domingo 5 de abril de 2026

Constancia y persistencia, la fórmula para forjar la industria nacional

El Punto boliviano, un hogar para emprendedores desde hace 23 años

EL GOBIERNO debe proteger al micro o pequeño empresario, principalmente, del contrabando, actividad ilícita que causa un impacto negativo en la producción nacional y no permite su despegue.
Una vista del interior del Punto boliviano, ubicado en el subsuelo del edificio Handal, en el centro de La Paz. Foto: Marisol Alvarado
Una vista del interior del Punto boliviano, ubicado en el subsuelo del edificio Handal, en el centro de La Paz. Foto: Marisol Alvarado

Desde hace 23 años, el Punto boliviano es el hogar de decenas de emprendedores que fomentan la industria nacional en la ciudad de La Paz. Nació un 16 de abril ante la falta de espacios donde exponer los productos hechos en Bolivia y la necesidad de que la actividad de los artesanos sea permanente.

Porfirio Quispe es el artífice de este proyecto que ya se acerca a un cuarto de siglo.

“En ese entonces las ferias duraban 12 o 15 días y teníamos que descansar semanas para luego volver a salir por lo que nos empezamos a organizar”, aseguró a Visión 360.

Quispe recordó que donde hoy se ubica el Punto boliviano, en el subsuelo del edificio Handal, en el centro de la ciudad, funcionaba un restaurante que lastimosamente sufrió un incendio, espacio que ya no fue ocupado para esa actividad; entonces, conversando con los dueños y sorteando un sinfín de inconvenientes se lo tomó en alquiler para el objetivo que perseguía él junto con otras personas.

El espacio tiene capacidad para 75 casetas, a veces hay empresas que requieren hasta dos lugares. Actualmente, el 98% de la capacidad está ocupado.

Entre los requisitos para formar parte de este proyecto, el emprendedor debe contar con un taller y dedicarse a la industria nacional. Aunque en la actualidad, debido a los diversos factores que pasan por la situación económica del país, un 70% son expositores de productos nacionales y un 30%, de artículos importados.

Explicó que debido al contrabando y a la pandemia por el Covid-19, muchas casetas fueron dejadas y a la par había personas que querían exponer productos importados, por lo que en ese momento se aceptó su ingreso, ya que había espacios vacíos.

Señaló que durante la pandemia se condonaron pagos, como una manera de apoyo; sin embargo, la crisis ocasionada, entre otros factores, por los bloqueos de carreteras, es constante, por lo que el sector está en emergencia permanente.

Entre los rubros a los que se dedican los emprendedores se pueden citar marroquinería, alimentos deshidratados, ropa para adultos y niños, joyería, textiles, adornos para el hogar, mantelería, jabones , juguetería y calzados, entre otros.       

El gerente indicó que el Punto boliviano se ha caracterizado siempre por apoyar a aquellas unidades productivas que se están iniciando. La ayuda radica en la promoción de sus productos elaborados a mano con una reducida inversión económica. Por aquí, indicó, pasaron miles de emprendedores con una diversidad de ideas; a algunos les fue mal, pero a otros, que son los más, les fue muy bien, lograron éxito, incluso salieron del espacio a una tienda propia o a exponer en otros sitios de la ciudad, lo que significa que crecieron.
“El Punto boliviano es como mi segunda familia y me siento muy orgulloso de haber logrado este emprendimiento que es de gran ayuda, una institución que colabora a pequeñas familias y unidades productivas, entonces yo me siento muy satisfecho como fundador”, dijo.

Manifestó que para que un emprendedor surja, lo más importante es “tener ganas” y trabajar, jamás retroceder, porque se presentan muchas dificultades, las que hay que saber vencer una a una. En el ámbito formal también es necesario, dijo, tener al día el pago de todas las cuentas, entre ellas los impuestos.

En criterio de Quispe, un emprendimiento familiar “funciona” solo de acuerdo con la  responsabilidad de los integrantes. Aunque muchos pensarían lo contrario, cuando la empresa va creciendo es también cuando crecen los intereses personales, por eso hay que saber sobrellevarlos para salir adelante.

Agregó que es necesario que el Gobierno “proteja” la industria nacional, que la respalde y no solo se habla en este punto de que otorgue préstamos al microempresario, sino que elimine el contrabando que ocasiona el daño más grande a la producción del país, y en ese ámbito no hay respuesta de este Gobierno, tampoco hubo de los anteriores gobernantes.

“El Gobierno no está para hacer empresa, el Gobierno está para incentivar a los empresarios porque si el Gobierno hace empresa, las ganancias no van a ir para para el pueblo, sino para ellos; entonces la finalidad de ellos es administrar, ayudar y proteger a los empresarios que somos los que creamos y damos empleo”, aseveró.

Además, el gerente del Punto boliviano reflexionó en que hace falta tecnología para que la industria nacional despegue, así como sucede en otros países, porque en Bolivia se trabaja con máquinas básicas que no se pueden comparar con las que se manejan en el exterior. A esto se suma que las materias primas muchas veces carecen de calidad y también que el artesano prefiere adquirir lo más barato y es por eso que el producto acabado dura poco o presenta daños.

