martes 16 de julio de 2024

Las lecciones del DS21060 para la coyuntura actual

La estabilización ahora, como en 1985, podría consistir en una unificación cambiaria, un saneamiento fiscal, no más créditos del BCB al gobierno y sus empresas, y una renegociación de la deuda externa.

En el quinquenio 1980-1985 el país se encontraba con algunas condiciones similares a las prevalecientes actualmente, aunque también con grandes diferencias. Entre las condiciones similares se tenía una delicada situación fiscal, con altos déficit y con grandes dificultades para financiarlos. Se le habían secado al país las fuentes de financiamiento externo. Ya no había créditos de la banca privada internacional ni siquiera para refinanciamientos. Tampoco se contaba con un mercado financiero interno privado que adquiriera títulos valor, sea bonos del gobierno o del BCB. La única fuente que quedaba eran los créditos del BCB, que no disponiendo de divisas, se otorgaban en moneda nacional, es decir emitiendo dinero. Esta emisión de dinero embarcó al país en una dinámica inflacionaria perversa, que culminó en la hiperinflación de 1985. Un precio que marcaba el ritmo de la inflación era el tipo de cambio paralelo, que en algunos momentos llegó a trece veces el tipo de cambio oficial.

El DS21060 atacó de frente a los dos problemas, el del tipo de cambio y el alto déficit fiscal. La estabilización descansó de manera principal en la unificación cambiaria, que se logró permitiendo la completa libertad cambiaria y la flotación administrada del tipo de cambio. El instrumento de intervención para ejecutar la flotación administrada fue el bolsín del BCB. En este bolsín se subastaban las divisas, un mecanismo de mercado. Para el componente fiscal se reajustaron fuertemente los precios internos delos carburantes que producía y vendía YPFB. En los hechos, YPFB financió la estabilización. Además de la unificación cambiaria y del saneamiento fiscal se liberaron los mercados de bienes, de crédito y parcialmente el del trabajo.

No estaba en el DS21060 el alivio de deuda externa pero el gobierno de entonces percibió que era imprescindible reducir su servicio. Negoció la recompra de los créditos (el “buy-back”) a 11 centavos por dólar que se debía.

El DS21060 terminó rápidamente con la alta inflación. Las tasas de inflación tardarían empero hasta 1996, en llegar a un solo dígito. La estabilización empero no fue completa, porque la reconstitución de la masa monetaria se hizo más bien en dólares que en moneda nacional. La bolivianización es relativamente reciente.

Así como hay similitudes hay también grandes diferencias con lo que ocurría en 1985. En primer lugar, la economía del 2024 es casi diez veces más grande que la de 1985. La población es casi dos veces más grande y mucho más urbanizada. Se tiene también una clase media más extensa. Un dato no menor es el del gran crecimiento del parque automotor, que implica una alta demanda por carburantes, gasolina y diésel. En 1985, la demanda era mucho menor y podía ser abastecida con la producción local.

El sistema financiero ahora es varias veces más grande que el que se tenía en 1985. Está también más capitalizado, más regulado, mejor supervisado y más tecnificado. Tiene muchas más fortalezas que en 1985 pero por sus dimensiones necesita mucho cuidado.

Las condiciones iniciales de las dos crisis eran también diferentes. La de 1985 había sido precedida por un periodo de altas inflaciones, que fueron acelerándose, y por un alto endeudamiento externo. En cambio, durante mucho tiempo, incluyendo estos años de crisis cambiaria, la inflación ha estado muy controlada, lo que hace que las expectativas de cambios en ella estén bien ancladas. Por su parte,  la deuda externa como porcentaje del PIB es baja (30%).

La estabilización ahora, como en 1985, podría consistir en una unificación cambiaria, un saneamiento fiscal, no más créditos del BCB al gobierno y sus empresas, y una renegociación de la deuda externa. El impacto inmediato de estas medidas sería previsiblemente, el de aumentar la inflación, seguida de una recesión, pero por las fortalezas actuales, se puede esperar que esos efectos negativos sean de corta duración. Con un poco de suerte, se restablecería la normalidad macroeconómica para otros cuarenta años.

*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.