y explicó que “persisten desafíos internos relevantes, como un déficit fiscal elevado, un nivel creciente de deuda interna con costos financieros elevados y obligaciones bilaterales que siguen pesando sobre la estructura de financiamiento”.