lunes 6 de abril de 2026

Ventas batieron récord en 2024

El precio de la carne se dispara en el mercado interno, ven especulación y un contrasentido en el veto a la exportación

Según el Gobierno, el precio de la carne en enero de 2023 era de 41 bolivianos, pero ahora está en 60. Industriales y ganaderos ven que la suspensión de las exportaciones evita el ingreso de dólares.
Carne en un frigorífico empresarial. Foto: Abi
Carne en un frigorífico empresarial. Foto: Abi

El precio del kilo de la carne subió en un año de 41 a 60 bolivianos y por eso el Gobierno suspendió las exportaciones. Analistas observan que hay un fenómeno especulativo en la cadena de distribución y el sector privado rechaza la medida porque es un contrasentido ya que frena el ingreso de divisas.

“Cuidando la economía de las familias, el acceso a precio justo, cuidando la economía de los más necesitados hemos determinado como Gobierno nacional no autorizar las exportaciones de carne de res hasta que se regularice el abastecimiento y se reduzca el precio en el mercado local”, indicó el ministro de Desarrollo Productivo, Néstor Huanca, en conferencia de prensa este miércoles.

Según la autoridad, hace un año, en enero, el kilo vivo de ganado en pie era de 12 bolivianos y ahora está en 21 bolivianos. Esto a su vez se ha traducido en que el precio final aumente para el ama de casa de 41 a 60 bolivianos, como se puede verificar en los mercados de La Paz.

Infografías: Diego Gonzales

Desde el sector privado, inmediatamente se rechazó la decisión debido a que afecta a los ingresos empresariales, pero también porque las exportaciones generan divisas, como afirma la Cámara Nacional de Industrias (CNI).

“Vetar las exportaciones de carne daña, de manera irreparable, la imagen internacional del país, este no es el camino para atraer inversiones y reactivar la economía, cuando hoy la falta de divisas ralentiza la actividad económica”, indicó el presidente de la CNI, Pablo Camacho.

El presidente de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), Walter Ruiz, señaló que la medida desincentiva la producción y perjudica la generación de divisas.

“No es solamente un desincentivo al productor, también es un daño al país de no traer divisas, de no tener un mercado serio que ya teníamos comprometido. Hay algo irónico hoy, entiendo que hay representantes institucionales del Estado buscando mercado en otro país, queriendo abrir más mercados, pero estamos cerrando lo que con mucho esfuerzo hemos conquistado hoy”, sostuvo, en una entrevista con Unitel.

El año pasado, entre enero y noviembre, Bolivia exportó 7 dólares por segundo de carne bovina y derivados a los mercados de China y otros países del Asia, Sudamérica y África, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Los datos revelan ventas por casi 220 millones de dólares en carne bovina y derivados (despojos comestibles, hamburguesas y otros), equivalente a una venta de 7 dólares/segundo, entre enero y noviembre del 2024. El anterior récord registrado por casi 200 millones se había dado en toda la gestión 2023.

Especulación

Aunque el país pierda ahora exportaciones, el hecho es que desde el punto de vista del Gobierno, hay un incremento en los precios del mercado interno y, con la suspensión, se busca que esto se regularice.

El economista Omar Velasco, opinó que el incremento de precios de la carne en el mercado local, responde a un fenómeno especulativo, ya que, en diciembre del año pasado, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (Ine) hubo un incremento de 24% en la carne con hueso y en un 29% sin hueso.

El argumento fue que había escasez de forraje, sequía, aumento de precios de los insumos y el bloqueo de caminos protagonizados por los seguidores de Evo Morales. “Pero llama la atención que ahora ya no hay estos problemas, pero los precios no han vuelto a la normalidad, eso es una prueba de que hay especulación. Productores e intermediarios aprovechan el contexto de conflictividad y el mal clima para subir precios, pero esto no vuelve a normalidad”, indicó.

Aseguró que el sector ganadero no requiere de grandes cantidades de divisas para funcionar, porque usa bienes locales y no se puede atribuir al alza del dólar el aumento de precios. Tal vez lo principal que se importa son vacunas.

Por el contrario, explicó que ahora exporta un 50% más y ganan mucho más por el incremento del precio del dólar en el mercado paralelo. Esto en un contexto, donde el sector pecuario y ganadero pagan muy bajos impuestos, 73 centavos de boliviano por hectárea dedicada a la producción de ganado vacuno.

El economista Alberto Bonadona opinó que la suspensión de las exportaciones de carne, va en contrasentido a las necesidades del país de generar divisas para hacer frente a la caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y por eso se debería tener cuidado, cuando se toma una determinación de esta naturaleza.

Sin embargo, alertó que esta medida no resolverá el problema, porque en el país hay presiones inflacionarias, que tiene que ver por ejemplo con los créditos que el Banco Central de Bolivia ha estado otorgando al Gobierno. Esto es lo que provoca especulación en la cadena de producción de carne, como de otros productos.

Añadió que esta reacción es natural porque, por ejemplo, si un productor vende su producto al comerciante a 10, cuando la semana anterior era a ocho bolivianos, "el vendedor tomando en cuenta que compró a 10, tomará la previsión de vender a mayor precio al consumidor final, porque tendrá la expectativa de que el proveedor, la siguiente semana, también aumentará el precio”, explicó.

El otro factor que influye en los precios, es que con la devaluación de la moneda por el aumento del precio del dólar en el mercado paralelo, la producción nacional se abarata y hay un incentivo a que se saque al exterior o a países vecinos, donde hay un mejor precio.

Aseguró que el contrabando es difícil de controlar por la extensa frontera que tiene el país.