Caminando
Biocidio
La muerte sádica provocada a un jaguar en los últimos días en Guayaramerin, divide opiniones y levanta polémica. Es inevitable. Pero si nos ceñimos a las leyes vigentes respecto a protección de fauna silvestre y de especies en riesgo de extinción, la cosa se aclara y se vuelve lógica. Fue simplemente biocidio y tendrá que haber sanciones.
Llama la atención que gente del lugar justifique la muerte del felino apelando a su peligrosidad y a su salvajismo, pero resultaron peor de peligrosos los vecinos de aquella ciudad al portar armas de manera ilegal y llegar al salvajismo paranoico al decapitar el cadaver del animal, despellejarlo y cortarle las patas, a más de sacarle garras y colmillos. Confirmándose, una vez más, que el ser humano es el más peligroso y salvaje entre los seres que caminan sobre el planeta.
Y, si a esto sumamos que el ser humano, además, es consciente de lo que hace, porque no obra por instinto, sino lo hace con premeditación, mala intención y alevosía, como rezan los manuales jurídicos, estamos ante el desastre y la degradación humana, lamentablemente.
Varios internautas afirman que el negocio esta detrás del biocidio. Muchos miles de dólares sería la recompensa de los “valientes cazadores”. Quizás sea exagerado pero una dama beniana afirmaba que por la cabeza del felino se pagarían entre 100.000 a 300.000 dolares en Asia y por un colmillo entre mil a cuatro mil dolares. Es decir, menudo negocio.
Por ende, el pretexto de que era peligroso si algun niño o mujer hubiera estado en el lugar, es solo eso, un vil pretexto. Porque nunca hubo nadie al borde del peligro, excepto el mismo felino.
Pero hay más. Se afirma que el jaguar era aún un cachorro y posiblemente amansado o domesticado por alguien, porque en ningun momento mostró signos de evidente ataque. En definitiva era un animal desorientado que deambuló por una casa, acaso buscando refugio, quizás algo de agua y nada más.
El Decreto Supremo N° 4489 de 21de abril de 2021, a más de otras leyes conexas están vigentes. Ahora, de haber observaciones u oposición, este decreto tuvo que ser observado de inicio pero no lo fue. Es recién ahora que se dice que no sería aplicable a aquellas ciudades o poblaciones y ciudades intermedias.
Estadisticamente no hay señales de ataques de felinos que saliendo de la selva hayan devorado humanos. Ahora apareció un jaguar desorientado y temeroso y provocó un caos paranoico en la gente ¿Qué pasó?
La gente de la región oriental del país sabe que tiene que convivir con fauna y flora propia de esas latitudes. Es más, si nacieron por esos lares deberían estar acostumbrados a aquel habitat, por eso no se comprenden algunos temores y espantos.
Vaya y pase el miedo en un altiplánico como quien éstas lineas escribe, por no estar acostumbrado desde niño al ambiente tropical, pero ¿qué pasa con los del lugar?. Me atrevo a afirmar que no tienen miedo, pero sí tienen otros intereses y motivos para masacrar a un ser vivo.
Dados los tiempos que vivimos, con muchas especies al borde la extinción y tomando en cuenta que somos nosotros quienes vamos invadiendo de a poco el habitat de las especies, deberíamos ser tolerantes, comprensivos y adecuarnos a la convivencia con la flora y la fauna de muchos lugares.
Pero aquello no ocurre cuando iniciamos incendios voraces en los chaqueos. Cuando avasallamos y deforestamos reservas naturales violando impunemente la ley. Cuando contaminamos los ríos por la explotación aurífera ilegal en muchos casos y legal en algunos pocos. Cuando matamos y traficamos fauna silvestre.
Aquellos seres que nos acompañan en el planeta no tienen maldad. Dejémoslos vivir en paz y armonía con la naturaleza y si podemos apoyarlos de alguna manera, brindemos nuestra ayuda. Crezcamos como humanos para no justificar aquella lapidaria frase de Lord Byron que decia: “cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro” ¿Se entiende ,verdad?