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Los récords históricos del alemán Miroslav Klose en la Copa Mundial de la FIFA
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En Brasil 2014, el alemán se proclamó máximo goleador histórico de la Copa Mundial de la FIFA al marcar su decimosexto tanto mundialista durante la goleada de Alemania sobre los anfitriones en semifinales (1-7). En la final, contra Argentina, saldada con la victoria de Alemania, Klose alcanzó el récord de cuatro medallas en la Copa Mundial: oro en 2014, plata en 2002 y bronce en 2006 y 2010.
Aquel triunfo en Río supuso la decimoséptima victoria de Klose en una fase final y convirtió al artillero en el jugador con más partidos ganados en la competición.
Klose hizo alarde de grandeza desde su debut en los Mundiales. En su primer encuentro de Corea/Japón 2002, Alemania se impuso por goleada a Arabia Saudí (8-0), incluidos tres goles de cabeza del delantero, el segundo jugador de la historia que conseguía esta hazaña en un solo partido.
El atacante volvió a ver puerta en la siguiente victoria de su selección, contra Camerún. Tras superar tres rondas eliminatorias, Alemania llegó a la final de Yokohama para enfrentarse a Brasil por primera vez en la historia de los Mundiales, donde cayó derrotada por un doblete de Ronaldo.
Cuatro años después, en la edición organizada en su país, un Klose en plena forma marcó cinco goles en otras tantas victorias que llevaron a su selección a disputar la semifinal contra Italia. El combinado alemán perdió ante los italianos, que acabarían proclamándose campeones en el Westfalenstadion, pero se aupó al podio tras imponerse a Portugal en el partido por el tercer puesto. Klose, famoso por celebrar sus goles con una acrobática voltereta, conquistó la Bota de Oro de Adidas.
Sudáfrica 2010 empezó bien para el delantero, quien vio puerta contra Australia en la tercera victoria consecutiva de los suyos en una primera jornada de un Mundial. Sin embargo, vio la tarjeta roja en la derrota frente a Serbia en el siguiente partido y no pudo participar en el último encuentro de la fase de grupos (Alemania se impuso a Ghana).
Klose volvió con fuerza para disputar la fase de eliminación directa: anotó su gol 50 con la selección en la victoria contra Inglaterra y celebró sus 100 internacionalidades con un doblete en la goleada por 4-0 sobre Argentina. España puso fin a la andadura de los alemanes en semifinales. Era la tercera vez consecutiva que Alemania caía eliminada ante una selección que acabaría proclamándose campeona del mundo. Klose se llevó su segunda medalla de bronce, aunque permaneció en el banquillo en el partido por el tercer puesto contra Uruguay.
El técnico Joachim Löw fue muy criticado por incluir a Klose, que tenía 36 años y venía de una temporada plagada de lesiones en el Lazio, como único delantero puro en la convocatoria para Brasil 2014. En realidad, no había motivos para preocuparse.
El goleador comenzó el torneo como suplente y no jugó en la victoria contra Portugal, pero salió del banquillo frente a Ghana para rescatar a Alemania con el tanto del empate definitivo. Aquella actuación le permitió hacerse con la titularidad en el siguiente encuentro: el combinado alemán derrotó a Estados Unidos y se hizo con el primer puesto del grupo G.
El veterano delantero se limitó a contemplar la angustiosa victoria contra Argelia en octavos de final, antes de volver a liderar al equipo en otro ajustado triunfo, esta vez sobre Francia, en los cuartos de final disputados en Río.
Aunque la trayectoria de la selección de Löw hasta semifinales no estuvo exenta de suerte, todo cambió en aquel encuentro contra Brasil. Alemania aturdió a los anfitriones con cinco goles en un intervalo de 18 minutos. Klose agrandó la herida al marcar el segundo tanto, el decimosexto de su trayectoria mundialista y arrebatar al brasileño Ronaldo el récord de máximo goleador histórico de la competición. Alemania se clasificó para la final con una contundente victoria por 1-7.
Doce años después de su primera presencia en la gran final, Klose volvía a enfrentarse a un rival sudamericano, Argentina, en un Estadio de Maracaná abarrotado.
Jugó 88 minutos antes de ser sustituido por Mario Götze, en uno de los cambios más recordados de la historia de los Mundiales. De hecho, Götze marcó el gol de la victoria en la prórroga y dio a Alemania su cuarto título del mundo.
Aquel triunfo sirvió a Klose para superar al brasileño Cafú y alcanzar el récord de 17 victorias mundialistas. Un mes después de la final, el alemán se retiró de la selección con un sinfín de goles y récords en su palmarés, y sin haber bajado nunca del podio de la Copa Mundial.