La pandemia de la Covid-19 fue mucho más que una emergencia sanitaria; para muchos significó una oportunidad para cambiar de rumbo y, en el caso concreto de María Gutiérrez Flores y Zharina Albino, aventurarse al mundo de los negocios. Ahora, cinco años más tarde, sus emprendimientos ya generan ingresos e, incluso, están llegando al resto del país.
Para lograr sus objetivos, ambas contaron con la ayuda de sus familias. De hecho, cuando se les pregunta acerca de sus negocios, aseguraron -categóricamente- que son “negocios familiares”. Todos, desde el marido y los padres, hasta las nuevas generaciones, colaboran en los diferentes quehaceres, desde la preparación, o cultivo, de los productos, hasta la venta y su difusión mediante las redes sociales.
Otra de las claves para el surgimiento de ambas empresas está en una iniciativa que llevó adelante el Gobierno Municipal de Tarija. En un esfuerzo por impulsar la independencia económica y fortalecer el espíritu emprendedor de las mujeres, la Alcaldía y el Fondo Extremeño Local de Cooperación al Desarrollo (Felcode) impulsan el programa “Emprendiendo Juntas”.
La iniciativa ayudó a decenas de mujeres, quienes recibieron capacitación en áreas como psicoanálisis, imagen corporativa y comercialización, entre otras esenciales para la gerencia efectiva de un emprendimiento sustentable.
Gracias a esto, Gutiérrez lanzó en 2022 el vivero Oro Verde, mientras que Albino consiguió en 2023 establecer Zhary Cosmética Natural.
Experiencia propia
Los negocios, como tales, no surgieron de la nada. Ambas empresarias ya tenían la idea de independizarse, aunque eso implicara alejarse de sus áreas de formación: Zharina es ingeniera de sistemas y María, comerciante. Cada una vio el potencial económico en un hobby previo o en una experiencia que las marcó, y decidieron compartirlo con los demás, además de generar un beneficio para sus familias.
Es lo que pasó con María Gutiérrez Flores. Durante la pandemia, la tarijeña sufrió de un ataque de parálisis, que según los especialistas fue causada por el estrés que vivió en la emergencia sanitaria, ya que el negocio en el que trabajaba se vio afectado por el encierro y obligado a terminar sus actividades.
Encontró alivio en el cuidado de las plantas. Así que la jardinería se convirtió en una terapia muy efectiva, que, además, fue creciendo en alcance. “Primero me enfoqué en el cuidado de las plantas. Después comencé a crear diseños atractivos. Comencé sola, pero luego mi hija me ayudó”, dijo a Visión 360.

No se trataba de cualquier tipo de vegetación. La familia de María decidió enfocarse en las plantas ornamentales. “No es lo tradicional, que es una venta de plantas normal en bolsitas. Sino que la idea es cultivar especímenes que sirvan de decoración, en recipientes atractivos y con diferentes fines en mente. Una vez que teníamos los diseños, salimos a vender”, agregó.
Así, lo que comenzó como una terapia se convirtió en un exitoso negocio. Este proyecto no solo le permitió recuperarse, sino también brindar un nuevo ingreso económico, puesto que, poco a poco, los pedidos fueron aumentando, y el programa de la Alcaldía chapaca le ayudó a despegar.
La emprendedora define a Oro Verde como “arte y jardinería”. Principalmente es un vivero, con el que se dedican a la venta de plantas de decoración para diferentes ambientes, sea una oficina, un hogar u otro tipo de espacios públicos.
La familia ofrece desde plantines para macetas, plantas con sus macetas y recuerdos verdes. “Estos son para regalos o, también, eventos especiales, como cumpleaños, bodas, fiestas de conmemoración de empleados. Y no nos limitamos a lo que tenemos en catálogo, sino que también podemos adecuar los recuerdos -o las plantas- a las necesidades de los clientes”.
La empresa está en proceso de crecimiento. Para ello, buscan incrementar el tamaño del vivero, además que están en una fuerte campaña de difusión mediante las redes sociales. Por ejemplo, en sus cuentas de Facebook, ya pueden recibir pedidos de recuerdos para el resto del país, además que no faltan en las ferias tarijeñas.

Sueño de larga data
Zharina Albino tuvo la idea de armar su propio emprendimiento hace una década. “Pero solo era una idea, porque yo estudié Ingeniería de Sistemas, nada que ver con lo que tengo ahora”, dijo entre risas.
Pero la semilla de Zhary Cosmética Natural no surgió de la nada, ya que Albino siempre tuvo interés por la cosmética, cosmetología y ramas afines. De hecho, la empresaria recordó que distribuía aceites de otras marcas.
Pese a las exigencias de la rutina diaria, Zharina comenzó a experimentar con la base de su futuro negocio. “Un día me pregunté ¿qué tan difícil debe ser extraer aceites? Por suerte tenía la guía de mi mamá, que es cosmetóloga. Así empiezo a elaborar mis primeros productos: jaboncitos y aceites. Con eso ya tenía un 25% de mi futuro emprendimiento”.
Con el paso de los años empezó a capacitarse en el área y a probar para crear fórmulas “ya magistrales, que han dado muy buenos resultados”.

Este proceso de creación fue ayudado por la pandemia. Durante el tiempo de encierro, logró expandir su catálogo con productos como aceites naturales, jabones aromáticos y para tratamientos de la piel, bálsamos, champús, acondicionadores, bombas efervescentes, cremas y muchos más.
Actualmente, Zhary Cosmética Natural cuenta con una oferta de 32 productos, cada uno de ellos en diferentes variedades. Todos son resultado del trabajo que hizo la emprendedora.
Eso llevó a Zharina a postularse al programa de apoyo municipal, y logró ser una de las beneficiarias. El programa le brindó las bases para profesionalizar su negocio, en el sentido de establecer una estructura de comercio, distribución y promoción.
No fue algo fácil, ya que al principio le costó llegar al público tarijeño y nacional. “Nos ha costado convencer a la gente de que un producto cosmético como el nuestro, que es 100% natural, es tan bueno, o incluso mejor, que uno de origen sintético industrial”, aseguró a Visión 360.
“Nos ha costado, pero lo hemos logrado. A Dios gracias, la aceptación de la gente y nuestro trabajo para dar a conocer nuestros productos, como ofrecer muestras, consiguió que los clientes vuelvan y nos digan: qué genial su producto, le voy a recomendar, le voy a mandar al tío; deme dos para mi prima y así”, agregó.

Oficialmente la empresa trabaja desde 2023. En estos dos años logró establecer una base de clientes interesada y recurrente. Asimismo, lograron llegar al resto del país, ya que hacen envíos de productos, solicitados mediante sus cuentas de redes sociales.
Sin embargo, la crisis les afectó. Principalmente, la subida del costo de las materias primas. Pero, pese a eso, han logrado establecer conexiones con tiendas especializadas, como las de productos orgánicos.
Pero en este punto enfrentan un nuevo obstáculo, pues el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), ya que les está dificultando la obtención de licencias.
“El Senasag no reconoce a los conservantes naturales. Y nosotros, por respeto a la marca, no podemos poner nada sintético”.
Pese a eso, la empresa familiar se encuentra, ahora, en proceso de crecimiento a nivel nacional para luego llegar al mundo.
