2026-07-18

El Francotirador

Don Tito de la Viña: siempre a pie hasta el quinto piso del Siles y "corredor de bolsas" en el mercado

No recuerdo haberlo visto enojado con los periodistas con los que compartía trabajo diariamente; en cambio, era muy duro e implacable en sus comentarios por la radio y especialmente en su columna “Desde la Tribuna”.

Se nos fue don Tito de la Viña, una leyenda en el periodismo deportivo. A mi mente se me vienen una gran cantidad de recuerdos de tantos años de trabajo que compartimos con el maestro, primero en las transmisiones radiales de la Cabalgata Deportiva y en la redacción de Hoy Deportivo.

Faltaría espacio para contar cómo era don Tito. A lo largo de su trayectoria recibió todas las distinciones que merecía por su gran capacidad profesional; yo no quiero abundar en esa jerarquía de periodista que tenía y que todo el mundo le va a reconocer eternamente.

En estas líneas, prefiero recordarlo por el carácter alegre, solidario, siempre dando el consejo a los comunicadores más jóvenes que recurrían para pedirle su opinión.

No recuerdo haberlo visto enojado con los periodistas con los que compartía trabajo diariamente; en cambio, era muy duro e implacable en sus comentarios por la radio y especialmente en su columna “Desde la Tribuna”.

Don Tito nos dejó a cinco meses de cumplir 95 años; me puse a calcular y hace 33 años, cuando Bolivia clasificó al Mundial, me tocó compartir una anécdota inolvidable. Antes del partido histórico frente a Brasil (25 de julio), fuimos citados temprano al estadio Hernando Siles para coordinar la transmisión de esa fecha que luego sería inolvidable.

Nos encontramos con don Tito en el sótano del estadio, yo esperando el ascensor que me lleve al quinto piso, y él llegó con las manos en los bolsillos de su chamarra y me dijo: “Marco, vamos a pie y corriendo”. Esa era una de sus características; tenía 61 años y no usaba el ascensor para llegar a las cabinas. “¿Qué pasa, Marco, tan joven y no me sigues el paso?”, me decía mientras me sacaba al menos cinco escalones de ventaja por el tercer piso. Esta actividad la cumplía religiosamente en cada jornada.

La otra anécdota inborrable con don Tito fueron los sábados en el mercado de Villa Fatima. Casi siempre nos cruzábamos en las compras que hacíamos con nuestras esposas. Tan jovial y amigo de las bromas como era don Tito, prometía llevar cada fin de semana una cámara fotográfica para luego mostrar a los compañeros lo que él decía: “El Marco está de corredor de bolsas, bueno, estamos de corredores de bolsas”, corregía y ambos nos reíamos.

El momento de mayor orgullo junto a él fue una mañana, luego hubo más, cuando Jorge Tejerina de Unitel nos invitó a analizar el fútbol boliviano. Era su oyente, luego trabajé con él y de pronto estábamos los dos analizando para los televidentes; esa mañana la tengo grabada para siempre por estar al lado de uno de mis maestros.

Gracias, don Tito, no pude visitarlo como le prometí en su casa para que me entregue unas fotos de cuando jugamos fútbol de salón en el campeonato de Hoy. Siento una tremenda tristeza por su partida, pero un gran orgullo de haber trabajado a su lado y de haber tenido su amistad. Dios tenga en su gloria al maestro.

Te puede interesar