La Tribuna
El equipo que no sale en las figuritas: las verdades de "la 49 selección"
Mientras todos miramos a Messi, a Mbappé o a la nueva joya que romperá el Mundial de México, EE.UU. y Canadá, hay un plantel que ya está sudando la camiseta. Y no, no juegan por el oro. Hablo de "la 49 selección": los árbitros de la FIFA.
Este Mundial con 48 equipos es una locura y la Comisión de Árbitros lo sabe. Por eso llamó a un verdadero ejército de árbitros: 170 oficiales. 52 centrales, 88 asistentes y 30 asistentes de video para el VAR. Su torneo no da medallas. Da algo más pesado: cuidar que el fútbol siga siendo justo.
Y su Mundial ya arrancó, lejos de las cámaras.No hay espacio para improvisar. Ayer domingo 31 de mayo aterrizaron todos en Miami. Diez días de búnker. Nada de playa ni fotos en Instagram. Van a vivir entre médicos, instructores de élite y analistas que les van a desmenuzar el cerebro con videos.
Tres años les tomó llegar acá. Tres años donde la FIFA les hicieron seguimiento en sus ligas, los miraban hasta qué comían.En Miami van a pasar horas frente a pantallas, discutiendo jugadas al milímetro para que todos sancionen lo mismo y después, al pasto. Partidos reales, con jugadores de verdad, para simular esas jugadas que te hacen saltar del sillón.
Cuando terminen, los del VAR se van a Dallas. Los de campo se quedan a competir entre ellos y es una competencia – inclusive más dura – que de las selecciones. Una mala decisión y te mandan a casa después de fase de grupos. Acá no hay suplentes.Pero lo que de verdad me llama la atención es la tecnología que van a usar.
Se acabó el VAR mudo. Ahora el árbitro va a agarrar el micrófono y le va a decir a todo el estadio por qué sancionó un penal. Sin vueltas. Una tarea que en Bolivia también será usada después de la cita mundialista. Y ojo con esto: llega el Fuera de Juego Semiautomático con Inteligencia Artificial que crea "gemelos digitales" de los jugadores en 3D. Animaciones que no fallan. Además, estrenan cámaras a la altura de los ojos del árbitro. Se podrá ver lo que ve el árbitro.
¿Qué quiere la FIFA? Pierluigi Collina no se anda con rodeos: matar el anti-fútbol. Basta de mañas. Los arqueros van a tener ocho segundos contados para soltar la pelota. El que sale, sale por la línea más cercana, sin paseíto. Y acá viene lo fuerte: solo el capitán habla con el árbitro. Si vas a rodearlo, a taparte la boca para insultar o a tirarte al piso en manada... roja directa, sin llorar.
"La vara está altísima después de Qatar 2022. No podemos bajarla", dijo Collina. Y tiene razón. Esto va directo para los árbitros bolivianos: mírenlos con atención. Ahí está el manual de lo que se viene. Si queremos dirigir Libertadores, Sudamericana o soñar con una escarapela FIFA, el camino es ese: preparación física brutal, criterio unificado y cero miedo a la tecnología.
Miami es el espejo. Lo que pase ahí en diez días va a definir cómo se dirige el fútbol los próximos 10 años. Hay que copiar, estudiar y aplicarlo en la Liga boliviana. Porque el fútbol boliviano también merece árbitros de élite.La FIFA no quiere robots con silbato, quiere líderes, tipos con carácter, pero con la ciencia de su lado. "La 49 selección" lo sabe. Si el 19 de julio, en la final, nadie se acuerda de ellos... ganaron. Esa es su copa.