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Kast, un ultraliberal y ultracatólico que será el primer presidente pinochetista de Chile
EFE / Santiago
Cuatro años después de que el ultraderechista José Antonio Kast agradeciera a "Dios, las familias y a la Patria" su pase a la segunda vuelta de las presidenciales que perdió frente al progresista Gabriel Boric, esa misma fe, a la que sumó una campaña efectista sobre delincuencia, lo convertirá este miércoles en el primer pinochetista en portar la banda presidencial.
Entonces presentó un extenso programa en el que proponía eliminar el Ministerio de la Mujer o prohibir el aborto y se mostró contrario a la libre disposición de la pastilla del día después, pero ahora la gran promesa de Kast, ultraliberal en lo económico, es aplicar mano dura contra la delincuencia y la migración irregular.
"Tengo las mismas convicciones (…), pero hoy día los chilenos tienen otras urgencias”, admitió en campaña el líder del Partido Republicano, que él mismo fundó, tras ser preguntado por un discurso radical que no pareció cuajar en las dos presidenciales a las que concurrió en sus 16 años como diputado.
LEGADO PINOCHETISTA
Kast abrirá un nuevo capítulo en la historia chilena al ser el primer defensor de la dictadura de Pinochet (1973-1990) que se hace con la banda presidencial y buscará sostener el relato de la decadencia de Chile, que se entiende más por el sentimiento que por los datos, al tener el país uno de los mejores registros de la región tanto económicamente como en materia de seguridad.
Abogado ultracatólico, miembro del movimiento apostólico Schoenstatt, recorrió el país con la promesa de frenar la inmigración irregular, mejorar las cárceles y recortar 6.000 millones de dólares en 18 meses -sin detallar como lo hará-, y subido a la idea de que Chile necesitaba un cambio drástico para frenar "el comunismo".
Superó al resto de derechas, aún cuando no partía como favorito, como la exministra Evelyn Matthei, líder de la derecha tradicional, o el también ultraderechista y vociferante líder del Partido Nacional Libertario, Johannes Káiser, gracias a su estrategia de bajo perfil, con un discurso tranquilo y una imagen de persona templada y familiar, pero implacable con el delito.
Así, logró convertirse en el presidente electo con mayor número de votos en la historia de la democracia chilena -gracias a ser la primera elección presidencial con voto obligatorio- y comenzó una transición inédita, con injerencias en el Parlamento, giras internacionales y críticas a la Administración saliente, que le llevó a una ruptura jamás vista en la historia de la República.
Visitó a líderes ideológicamente cercanos a él, como el ultralibertario líder de Argentina, Javier Milei, que fue la primera parada internacional de Kast como presidente electo y al que lisonjeó e, incluso, se fotografió con una motosierra, símbolo de los recortes económicos del gobierno ultraliberal argentino.
Al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, le pidió ayuda para "mejorar el sistema penitenciario", aunque también se reunió con el progresista presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
FAMILIA NAZI
Hijo de una próspera pareja de migrantes alemanes -su padre estuvo afiliado al partido nazi y participó en la II Guerra Mundial- y licenciado en Derecho por la Pontificia Universidad Católica, Kast fue diputado 16 años por el partido conservador Unión Demócrata Independiente (UDI), creado por la dictadura, que abandonó para postularse como independiente a las elecciones de 2017, en las que apenas obtuvo el 8% de los votos.
En 1989 defendió el sí en el referéndum sobre la continuidad en el poder del dictador Augusto Pinochet, con el que su familia siempre tuvo estrechos lazos: es hermano de Miguel Kast, el ministro y economista que fundó, junto a otros, el sistema ultraliberal en Chile, en base a los postulados de los 'Chicago Boys'.
En varias ocasiones, ha realizado declaraciones en favor de la dictadura, criticadas con dureza por las asociaciones de víctimas, e incluso dejó entrever que es favorable a liberar a los miembros del antiguo régimen que se encuentran en cárceles del Estado condenados por torturas, asesinatos, desapariciones y otras violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.