Desafíos
Quispe indicó que el desafío más grande que tenía hace unos años se cumplió y fue incentivar la producción nacional mediante el crecimiento de pequeños y microempresarios, quienes a su vez dieron empleo a otras personas.

Él se dedicaba al trabajo con cuero y por años impulsó ese emprendimiento; sin embargo, por diversos factores cerró su empresa y ahora se dedica a la administración del espacio, que cobija a emprendedores y artesanos que están iniciándose o que ya tienen experiencia y buscan un lugar para exponer su producción de manera permanente.

Mientras que para el futuro, dijo que vislumbra un nuevo Punto boliviano en otro sector de la sede de Gobierno, porque se trata de dar mayores oportunidades a la población y sobre todo a los emprendedores que se dedican a lo hecho en Bolivia y a emprender.

Gangas
Ante la cercanía de las fiestas de fin de año, Quispe invitó a la población a visitar el espacio porque encontrará, dijo, descuentos desde 30% hasta 50% en toda la variedad que exponen los artesanos.

Testimonios

Aún hay quienes valoran la producción nacional

Juana Valencia es una empresaria con más de 20 años de experiencia. Se dedica a la fabricación de prendas de vestir de lana de alpaca e hilo; a la vez ella hace los diseños y también materializa las ideas de los clientes.

Valencia cuenta que desde que estaba en el colegio le gustaba tejer. Al paso de los años siguió cultivando este arte y desde sus 16 años ya tejía prendas para vender.

Cuando se casó y formó su familia también se dedicó a vestir a sus seres queridos  y fue cuando las personas le preguntaban de dónde compraba, porque los diseños eran llamativos, no obstante era ella quien los elaboraba.

“A mí me dicen, señora Juana, tú no necesitas publicidad porque la prenda es buena y los que la conocen saben. Hay señoras que me compraban y ahora lo hacen sus hijas y sus nietas, no me dejan”, aseguró.

Valencia expone en el Punto boliviano desde hace tres años. Anteriormente contaba con una tienda, pero cuando carecía de ella se dedicaba a atender pedidos e iba a las oficinas a ofrecer sus tejidos.

Según señaló, el ingreso de la ropa americana al país perjudicó a la producción nacional, además de la pandemia por Covid-19; sin embargo, siempre hay personas que valoran lo hecho en Bolivia y expresan su respaldo, y adquieren los productos.

Según Valencia, un emprendedor lo primero que debe considerar es que, si le gusta lo que hace, después debe perseverar porque ese es el único camino para avanzar.

Las artesanías de Estela van con la moda

Estela Gutiérrez es artesana con amplia experiencia en diferentes rubros. Sus productos también van de la mano con la moda, por lo que el cliente siempre se va satisfecho luego de visitar su caseta en el Punto boliviano, donde expone por 23 años de manera ininterrumpida.

“Yo soy artesana y todos mis productos son de artesanías en diferentes etapas. A un principio entré con decoraciones para baños y hacíamos muy bonitos adornos para el baño. Ahora hemos cambiado de rubro, tenemos todo lo que es artesanía en cuero con aguayo; tenemos fachadas, cajas decorativas y regalitos”, señala Gutiérrez, mientras muestra todo lo que elabora.

Estela relata que tomó cursos para perfeccionar lo que ya era un talento innato en ella, por ejemplo hizo uno de decoraciones.
Para ella, en el mundo del emprendedurismo van de la mano la constancia y la perseverancia, puesto que considera que es la única manera de lograr los objetivos personales.

En su criterio, el microempresario en el país “está mal”, más aún después de la pandemia por el Covid-19 porque no cuenta con un apoyo real que permita su crecimiento. Lo que sí, resalta el uso de la billetera móvil, porque como los funcionarios cuentan con un bono de té que les depositan mes a mes, ese espacio también se abrió para que los artesanos y microempresarios acomoden sus productos.

Un pasatiempo ahora es un ingreso

El trabajo en cuero y pieles exóticas, que en un inicio era un pasatiempo para Héctor Huanca, se convirtió en una actividad permanente y en una forma de generar ingresos.

El talento lo heredó de la familia y ya lleva 23 años exponiendo sus productos en el Punto boliviano.

Héctor cuenta que aprendió mirando el arte de moldear el cuero. Recuerda que llevaba al norte del país hebillas, broches y remaches, entre otros, donde ya trabajaban con pieles exóticas y fue cuando más le gustó esa actividad.

“A veces ya no tenían pues para pagar, entonces me pagaban con cuero o pieles, por lo que yo veía cómo lo hacían y comenzaba a trabajar en ese material”, menciona.

Actualmente tiene su taller y da empleo a tres personas con quienes elabora marroquinería en general, billeteras, monederos, carteras, maletines, cinturones y por otra parte calzados modelo italiano y americano, y botas texanas.

Considera que los microempresarios se enfrentan a muchas dificultades; por ejemplo, la tecnología, porque la costura de una billetera a mano lleva al menos una hora y media, mientras que a máquina se la hace en cinco minutos.

Este factor, dice, incide en que la producción nacional tenga precios elevados, lo que a su vez hace que no muchos se inclinen para consumirla, porque si se habla del apoyo del Gobierno, no hay ninguno, al menos yo no lo recibí.

 

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