Accidente
Bomberos realizaron el rescate de heridos y fallecidos en medio de agresiones de la turba que quería recoger billetes
El director nacional de la Unidad de Bomberos, coronel Pavel Tovar, describió que el trabajo de rescate de los afectados en el accidente del avión Hércules se realizó en medio de agresiones físicas, golpes contra quienes llevaban a los heridos y cargaban los cuerpos de los fallecidos, para evitar que fueran pisoteados por la turba, además de insultos.
Dijo que se encontraron con muchos problemas en el lugar: los cuerpos de las víctimas no estaban en un solo sitio, estaban dispersos, y esa situación extrema les obligó a cruzar por medio de la gente que pretendía ingresar al lugar para recoger los billetes que debían ser entregados al Banco Central de Bolivia (BCB) el pasado viernes.
Cuando llegaron al lugar, después del siniestro, sostuvo que había entre 20 y 30 centímetros de granizo en la zona; sin embargo, a pesar de esa situación, procedieron a prestar ayuda, socorrer heridos y levantar los cuerpos de los fallecidos.
Sin embargo, reconoció que, a pesar de toda la decisión de ayudar, hubo desazón al ver cuántas personas habían fallecido. “El hecho de ver que había niños en el lugar, eso es lo más doloroso; generalmente es la parte que más nos duele, cuando vemos niños en el lugar”, declaró a Red Uno.
Después, se conoció que muchos de los fallecidos no podían ser reconocidos debido a que no portaban sus documentos ni sus pertenencias; la turba no respetó sus cuerpos y optó por robarles celulares, documentos y mochilas.
El pasado viernes, alrededor de las 18:20, un avión procedente de Santa Cruz que transportaba un cargamento de 17,1 millones de nuevos billetes que debían ser ingresados a las bóvedas del BCB sufrió un accidente, con el trágico saldo de 24 fallecidos y 37 heridos.
Los cuerpos de las víctimas estaban por todo lado
Tovar sostuvo que se enfrentaron a muchos problemas durante su labor. “Los cuerpos no estaban en un solo lugar, estaban desperdigados por todo lado, y como estaban los cuerpos por todo lado, había que cruzar inclusive por medio de la gente, y mientras pasábamos, a veces con los heridos y con los cuerpos de los fallecidos, nos golpeaban y nos gritaban”.
Dijo no comprender el interés de esas personas al atacar a los miembros de la Unidad de Bomberos; de todas formas, “hemos hecho oídos sordos”, porque solo les preocupaba cumplir con el cometido y seguir buscando a las víctimas del accidente.
Alrededor de las 03.00 de la madrugada, “hemos acopiado los cuerpos en un solo lugar para evitar que los estén pisoteando. La gente decía que había más cuerpos, pero ya no había más; había partes pequeñas. Lastimosamente, en esa penumbra era difícil encontrar absolutamente todo”, lamentó.
Dijo que estuvieron trabajando hasta las 03:00 de la madrugada, buscando y viendo que no hubiera más víctimas, porque la esperanza de vida es lo más importante, aseguró.
Relató que, en uno de los momentos de búsqueda, fue por detrás del carro de SABSA para comprobar si había gente herida o fallecida, y le sorprendió descubrir que había personas agazapadas en ese lugar. Probablemente tenían la intención de ingresar después para recoger los billetes que estaban desperdigados.
“Me trataron de agredir, me defendí; empezó la gasificación y, con gases y todo, seguimos buscando. Ha sido un ambiente bastante difícil, pero hemos cumplido con el objetivo”.
A las 02.00 o 03.00 de la mañana, estaban muy cansados; llegaron después otras personas, otros grupos a ayudar, y en ese momento tuvieron un tiempo para descansar la espalda, porque al día siguiente no habría relevo y debían continuar con las labores de rescate. El grupo de bomberos estuvo en las labores de ayuda por 24 horas, según Tovar.
También hubo gente que ayudó a los heridos
El coronel Tovar reconoció que, al llegar al lugar, encontraron gente que ayudó muchísimo. “Encontramos a esta señora que vendía helados; ya había guardado sus cosas, pero cobijó a miembros de la tripulación que estaban lastimados en su tienda, en un banquito que tenían en la calle en ese momento”.
