2026-04-05

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Que no nos ocurra lo del 94, necesitamos una estructura del fútbol boliviano

Hay que capacitar a todos los cuerpos técnicos para la buena enseñanza desde los niños de seis años hasta que lleguen a los 18 con buenas armas para triunfar

El repechaje mundialista que disputó Bolivia en Monterrey, México, ante Surinam (victoria de 2-1) e Irak (derrota de 2-1), demostró varios aspectos positivos en la parte técnica, táctica y futbolística en general, pero ¿qué debemos hacer ahora en adelante para no quedar estancados?, ¿qué tenemos que realizar para que no nos suceda como pasó después del Mundial de 1994?

No voy a tocar los resultados del repechaje, hay que analizar el juego. En el primer partido, hemos tenido un aspecto que es vital para un jugador y equipo de fútbol, que es la parte mental.

Nuestro equipo ha demostrado que, pese a tener un gran porcentaje de jugadores jóvenes, mentalmente están convencidos y fuertes, eso ya lo demostraron en Chile, porque el golpe de su referente Carlitos Lampe y segundos después recibe el gol, es bien difícil para cualquier equipo del mundo recuperarse, y yo decía, “otra vez lo mismo”, pero acto seguido, el equipo se recuperó bien y lo gana con autoridad.

Contra Surinam hago una analogía: cuando nos meten el primer gol dije “más de lo mismo, esta película ya la he visto”, pero resulta que el equipo se recompone y lo gana, no a los pelotazos, no como sea, sino jugando fútbol.

Si analizamos los goles, son dentro del área, Moisés Paniagua remata no haber qué sale, sino como hacia sus goles Romario, de punta, abajo, junto al palo, donde no llega ningún arquero. Y el segundo gol es producto de la viveza de Juan Godoy.

Luego viene la gran prueba con Irak. Cuando tenemos el primer saque de meta, digo que quiero ver cómo salen y se ve a Guillermo Viscarra saliendo tocando, Irak presiona, pero llegamos hasta tres cuartos de cancha tocando muy bien.

Jugadores de la Selección celebran el empate parcial contra Irak en el repechaje. Foto: APG.

 

¿Qué viene ahora?

Que no nos ocurra lo que nos pasó en el 94, que pensamos que por obra del Espíritu Santo aparecerá otro Marco Etcheverry, Julio Baldivieso, Ramiro Castillo; no ha ocurrido así y hemos estado ocho eliminatorias sin ir al Mundial, 32 años hasta que llegó el repechaje.

Ahora tenemos que crear una estructura del fútbol boliviano, que no existe. Primero, capacitar todo el entorno del jugador: entrenadores, preparadores físicos, médicos deportólogos, entrenadores de arqueros, todos los cuerpos técnicos. A eso hay que agregar psicólogos, nutricionistas para que, con su capacidad, formemos mejores jugadores en los tiempos ideales.

A un niño de 6 a 12 años, la edad de oro, hay que trabajar la motricidad, coordinación, flexibilidad, y todo jugando; a los 12 años se hace la técnica especifica, control, cabeceo, toque, remate, hasta los 15 años. A partir de ahí se ve la parte táctica, cosa que llegue a los 18 sabiendo cómo llegar, defender, cómo hacer las transiciones, todos los principios y subprincipios del fútbol.

Todos los clubes del fútbol boliviano deben tener la obligación de trabajar con cuatro o cinco categorías menores y que se hagan campeonatos que duren 10 meses y que haya 40 partidos locales, nacionales, mínimo 10 e internacionales otros 10: 60 partidos; así no nos ocurrirá lo del 94, entonces reciclar, reciclar, reciclar… y para el siguiente Mundial tener 40 jugadores en Europa.

Tenemos una Selección que, con dos o tres excepciones, tiene para jugar dos o tres eliminatorias. Paniagua, con 18 años, cuatro eliminatorias son 16 años, va a tener 34 años, tiene para jugar bastante, entonces se sigue trabajando y se agrega los jugadores que están despuntando en la liga.

Mientras pasen esos años, los chicos de 12 ya van a tener 20; entonces, es una rueda de nunca acabar, pero no salir con temas de no hay plata, porque ahora hay dinero por la televisación, eliminatorias, Copa Libertadores, Copa Sudamericana.

Es un desafío para todos esto lo que ha ocurrido, porque si no nos capacitamos y actualizamos, vamos a quedar fuera de competencia, como en cualquier profesión.

Es un lindo desafío individualmente para todos y ojalá que nos sirva de lección lo que nos ocurrió en el 94.

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