Ámbitos
Bolivia debe realizar un diagnóstico y llevar adelante un pacto nacional para reformar la salud y la educación
Bolivia cumple 201 años de independencia y entre los retos que tiene en frente está el desafío para transformar la salud y reformar la educación. El exministro Guillermo Cuentas y el analista Arturo Choque coinciden en que se debe partir de un diagnóstico técnico de la realidad nacional, en ambos ámbitos, además de despojarse de la cuestión ideológica, y promover un gran pacto entre fuerzas políticas, instituciones y la sociedad civil para consolidar las reformas estructurales .
A criterio de ambos especialistas, tanto la salud como la educación fueron asuntos “olvidados” por los gobiernos de turno, que solo vieron “sus intereses” y ligaron a los dos ámbitos “a la ideología que manejaban cada uno de ellos”.
“Se olvidaron. La educación y la salud estuvieron sosegados de las políticas públicas. En el 2012 se trató de hacer con la educación, una reforma que no llegó y que solo se ideologizó; en la salud, se trató de hacer uno para todos, el SUS (Sistema Único de Salud), pero este no cumple con criterios para todos y no cubre todas las dolencias”, indicó Cuentas.
Por esta razón, tanto el exministro de Salud como el analista en educación manifestaron que, para poder lograr reformas en ambos ámbitos, se debe hacer un diagnóstico para conocer la situación de los campos. Además, indicaron que se requiere dejar de lado las cuestiones ideológicas y pensar desde las bases para lograr cambios y buscar un gran pacto con la comunidad política y los sectores involucrados.
Cambios en la salud
Para Cuentas, el paso más importante es realizar un diagnóstico del ámbito de la salud para evaluar su estado y enfocar los cambios que requiere el sector.
“Bolivia atraviesa, sin decir las causas del pasado, una crisis estructural que plantea un gran desafío. Construir una nueva institucionalidad democrática que nos permita como país, primero, pensar en el Siglo XXI como Estado. Para pensar en una salud universal, primero es necesario hacer un diagnóstico. No podemos pensar primero en una solución sin conocer las dolencias que vive la salud”, indicó Cuentas a Visión 360.
El exministro expresó que, para el diagnóstico, se debe plantear una “radiografía” de la salud, lo que implica encontrar el malestar, atacarlo y buscar soluciones para que pueda “andar solo”. “El problema está en que no hubo políticas públicas en el sector salud, hubo improvisaciones.
El SUS, que se pensó en un momento político, fue para los más desprotegidos, pero no se logró casi nada. No cubre muchas de las dolencias y justo ahí carece de su implementación. No digo que esté mal, sino que se lo hizo políticamente y no pensando en la población”, agregó.
El SUS fue implementado el 1 de marzo de 2019, durante la gestión del entonces presidente Evo Morales. Su creación se sustentó en la Ley 115. El objetivo del SUS es garantizar el acceso gratuito a servicios de salud para las personas que no cuentan con un seguro de corto plazo, ampliando progresivamente la cobertura del sistema público.
Cuentas indicó que, desde su puesta en marcha, el programa enfrentó problemas, como la insuficiencia de financiamiento, déficit de médicos y personal sanitario, falta de infraestructura y equipamiento y escasez de medicamentos e insumos. “Fue una medida política, no es mala, pero se pensó en una mala gestión. Ese es el diagnóstico que tenemos y debe hacerse”, señaló.
Afirmó que el segundo paso para la reforma es dejar de lado las políticas partidarias y las ideologías, y apuntar a poner en vigencia políticas públicas referidas a la salud. “Cualquier Gobierno, no solo este, debe pensar en la salud como prioridad nacional, porque el diagnóstico que se haga, arrojará enormes deficiencias y problemas que deben mejorarse”, indicó el exministro.
Consultado sobre cómo dejar de lado la ideología en ese proceso, Cuentas indicó que los gobiernos de turno deben centrar sus esfuerzos en actuar y no solo dejar el tema en discursos. “La ideología siempre estará ahí, pero lo que deben hacer es que se busque alejarse de eso y pensar realmente en las necesidades que tiene los gobernados, aquellos que te pusieron en el poder, ellos necesitan una salud universal, no pensado política e ideológicamente, sino pensando en la población”, declaró.
Como último paso para lograr una reforma y superar el desafío, Cuentas indicó que se debe convocar a un gran acuerdo nacional. “Esos son los desafíos y el mayor es que se necesita un gran acuerdo nacional”, porque si no se lo hace, los demás desafíos no se concretarán y la salud “seguirá estancada”.
“Si no se hace un acuerdo nacional, que creo que es la voluntad o el deseo que tienen todos los ciudadanos en cualquier país, el de tener una salud, un sistema de salud que les permita confiar en su sistema y saber que cuando se enfermen van a tener una atención adecuada. Para eso el gran desafío es un gran acuerdo nacional, porque hay que discutir todo en Bolivia, desde el número de horas, la cantidad de médicos”, afirmó.
Para el exministro, una vez superados estos desafíos se podrá pensar en temas específicos dentro de ese acuerdo. “Si se toman el trabajo en serio, en ese acuerdo se podrán hablar de temas que atingen a todos. Por ejemplo, a los médicos, hablar de sus horas laborales que deben de ser ocho horas como en los demás países, acá es de 6. Hay que hablar de los salarios, de la incorporación de la tecnología médica, del presupuesto que se le destina al sector, de la seguridad nacional, qué sistema o modelo de salud se tomará para el país, entre otras cosas. Ahí se debe hablar de ello, sentándonos todos, acordar cuestiones, dejar de pensar en intereses y pensar realmente en la población”, manifestó.