Llegaron donde ellos, dijo, y los subieron a la ambulancia a todos los que pudieron en ese momento, pero todavía había gente prácticamente gritando en el suelo. En esas circunstancias, se rescataron a seis tripulantes del avión siniestrado, quienes fueron trasladados a Cossmil, donde permanecían hasta ayer.
También precisó que los tripulantes del avión estaban en terapia intensiva y que uno de ellos fue encontrado entre los fallecidos porque había una persona desaparecida de la tripulación.
Penoso traslado para prestar ayuda
Informó que, después de tomar conocimiento del accidente, todo el personal de El Alto fue desplegado al lugar, por su cercanía. “Gracias a Dios, eso ayudó mucho, porque los que llegamos desde el centro sufrimos las de Caín para poder llegar”.
Sostuvo que la gente no daba paso, había un congestionamiento terrible y no había señal de internet en el lugar; para que les pasaran la ubicación exacta, tuvieron que llegar por referencias.
“Llegamos al lugar y encontramos ese panorama: la gente en los vehículos, gritando, gente atriccionada, gente cercenada. Realmente hemos estado hasta las 02:00 o 03:00 realizando la recuperación de las partes corpóreas”, dijo.
Sabían que era un accidente de magnitud y, aunque no lo hubiera sido, movilizaron inmediatamente a las tres unidades: la de La Paz, la del centro y la de la zona sur a El Alto. En ese momento, sin embargo, quedó una ambulancia en la zona Sur y dos vehículos de bomberos en el centro, porque se tenía información de que no hubo incendios en el lugar del accidente.
Al llegar, lo primero que hicieron fue el triaje para establecer cuáles eran los heridos más graves: los verdes, personas que podían caminar y moverse; los amarillos, quienes necesitaban internación, explicó.
Yhassir fue una de las víctimas fatales, a la que la turba le robó sus documentos
Yhassir Valdez Vilaseca, de 31 años, no figuraba en la lista inicial de fallecidos del accidente porque sus documentos desaparecieron en medio del caos posterior al siniestro. Sus padres lo buscaron hasta hallarlo en la morgue, según informó ABI.
Su padre, Víctor Valdez, sostuvo que la ausencia de la lista se debió a que le robaron sus documentos, lo que provocó que muchas personas no pudieran ser identificadas, porque la gente movilizada les robó sus billeteras.
Valdez, muy afectado por la pérdida de su hijo, resumió el dolor con una frase que todavía le pesa: “La familia estaba muy orgullosa. Nos quitaron todo, todo”.
Teresa Vilasec, su madre, recordó la rutina de su hijo: cada noche cruzaba el puente Bolivia rumbo a clases. “Ese día salió como siempre”, contó. Minutos después ocurrió el accidente.
Pasadas las 22:00, comenzaron a llamarlo; una voz desconocida contestó el teléfono y les informó que el aparato estaba en el Hospital del Norte. La familia se trasladó de inmediato.
En el hospital no figuraba en la lista de heridos. Su celular apareció, pero no su nombre. La búsqueda continuó en la morgue del mismo centro médico, donde finalmente lo hallaron.
“No tenía ningún documento”, relató su padre. La mochila tampoco apareció; la familia cree que alguien se la llevó en medio del caos.
El domingo fue velado en la zona de Miraflores. Entre flores y abrazos, Teresa compartió un recuerdo que refleja la dimensión de la pérdida: durante la pandemia compró un paquete en el Cementerio Kantutani para no dejar cargas futuras a sus hijos.
“Mi hijo era el que me tenía que enterrar a mí. Nunca imaginé que ese paquete sería para él”, afirmó Teresa Vilasec con la voz quebrada.
Víctor guardó silencio unos segundos antes de hablar. Luego resumió el dolor en una frase directa: “No saben lo que cuesta enterrar a un hijo. Por naturaleza, debería ser el hijo quien entierre a sus padres”, agregó, sin poder contener las lágrimas.
Entre quienes perdieron la vida estuvo Yhassir. Esa noche caminaba hacia sus clases en el Instituto Técnico Comercial Superior de la Nación (Incos), donde cursaba su segunda carrera. Estaba en pleno proceso de tesis y planeaba concluirla en junio.