2026-09-21

Hilando Fino

La bandera no entrena por nosotros

Representar a Bolivia no es llenar una lista de inscritos. Es asumir el compromiso de competir con preparación, dignidad y respeto.

¿De quién es la culpa cuando un deportista llega a una competencia internacional sin estar preparado para una de las pruebas que debe disputar? ¿Del atleta, del dirigente o de la autoridad?

Hace unos días, una atleta boliviana participó en el pentatlón moderno, disciplina que reúne esgrima, natación, OCR —carrera de obstáculos—, tiro con pistola láser y carrera a pie. Desde los JJ.OO. de París 2024, la equitación fue reemplazada por el OCR: una prueba que exige trepar muros, superar obstáculos, colgarse de aros y recorrer una pista de 70 a 80 metros.

El problema es que Bolivia no cuenta con una pista de estas características y nuestra representante nunca había entrenado esa modalidad. Incluso se hizo público que recién aprendió algunos elementos días antes de competir.

La atleta tiene una responsabilidad: conocer la prueba, entrenarse y asumir profesionalmente el desafío. Pero la responsabilidad institucional comienza mucho antes de que suba al avión.

¿La federación informó que necesitaba preparación específica? ¿Solicitó un stage en otro país? ¿El Comité Olímpico Boliviano evaluó esa necesidad? ¿El Viceministerio de Deportes conocía la situación? ¿Existió un entrenador especializado acompañando a la atleta?

Una invitación internacional no puede convertirse en un pasaje de ida y vuelta. No se trata de viajar por viajar. Se trata de viajar para competir.

Si no tenemos una pista de OCR, existen alternativas: una concentración en otro país, un stage específico, convenios de preparación o una pista básica. No hablamos de levantar un estadio olímpico: hablamos de obstáculos para entrenar una modalidad determinante.

La crisis económica no puede convertirse en excusa para la improvisación.

La responsabilidad del atleta existe, pero la responsabilidad de preparar al representante también es institucional.

No podemos pedir recursos públicos y aceptar que un deportista represente al país sin la preparación necesaria.

El argumento de que “lo importante es competir” puede servir para el deporte escolar. Cuando se viste la camiseta de Bolivia en una competencia internacional, también importa estar preparado para competir.

Nuestros atletas tienen derecho a viajar cuando clasifican y merecen que el Estado, el COB y sus federaciones hagan el esfuerzo para garantizar preparación, entrenamiento y asistencia técnica.

No queremos deportistas viajando para justificar una delegación. Queremos atletas viajando para competir.

Bolivia necesita menos improvisación y más política deportiva. Y también necesitamos ser autocríticos.

Representar a la patria no es solamente llevar sus colores.

Es también honrarlos.

Competir no es simplemente estar en una competencia. Es llegar preparado, darlo todo y salir con la dignidad intacta. Porque una bandera no se honra solamente al llevarla; se honra al defenderla con esfuerzo, disciplina y honor.

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