Cambios en la educación
La reforma en la educación, para el analista Arturo Choque, quien es catedrático y trabajó en planes educativos, siempre se vio truncada por las cuestiones políticas e ideológicas. Mencionó que ese factor se constituye en el principal reto que debe afrontar el país.
“El principal desafío que se tiene para reformar una vez más la educación es despojar esa reforma de cualquier consideración de tipo político o ideológico. Esto es lo que siempre ha truncado las reformas, ha logrado tener resistencias muy fuertes por parte de sectores del magisterio, de la misma sociedad civil”, apuntó Choque en contacto con este medio.
Un recuento de los intentos de reforma en lo que va desde la segunda mitad del Siglo XX comienza tras la Revolución Nacional de 1952, cuando se puso en marcha un proceso que “respondía a intereses políticos e ideológicos”; y aunque sí logró cambios significativos, “solo fueron parciales”.
Otro intento data de 1973, y estuvo apuntalado por el régimen de Hugo Banzer Suárez. “Este estuvo también cruzado por intereses políticos e ideológicos, era una educación marcial, tipo militar”, sostuvo.
Un tercer intento se puso en marcha durante el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, en los 90: “Esta introdujo la educación intercultural, una participación popular y un currículo basado en competencias, pero nuevamente se lo ajustó a intereses políticos”.
El más reciente intento de reforma data de 2012, durante la gestión del entonces presidente Morales. “Este implementó el modelo sociocomunitario productivo, con este ya ni te digo. Es decir, buscaba igual responder a un modelo ideológico y esto siempre nos ha conducido a los fracasos”, afirmó.
“Entonces, yo creo que el gran desafío está en lograr una transformación educativa que responda a las necesidades de la población, una educación ajustada a la vida, y que no responda a intereses políticos. Y, por consiguiente, no sea un programa de educación de gobierno, sino una política de Estado que prescinda de ese componente y busque una educación que responda a criterios técnicos, pedagógicos y que responda a las necesidades que tiene el país”, aseveró.
Una vez que se supere ese factor, Choque señaló que se debe llamar a un encuentro, “a una construcción social” en el que se debata desde las bases la reforma de educación. “Cada transformación educativa debe responder a las necesidades específicas de cada lugar. Eso se hace desde las bases hacia arriba. Es decir, la construcción tiene que venir de abajo hacia arriba, y sí, ahí construir una política educativa verdaderamente. Debemos buscar una construcción plurinacional, es decir, que tenga en cuenta la globalidad del país, pero las diferencias también parciales de cada sector, de cada escuela”, aseveró Choque.
El analista indicó que dentro de ese encuentro, se debe hacer un pacto por la educación, identificar las necesidades de las bases, tomar los saberes locales como los cognitivos, los procedimientos y las actitudinales; además se debe desarrollar una pedagogía nacional y se debe aprender a usar las herramientas tecnológicas que ya existen.
“El gran pacto social por la educación debe nacer desde abajo. Debemos trabajar desde las bases, porque las regiones son distintas y su manera de ver la educación es distinta porque sus necesidades son distintas a las de otros sectores”, indicó Choque.
El segundo punto a partir de ese paso es identificar las necesidades de cada sector de la sociedad, algo que está ligado nuevamente a las “necesidades, aspiraciones de las regiones y así trabajar y hacer programas para esas necesidades”.
En el tercer punto, según Choque, se debe tomar en cuenta que la educación no solamente se compone de elementos cognitivos.
“El componente cognitivo, que son aquellos contenidos, aquello que sí se va a enseñar, los saberes, etc. Es una parte. La segunda parte es el componente procedimental, es decir, cómo lo vas a hacer. Luego está la didáctica, que es cómo los niños tienen que aprender a resolver problemas reales a partir de los procedimientos, y la tercera son los componentes actitudinales, que te reflejan el para qué estoy aprendiendo, si se desarrolla en el pensamiento crítico”, aseveró.
El cuarto punto está referido a la construcción de una pedagogía nacional “pensada desde lo boliviano”. “Esto es algo que se ha intentado desde las épocas de Franz Tamayo, pero se lo dejó a un lado. Yo creo que sí hay que hacer una reflexión profunda de lo que necesita el país de nuestros saberes, de nuestros conocimientos, para tratar de armonizarlos también con lo que pasa en el resto del mundo”, sostuvo el experto.
Respecto al quinto punto, indicó que para trabajar en reformas educativas a partir de ese pacto, se debe trabajar en la incorporación y aprendizaje del manejo de las herramientas de la tecnología
“Los colegios, la reforma que se quiera impulsar, debe plantear a aprender a utilizar las herramientas pedagógicas, didácticas, que da la tecnología, pero hacerlo de una manera reflexiva, para que no la usen de mala manera como ya lo hacen, sino darle un buen uso para docentes y estudiantes”, señaló Choque.
Por su lado, la responsable en educación de Save Of Children, Mónica Guevara, manifestó a Visión 360 que el diagnóstico en cuanto a la educación ya está hecho y que el Gobierno de turno, a través de su Ministerio de Educación, ya conoce la situación del ámbito y que, por ello, convocó a un encuentro por la educación.
“Para hacer una reforma educativa, requiere trascender las coyunturas o los intereses político partidarios y es importante que se lo pueda construir como una política de Estado, basada en evidencia en el diálogo social y en el interés superior que viene a ser aquellos derechos que tiene el niño, la niña y el adolescente: una educación de calidad. Ya se tiene el diagnóstico, ya se ha trabajado en informes y se conoce la situación, lo que falta es una voluntad política no solo gubernamental, sino de los sectores involucrados e impulsar una reforma que permita un verdadero cambio para el sector”, indicó Guevara.