Mundial 1930
La final del primer Mundial se jugó con dos balones
En el primer Mundial de la historia no hubo un balón oficial único. De hecho, ni siquiera había una autoridad internacional encargada de proveer uno.
Antes del inicio de la final el árbitro John Langenus llamó a los dos capitanes: José Nasazzi por Uruguay, apodado “El Mariscal”, y Manuel Ferreira de los visitantes, pero como cada seleccionado traía su propio modelo no hubo acuerdo y esa situación se derivó a una decisión insólita: se jugaría un tiempo con cada balón.
Argentina trajo su balón favorito: el Tiento, confeccionado con doce paneles rectangulares, más liviano (380 gramos) y no utilizaba cordón para ajustar dentro de los paneles a la boquilla para inflar esta pelota. Uruguay propuso el T – Model, más pesado (450 gramos aproximadamente), hecho con once paneles de cuero en forma de «T» y cordón para sujetar la boquilla.
La FIFA permitió que el primer tiempo se jugara con el balón argentino y el segundo con el uruguayo.
El primer tiempo terminó con ventaja para Argentina, 2-1. Pero en el segundo, con el balón T – Model, Uruguay dio vuelta el resultado y ganó 4-2. Para muchos hinchas uruguayos, fue la primera vez que un balón cambió la historia del fútbol.
Nunca más en la historia de los Mundiales se jugó una final con dos balones distintos. El torneo de 1930 dejó inaugurado no solamente el fútbol de selecciones, sino también el debate sobre qué pelota marca la diferencia.
En Uruguay, el T – Model es parte del imaginario nacional: duro, pesado, resistente. Como la gloria que inauguró hace casi 100 años.