lunes 6 de abril de 2026

Situación

¿Qué se espera del nuevo informe de certificación de reservas de gas natural?

En función al consumo de los últimos años, el analista del sector, Álvaro Ríos considera que las reservas probadas de gas se sitúan entre 3,3 y 3,4 TCF, mientras que el experto Francesco Zaratti estima que a la fecha las mismas no superan los 4 TCF. A diciembre de 2018 se cuantificó 8,95 TCF.
Gasoducto Sucre-Potosí (GSP). Foto YPFB.
Gasoducto Sucre-Potosí (GSP). Foto YPFB.

Las reservas de gas natural certificadas a diciembre de 2018, alcanzaban a 8,95 trillones de pies cúbicos (TCF por sus siglas en ingles), y en próximos días se espera conocer el informe con datos a 2022 y 2023. En función al consumo que se tuvo desde 2018, analistas anticipan que las reservas en la actualidad están por debajo de los 4 TCF.

El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Armin Dorgathen, en una entrevista con el programa Asuntos Centrales anunció que en los próximos días se emitirán los informes sobre la cuantificación y certificación de reservas de gas probadas para 2022 y 2023, y que las empresas encargadas son Rydder Scott y  DeGolyer and MacNaught.

El exministro del sector, Álvaro Ríos, opinó que las reservas de gas natural han disminuido los últimos años, porque no se conocieron nuevos descubrimientos de yacimientos. “Estimamos que las reservas probadas de gas puedan estar entre 3,3 TCF y 3,4 TCF porque se ha consumido. Es una estimación, pero es mejor esperar la información oficial”, precisó.

Recordó que hace cinco años que no hay una  certificación de reservas y por eso se aguarda que el nuevo reporte sea contundente y refleje la realidad de la cantidad de gas que tiene el país. “Este informe de reservas de gas es importante porque con esa información se podrá delinear una política energética que permita guiar el destino del país en los próximos 10 a 15 años”, precisó.

Por su lado, el experto en temas energéticos Francesco Zaratti, recordó que las reservas certificadas a diciembre de 2017 ya estaban infladas como reconocieron las actuales autoridades y a la fecha se prevé que han disminuido más.

“Considerando lo que se ha gastado, las reservas no deberían estar en más de 4 TCF, tal vez menos, es lo primero que se puede adelantar, pero no se sabe. En este momento ya no se puede bicicletear las reservas probables, llevarlas a probadas y posibles, porque ha puesto en cero las reservas probables y posibles para inflar las reservas probadas”, subrayó.

Explicó que desde 2017 se calcula una reducción de 0,45 TCF por año y cada dos años 0,9 TCF, con lo cual se estima que a la fecha hay menos de 4 TCF.

De acuerdo con Zaratti, la certificación de reservas de gas es importante porque se podrá planificar políticas con lo poco que queda, decidir si se exporta o se consume en el mercado interno. “Lo ponemos en  un esquema de transición energética donde por ejemplo el GNV es prioritario para gastar las reservas, porque al sostener un parque automotor con gas se ahorra gasolina”, puntualizó.

En cambio, si se gasta el gas en termoeléctricas, no es una política inteligente, porque esa fuente se puede reemplazar con hidroeléctricas y fuentes renovables no convencionales.

La otra razón de importancia de la certificación de reservas de gas, de acuerdo con Zaratti, tiene que ver con el hecho de que hay muchos campos gasíferos pequeños que con el nuevo informe que se emita, pasarán a la categoría de campos marginales.

“Los campos marginales que sigan produciendo reciben un premio, esto consiste en que su producción va a tener como prioridad la exportación. Esto de alguna manera puede generar un caos en la distribución, porque el mercado externo, Brasil, paga más”, indicó.

El experto sostuvo que la exportación para estos campos marginales es una cuestión de sobrevivencia, pero el problema es que si a los campos productores grandes se les quita una cuota de exportación, sus operadores tampoco quedarán contentos.

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