Mundial 1954
El balón “swiss World” fue diseñado a prueba de agua
El Mundial de Suiza 1954 representó más que un torneo: fue la consagración del fútbol como espectáculo global. Por primera vez, los partidos fueron transmitidos por televisión a varios países, y los goles se convirtieron en fenómenos mediáticos. Las selecciones llegaban con nuevas tácticas, camisetas más ligeras y un ritmo de juego cada vez más veloz.
El balón, como parte esencial del espectáculo, también evolucionaba y Suiza, con su fama de precisión y eficiencia, presentó un modelo que marcaría un antes y un después: el Swiss World Champion, que estaba completamente cerrado mediante costura interna a mano, sin necesidad de cordones exteriores y con una estructura mucho más regular.
A diferencia del Duplo T de 1950, este nuevo balón estaba diseñado para resistir condiciones climáticas adversas: su cuero fue especialmente tratado con ceras y grasas para repeler el agua.
Los paneles también marcaron una diferencia: en lugar de los tradicionales doce gajos, el Swiss World Champion utilizó 18 paneles entrelazados, de forma irregular, lo que mejoraba la esfericidad y la consistencia del bote. Era un balón mucho más confiable.