Urbe
El Brillo, Fabio y otros casos muestran la otra cara del conflicto y cómo la solidaridad emerge en el momento más difícil
Las movilizaciones aún no cesan en el centro paceño desde hace 27 días, aunque las agresiones por parte de los sectores movilizados han disminuido en los últimos días. Los casos de ataques contra un lustrabotas, una vendedora, un taxista y un joven y su mascota muestran la otra cara del conflicto y cómo la solidaridad emerge en los momentos más difíciles.
El Brillo y el saqueo
Una de las agresiones es la que sufrió el lustrabotas que tiene su puesto en inmediaciones de la Fiscalía de La Paz. Luciano, de 78 años, conocido como “El Brillo”, sufrió el saqueo de su fuente laboral y el robo de lo que había ganado el 15 de mayo, cuando cooperativistas y policías se enfrentaron en el centro paceño.
De acuerdo con videos que captaron cámaras de seguridad y algunos funcionarios públicos del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ), uno de los movilizados hurgó entre las cosas que tenía Luciano y se llevó lo que había conseguido juntar en esa jornada de trabajo.
“Me han robado todo”
Ese mismo día, Adriana Poma, vendedora de material de escritorio en la calle Potosí, también en cercanías del TDJ, sufrió el saqueo y destrozo de su puesto de venta. Esto fue provocado por los cooperativistas y campesinos que se movilizaron ese 15 de mayo.
“Me han robado todo, no hay nada, ahí lo he dejado y todo lo han quemado”, expresó la señora Poma, luego de que se retirara del lugar tras que la Policía usara gases lacrimógenos para dispersar a los movilizados.
Ambas personas, Luciano y Adriana, recibieron la ayuda del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades. En el caso del lustrabotas “El Brillo”, ese despacho le dio un monto económico que logró colectar con ayuda de la ciudadanía. Además, se comprometió a garantizar el acompañamiento económico y social para el hombre de 78 años.
Luciano expresó su agradecimiento por el apoyo recibido y afirmó que continuará trabajando para mantener a sus tres hijos, recordando que quedó viudo a temprana edad. “Gracias, que Dios se los pague, él les va a devolver el doble”, señaló.
En tanto, la señora Poma también recibió la ayuda económica por parte de ese viceministerio. La responsable de hacer efectiva dicha colaboración fue la directora de Igualdad de Oportunidades, Durbi Blanco, quien le entregó un monto económico tras las campañas de ayuda que lanzó esa instancia.
“Como Viceministerio nos hemos comprometido a gestionar un espacio formal para la señora, para que sea mucho más seguro y para que pueda desarrollarse en ese negocio del día a día”, indicó Blanco.
El joven y su gato
Otro caso de agresión que cometieron algunos bloqueadores ocurrió el 23 de mayo en la zona de Senkata. Fabio Arsani, un joven de 23 años que padece epilepsia, sufrió un violento ataque por parte de un grupo de bloqueadores mientras transitaba por el sector junto a su gato que iba en una mochila. Según los reportes, los manifestantes atacaron a Fabio con piedras y palos, sin considerar su condición médica ni su vulnerabilidad.
Los agresores le destrozaron sus pertenencias, dejando tanto al joven como a su pequeña mascota heridos. Tras las agresiones, Fabio sufrió convulsiones y fue trasladado al Hospital Boliviano Japonés.
Luego del ataque, el martes, Fabio recibió una buena noticia. Tras una campaña que realizó la ciudadanía, se logró recolectar cerca de 40 mil bolivianos que, según un reporte de Red Uno, el joven utilizará para pagar los medicamentos que necesita para su condición, comprar una nueva mochila para su mascota y cubrir su alimentación.
“Me ayudaron mucho y la gatita está bien”, dice Fabio en un video del medio televisivo.
El taxista y el parabrisas
Otra agresión que se reportó fue contra Celso, padre soltero que cuida a sus hijos y vive en alquiler, a quien los movilizados le rompieron los parabrisas a su única fuente de trabajo: un taxi. El hecho sucedió el pasado martes, cuando Celso hacía fila por combustible en la avenida Sucre de la ciudad de La Paz.
“Estaba haciendo fila y de repente una turba viene y quise escapar, pero ya no he podido. El vidrio de adelante me lo han reventado, quería dar retro, uno viene y golpea el vidrio de atrás. No tengo para pagar los destrozos y lo peor, debo al banco”, contó según un reporte de Red Uno.
Al igual que los demás afectados, don Celso recibió ayuda humanitaria. Una clínica oftalmológica le donó nuevos lentes, ya que los que tenía los perdió debido a las agresiones que sufrió. También se gestiona una ayuda para poder recolectar apoyo económico para pagar una parte de los parabrisas que fueron rotos por los movilizados.