Espacio
Defensa planetaria: ¿existe tecnología para evitar el choque de un asteroide en la Tierra?
EFE / Madrid
Si bien no es un problema apremiante, el impacto de un asteroide contra la Tierra es real, por eso cada vez hay más telescopios y misiones que los monitorizan y escudriñan, y tecnología puntera como la que logró en 2022 desviar uno de estos cuerpos. Es la llamada defensa planetaria, y no es ciencia ficción.
Los asteroides, de centímetros, metros y hasta kilómetros, son los 'ladrillos' con lo que se formaron los planetas cuando se desarrolló el Sistema Solar y los que no lograron pegarse a uno de estos cuerpos viajan desde entonces por el espacio; los hay más y menos peligrosos.
Son millones, pero los científicos tienen puesto el foco, por su posible amenaza, en los NEO -objetos cercanos a la Tierra-, cuyas órbitas pasan cerca, en términos astronómicos, de la terrestre. Hay catalogados unos 42.000, según datos del Centro de coordinación para la vigilancia de estos objetos (NEOCC) de la Agencia Espacial Europea.
A día de hoy ninguno de estos cuerpos está en una ruta de colisión con la Tierra, asegura a EFE Adriano Campo Bagatin, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alicante (este de España), pero la monitorización y estudio de asteroides y cometas es vital para la defensa planetaria.
Y es lo que hacen las principales agencias espaciales tanto a través de estaciones terrestres como de telescopios espaciales y de modelos. Un ejemplo, 2024 YR4, un asteroide descubierto hace casi dos años por ATLAS (Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides) desde Chile que se hizo famoso por convertirse, durante un breve período, en el más peligroso encontrado en los últimos 20 años.
Finalmente, tanto la estadounidense NASA como la europea ESA descartaron su impacto en 2032 con la Tierra y con la Luna, gracias en parte a datos de observaciones del telescopio espacial James Webb.
Ramses, los ojos de Apophis
Aunque no haya peligro de colisión, si un asteroide "roza" la Tierra, estudiarlo es una oportunidad única para conocer su composición y estructura, y afinar, por ejemplo, las técnicas de desvío. Este es el caso de Apophis, una mole de 375 metros que el 13 de abril de 2029 pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, por debajo de la órbita de muchos satélites de comunicaciones.
Para examinarlo, la ESA está construyendo Ramses, una nave que se lanzará al espacio entre abril y mayo de 2028 para reunirse con Apophis y que lo acompañará durante el sobrevuelo para observar, entre otros, cómo se deforma y cambia por la gravedad de nuestro planeta.
Equipada con cámaras, espectrómetro y altímetro, esta lleva dos pequeños satélites que se desprenderán para acercarse todavía más al asteroide. Son los cubesats "Don Quijote", que se posará en Apophis y cuya fabricación la lidera la empresa española Emxys, y "Farinella" (nombrado en honor al astrofísico Paolo Farinella), de Tyvak International.
Campo Bagatin -cuyo director de tesis fue Farinella- detalla que el cubesat español va equipado, entre otros, con un sismógrafo que registrará temblores en el asteroide por la atracción gravitatoria terrestre.
El paso de Apophis es un evento raro y está cifrado en el orden de una vez cada 7.500 años, por lo que es "una oportunidad única".
Ramses se lanzará en colaboración con la agencia japonesa JAXA, junto a la misión JAXA Destiny+ y en un cohete japonés H3. Si bien el destino principal del proyecto nipón es el asteroide Faetón, también hará un sobrevuelo sobre Apophis para calibrar sus cámaras.
Por su parte, la NASA decidió darle una segunda vida a Osiris-Rex, una misión que viajó al asteroide Bennu, recogió muestras de roca y las trajo de vuelta a la Tierra en septiembre de 2023. Ahora se llama Osiris-APEX y, aprovechando que tiene combustible, volará a Apophis.
"Lo que hay que dejar muy claro", recalca Campo Bagatin, es que "se oiga lo que se oiga en los próximos meses o años, Apophis no tiene ninguna posibilidad de chocar con la Tierra en 2029, ni en 2036, 2044 y 2068, cuando volverá a estar 'cerca'".
Hera, otro gran capítulo de la defensa planetaria
Ramses aprovechará gran parte de la tecnología de la misión Hera, también de la ESA y lanzada en 2024 para encontrarse con el único asteroide -Dimorphos- cuya órbita ha sido modificada (una media hora) por la acción humana, un destino al que llegará este otoño para indagar las secuelas del impacto cinético que protagonizó la nave DART de la NASA en 2022.
"La misión tiene buena salud y llegará según lo previsto", confirma Campo Bagatin, en el equipo científico tanto de Hera como de Ramses y coordinador de uno de los cuatro grupos de trabajo de cada misión.
DART demostró -y Hera lo reconfirmará- que la tecnología para desviar un cuerpo en el espacio ya existe. Hay otras opciones, pero aún están en un ámbito "más fantasioso", como disparar haz de iones o la tracción gravitacional donde la sonda atraería al asteroide para alejarlo.
"Lo único que sabemos que funciona por el momento es una desviación", concluye Campo Bagatin, ahora solo queda optimizarla.
Hoy, 30 de junio, se celebra el Día Internacional de los Asteroides para concienciar y recordar el "evento Tunguska", una explosión en alta atmósfera de uno de estos cuerpos que arrasó 2.000 kilómetros cuadrados de bosques siberianos, en 1908.