¡O lo tumban o se cae!
El gobierno nacional de Rodrigo Paz, día que pasa se encuentra cada vez más entre la espada y la pared. Está en un callejón sin salida. Donde tiene solo dos alternativas: o lo tumban o se cae. No tiene otra alternativa para salir de esta crisis política, social y económica en la cual se encuentra. Llegó a este punto de insostenibilidad gubernamental, más por errores propios que por errores ajenos.
Es más de un mes que no puede resolver el problema de los bloqueos de caminos y protestas sociales que recayeron más en la ciudad de La Paz y en todo el departamento a cargo de esos grupos delincuenciales, mal llamados “movimientos sociales” alentados y financiados por el narcotráfico y el evismo para asfixiar y estrangular a los habitantes de esta región occidental.
Sorprende de sobremanera la pasividad y él no me importismo del gobierno del presidente Rodrigo Paz, sobre su tardanza en solucionar dicho conflicto que hora que pasa, deja sin alimentos, sin medicamentos, sin oxígeno, sin transporte, sin combustible entre otros problemas a las ciudades de La Paz y El Alto. La pregunta del millón es: ¿Se mantendrá en el poder, el gobierno de Rodrigo Paz por lo menos hasta fin de mes?
En anteriores discursos el propio mandatario dijo que de ideología no se vive. Tampoco se vive de diálogos infructuosos y una “paciencia intolerable”. El hambre no espera, señor presidente. El costo de vida se encareció en todo el departamento de La Paz como en la propia sede de gobierno y El Ato. Daría la impresión que el propio Rodrigo Paz es enemigo de toda la región paceña y que también sería cómplice del exterminio de los paceños.
Cada vez más van creciendo las voces, no de los bloqueadores ni de los marchistas, sino de la ciudadanía de a pie en general, para que renuncie al cargo de presidente, Rodrigo Paz. Por la tibieza que tiene a la hora de gobernar. La población no lo eligió para que con sus discursos de “romanticismo” administre la cosa pública, sino para que ponga soluciones a la crisis económica que nos dejó el masismo narcoterrorista y corrupto en sus casi 20 años de gobierno.
Rodrigo Paz sabía a lo que se estaba metiendo al competir en las elecciones generales del pasado año. Y ahora es cuando se debe asumir la primera magistratura del Estado con todas las consecuencias que acarrea el goce y disfrute del mismo. Es para tomar decisiones sin que le tiemble la mano en el momento de ejecutar las mismas. Y si uno no tiene la personalidad bien puesta, es mejor dar un paso al costado.
Basta de diálogos demagógicos que más de un mes no resolvieron nada, sino ahondaron más los bloqueos de caminos y marchas en las ciudades de La Paz y El Alto. Los movilizados por el narcotráfico y el evismo, no quieren diálogo, solo quieren su renuncia señor presidente. Basta también de hacerse el dialogador o concertador democrático. A lo único que lo llevó es que esos grupos movilizados le falten el respeto como primer mandatario del país. A tal punto que su gobierno perdió toda autoridad y credibilidad.
¿En qué quedó su frase de campaña electoral de “Estado tranca”? Al parecer su gobierno es el que está trancando al país, por no saber resolver los problemas políticos, sociales y económicos con “mano dura”. Su gabinete ministerial fue todo un fracaso, porque no supieron asesorarlo de la mejor manera en esta crisis que estamos viviendo. Sus ministros de Defensa y de Gobierno, quiénes deberían haber puesto cara, hombro, pecho y puño a estos conflictos, se escondieron bajo sus escritorios, sin haber dicho por lo menos “esta boca es mía”.
Incluso ya es tarde para que decrete un Estado de Excepción. Porque perdió todo don de mando desde la silla presidencial y no supo sacar del secuestro que está en este momento el departamento de La Paz y por ende el país. Estos grupos movilizados no darán un paso atrás, hasta que lo vean fuera del poder.
Con todo lo que está pasando, solo pierde el país y la institucionalidad de la democracia. Lo correcto es que el actual presidente deba acabar su mandato hasta 2030, pero me temo que por su manera indecisa y sin personalidad de gobernar, se irá antes de lo previsto. Los principales errores que tuvo: no supo darle a su imagen gubernamental esa simbiosis entre lo citadino y lo rural, eligió muy mal a sus ministros/as; tampoco supo elegir a un equipo totalmente profesional en lo comunicacional y político y lo peor que está dejando pasar es que esta crisis la resolvamos entre bolivianos contra bolivianos con una dosis de fondo racial porque la presencia gubernamental fue débil y opaca. Triste nuestro lamento boliviano.