Estudio
El 75% de los estudiantes de educación técnica alternativa en Bolivia son mujeres, pero la carga de cuidados limita su formación
Las responsabilidades domésticas y de cuidado se han convertido en una barrera para miles de mujeres que buscan mejorar sus oportunidades laborales mediante la formación técnica en Bolivia. Aunque representan aproximadamente el 75% de la matrícula de la Educación Técnica Alternativa (ETA), muchas deben combinar sus estudios con el trabajo remunerado y la atención de sus familias, una sobrecarga que afecta su rendimiento y permanencia en las aulas.
Una investigación nacional realizada en 14 Centros de Educación Alternativa (CEA) de siete departamentos del país evidenció la desigual distribución del trabajo de cuidados entre mujeres y hombres. El estudio fue coordinado por Fundación InteRed, en consorcio con Entreculturas y con financiamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Los resultados muestran que las mujeres dedican un promedio de 9,4 horas diarias al trabajo de cuidados no remunerado, frente a las 5,3 horas que destinan los hombres a estas actividades. Esta diferencia reduce el tiempo disponible para estudiar, trabajar, descansar y desarrollar otras actividades personales.
La investigación advierte que esta situación genera una condición de «pobreza de tiempo» que repercute en las trayectorias educativas de las estudiantes y limita sus posibilidades de alcanzar independencia económica.
Las responsabilidades familiares afectan la continuidad de los estudios
El impacto de las tareas domésticas y de cuidado se refleja en las dificultades que enfrentan las estudiantes para compatibilizar su formación con las obligaciones familiares.
Según el estudio, el 42% de las mujeres consultadas afirma que estas responsabilidades afectan o limitan sus posibilidades de estudiar, frente al 24% de los hombres. Además, el 48% de las estudiantes tuvo que renunciar a actividades personales, formativas o laborales para atender las necesidades del hogar y de personas dependientes.
La carga de cuidados también aparece entre los motivos de abandono educativo. El 17% de las mujeres dejó sus estudios por estas labores y el 22% lo hizo debido a otras responsabilidades familiares. En el caso de los hombres, la principal causa de abandono identificada fue el trabajo remunerado, con el 44%.
Las cifras reflejan que las dificultades para continuar la formación no responden únicamente a factores económicos, sino también a la distribución desigual de las responsabilidades dentro de los hogares.
“Las mujeres no solo estudian; también sostienen gran parte del trabajo de cuidado que permite el funcionamiento cotidiano de los hogares. Esta carga tiene efectos directos sobre sus oportunidades educativas y laborales”, señala el informe.
Persisten los estereotipos en la formación técnica
El estudio también identifica diferencias en la elección de especialidades técnicas. Las mujeres continúan concentrándose principalmente en áreas tradicionalmente vinculadas con los roles femeninos, mientras que su participación en especialidades técnicas con mayores oportunidades económicas sigue siendo limitada.
Esta segregación puede restringir sus posibilidades de acceder a determinados empleos y mejorar sus ingresos una vez concluida la formación.
Las barreras son mayores para quienes viven en condiciones de pobreza o en zonas rurales, pertenecen a pueblos indígenas o atraviesan procesos migratorios. En estos contextos, las dificultades de acceso a servicios, recursos y oportunidades laborales pueden complicar aún más la continuidad de los estudios.
Pese a estas dificultades, los Centros de Educación Alternativa representan para muchas mujeres una oportunidad de adquirir conocimientos, desarrollar capacidades y avanzar hacia una mayor independencia económica.
La investigación destaca que estos espacios también favorecen la construcción de redes de apoyo y solidaridad entre estudiantes. Para algunas mujeres, continuar su formación constituye, además, una forma de mostrar a sus hijas e hijos la importancia de la educación y de ampliar sus propias posibilidades de desarrollo.
Sin embargo, las organizaciones responsables del estudio advierten que el esfuerzo individual no es suficiente para superar las desigualdades que afectan a las estudiantes. La permanencia educativa requiere condiciones que permitan distribuir de manera más equitativa el trabajo doméstico y garantizar servicios de apoyo para quienes tienen personas dependientes a su cargo.
Frente a este panorama, Fundación InteRed y Entreculturas plantean la necesidad de incorporar el cuidado como un componente central de las políticas públicas y educativas del país.
Entre sus propuestas figura la creación de un Sistema Público de Cuidados, con financiamiento sostenido y servicios de apoyo para estudiantes que tienen responsabilidades familiares. La iniciativa busca contribuir a que las tareas de atención de niñas, niños, personas mayores, familiares enfermos y otras personas dependientes no recaigan desproporcionadamente sobre las mujeres.
También proponen promover la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en las labores domésticas, así como garantizar una educación técnica libre de sesgos de género que amplíe la participación femenina en todas las especialidades.
El estudio concluye que garantizar el derecho a la educación de las mujeres exige reconocer el cuidado como una responsabilidad social compartida. Mientras estas tareas continúen distribuyéndose de manera desigual, las estudiantes seguirán enfrentando obstáculos adicionales para completar su formación, acceder a mejores empleos y alcanzar autonomía económica.