jueves 2 de abril de 2026

Referendo

Advierten que, si se levanta subvención, el Gobierno gastará esos recursos sin control

Analistas temen que se levante la subvención con el aumento del IEHD, en lugar de que se fomente la exploración, producción y una mejor remuneración por barril de petróleo producido a las empresas.
Un cisterna descarga combustible en una estación de servicio. foto: ABI
Un cisterna descarga combustible en una estación de servicio. foto: ABI

Analistas alertan que un ajuste de los precios finales de los hidrocarburos, a través de un aumento del Impuesto Especial a los Hidrocarburos (IEHD), sólo impulsará un mayor gasto del Gobierno y señalan que si se levanta la subvención al diésel y la gasolina, se debería fomentar una mayor exploración y producción de gas y petróleo.

El Ejecutivo planteó la realización de una consulta para definir si se levanta el subsidio que le cuesta al Estado más de 2.000 millones de dólares en la actualidad, según datos del Ministerio de Hidrocarburos.

El analista y exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, opinó que este es un tema que debería definir el Gobierno y no la población, pero si se lleva adelante la consulta y se levanta la subvención, esto no debería darse con un aumento del IEHD como se hizo en 2010.

Infografía: Diego Gonzáles

“No debería aumentar el IEHD que iría a reforzar las arcas de Estado y que el Gobierno gaste más  en burocracia, sueldos, obras públicas, empresas estales que no funcionan”, precisó.

Actualmente por barril producido las empresas petroleras que operan el país reciben como remuneración 27 dólares y, de acuerdo con Ríos, como incentivo este pago debería ser a precio internacional de modo que existe un incentivo para producir más gas y líquidos. Si hay más perforación, se pagan más regalías e Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

El 26 de diciembre de 2010, el gobierno de Evo Morales decidió levantar la subvención a los carburantes y aumentar el precio final hasta en un 80% a través de un alza del IEHD, pero ante la amenaza de protestas, el Ejecutivo terminó retrocediendo en la medida.

El también exministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, en un artículo publicado este fin de semana titulado "Dado el estado de las cosas, sería mejor eliminar el subsidio al precio del petróleo... sí, el petróleo", recordó que en ese año los precios de la gasolina y diésel se dieron a través de un incremento del IEHD.

“Ello parece trivial pero no lo es. Lo que ese gasolinazo le dijo a la industria de hidrocarburos fue: yo, Estado, recibiré más impuestos y si tú (productor de petróleo) quieres parte de ese dinero, entonces yo, Estado, a través de un fondo te daré este dinero… siempre que te portes bien. Un clásico”, subrayó.

El experto señala que ahora la eliminación del subsidio al precio de la gasolina y el diésel, podría ir en la misma lógica. El Estado aumenta el impuesto a los consumidores y según cómo se porten las empresas y operadores de la cadena de valor, analizaría si les da algunos “devaluados bolivianos”.

“Por tanto, pese al enorme sacrificio que podría hacer el pueblo boliviano pagando unos precios sin subsidio, la situación del sector hidrocarburífero no se solucionaría, dado que los precios del petróleo continuarían congelados y dicho incremento de precios sólo favorecería a las arcas del Estado… es decir, solo serviría para continuar financiando el gasto público”, alertó.

Para Medinaceli “si en un delirio colectivo” gana el “sí” a la eliminación de los subsidios, ello debería venir acompañado con una mejora al precio del productor del petróleo, así como también una mejora en los márgenes de refinación, transporte, almacenaje y comercialización.

“Si la eliminación al subsidio de la gasolina y diésel solo sirve para incrementar el impuesto que recibe el Estado, tendríamos más de lo mismo. La gente financiando el gasto público y el sector hidrocarburos en las mismas condiciones. Algunos dirán “pero el contrabando pararía”, a lo que yo respondo, pero la importación continuaría”, remarcó.

Agregó que un sinceramiento de precios al consumidor final es parte de la solución, sin embargo, si no viene acompañada con políticas de oferta (es decir, fomentar la producción nacional de combustibles), el problema dista de ser solucionado. Por ello, sería mejor eliminar el subsidio al precio del petróleo y así, favorecer la producción de dicho producto.

La analista del sector hidrocarburos, Susana Anaya, opinó que por las declaraciones últimas del presidente Luis Arce, el mandatario, quiere liberar recursos de la subvención para seguir gastando y no para frenar el déficit fiscal y sus consecuencias.

“Lo sospechoso y más grave aún es que nada dice sobre el otro beneficio: el impacto positivo que esta eliminación tendrá sobre las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos cuando el incremento de precios se refleje en mayor ingreso para estas actividades y haga más atractiva la inversión en las mismas. A mediano plazo, junto a otras medidas, contribuiría a un aumento de la oferta de gas y petróleo, lo que realmente debe importar a los bolivianos. Mayor oferta es igual a más dólares”, puntualizó.

La experta advirtió que no vaya a ocurrir que Arce esté pensando en aprovechar la posible eliminación de subsidios no solamente para disminuir las erogaciones por este concepto, sino también aumentar los ingresos fiscales vía un incremento del IEHD, lo cual sería fatal.

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