jueves 9 de abril de 2026

Paseos con actividades variadas

Productores atraen a los “agroturistas” y recuperan alimentos nativos

El turismo, de la mano de agricultores, permite nuevas experiencias a los viajeros y mejores ingresos a quienes procuran los alimentos para la ciudad de La Paz.
Las paradas en el viaje hacia el Illimani permiten ver al gigante desde diferentes sitios. Foto: Katherine Fernández
Las paradas en el viaje hacia el Illimani permiten ver al gigante desde diferentes sitios. Foto: Katherine Fernández

“En vez de hacer los pedidos en la ciudad, empezamos a llevar gente al campo; en vez de contratar un aula, contratamos un bus y nos fuimos a cosechar, a ver los invernaderos, a ver toda la dinámica productiva…”.

Hoy, decenas de pequeños productores forman parte de los destinos “agroturísticos” que les permiten captar algunos ingresos y, a cambio, enseñan sobre alimentación saludable y el cuidado medioambiental de regiones diversas de La Paz.

Lo cuenta Katherine Fernández, fundadora y promotora de la Red Polinizar, a la que hoy se han sumado más de 100 pequeños productores de alimentos y sus familias, con apoyo de sus autoridades o comunidades. Lo hacen a través de viajes a los que llaman agroturísticos, porque combinan el beneficio de un paseo con charlas y actividades educativas relacionadas con la producción local, como el cosechar, preparar alimentos, hacer chocolate, extraer miel o tejer totora, por ejemplo.

Los sitios que se visitan pueden ser muy cercanos y tal vez necesiten de solo un día para la ida y retorno, desde la ciudad de La Paz, o pueden requerir el quedarse varias noches. Todo depende de la época, el tiempo necesario para las actividades y de la cantidad de “visitantes” animados a hacer la travesía.

Un paseo a Chullo, en el municipio de Palca. Foto: Katherine Fernández

En esos lugares, la gente puede consumir alimentos de los anfitriones, pagar hospedaje o el espacio para acampar y muchos se animan a comprar los productos directamente de los proveedores.

10 años

Fernández cuenta que el proyecto nació hace una década, aunque con una perspectiva diferente. Fue planteado ante el Posgrado en Ciencias del Desarrollo (Cides), de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), y propuso promover espacios o ferias locales para productoras de áreas periurbanas.

“Además de gestionar los espacios, que fue muy duro hacerlo con la alcaldía, transformamos el método de comercialización porque era muy difícil usar las calles; a veces se nos oponían vecinos, aunque otros ayudaban porque querían una feria y, en fin, fue una travesía larga, deben ser más o menos 10 años de esto”, contó Fernández.

El trabajo buscaba sensibilizar a la gente sobre la alimentación, sobre acercar al productor con el consumidor y sobre el tema de la crisis climática.

El cambio se dio en 2014, después de una iniciativa de parte de una productora. Doña María Villanueva, de la comunidad Chinchaya, del macrodistrito paceño Hampaturi, organizó un grupo de mujeres con las que participó de un proyecto sobre invernaderos, “fue un momento clave, histórico para nosotras”. Así empezaron los agroviajes y, con los años, dijo, quienes apostaron por el emprendimiento vieron que el agroturismo tenía buenos resultados; incluso la gente se encariñaba con las productoras y compraban sus productos. Entonces se creó una red de viajeros.

“Como promocionábamos los viajes de agroturismo, se acercaron otras familias de otras comunidades, inclusive dirigentes, a plantearnos que querían hacer algo similar en sus zonas, zonas completamente diferentes a la agricultura periurbana, que van desde el lago Titicaca hasta la Amazonia; entonces se fue conformando una red de familias que empezaron a organizar turismo”, sostuvo Fernández.

Planificación

Antes de cada nuevo destino, los responsables visitan el lugar y planifican la recepción a los visitantes, el tiempo que se necesita para su estadía, alimentos, alojamientos y actividades que complementarán el paseo.

En Aguas Calientes, en Quime, los turistas disfrutaron de la piscina y del paisaje. Foto: Katherine Fernández

La familia anfitriona o la comunidad ven qué tipo de actividades pueden brindar; por ejemplo, sembrar, cosechar o ayudar en otras tareas que tengan que ver con la agricultura. De la misma manera, deben ofrecer una comida que refleje la agricultura local, con sus productos.

“Se fue trabajando detalle por detalle todo el espíritu de un agroturismo que sea consecuente y así llegó el año 2021, después de la pandemia, que estábamos todavía con algunas medidas de bioseguridad, y retomamos. Ya era una red departamental, entonces le pusimos este nombre de Red Polinizar, y se basa fundamentalmente en que cada destino es una flor y todos los agroturistas que van participando se van uniendo. Siempre hay gente nueva, son los agentes polinizadores, son los bichitos que van de comunidad en comunidad y queremos que se reproduzca este pensamiento del consumo climáticamente responsable”, dijo.

"Siempre estamos tratando de buscar formas de innovar la promoción para que más gente se adscriba y puedan seguir viajando con este objetivo, y ayudar en el campo a todas las tares", dijo Katherine Fernández de Red Polinizar.

Aunque admite que consolidar cada destino a veces es un poco complejo, ahora ya cuentan con 28 dentro del departamento de La Paz, con más de un centenar de familias productoras que participan de todo el proceso, hacen de guías, cocineros, oradores, alquilan carpas, colchones, venden sus productos y más.

Los destinos

Uno de los últimos viajes que estrenó la Red Polinizar fue a la comunidad Aguas Calientes, de Quime, donde los turistas disfrutaron de caminata, paisajes, aguas termales y alimentación local. El paseo, en el que se admitió la participación de mascotas, contó con la visita a la población de Quime y a la laguna Huayñacota tuvo un costo de 150 bolivianos por persona.

El pago cubre transporte, guía, botiquín, ingreso a la piscina, refresco y café. El visitante puede llevarse comida, pero si desea probar el plato especial, esta cuesta 35 bolivianos.

Este viaje, de ida y vuelta en el mismo día, estaba recomendado para personas de toda edad, ya que, aunque se calculaba una caminata de 45 minutos, no demandaba mucho esfuerzo y se realizó al ritmo de quienes participaron. Y algo más, los menores de cinco años no pagaron el pasaje.

Un aphtapi en Cayimbaya, a los pies del Illimani. Foto: Mirna Echave

“Cada destino es una historia increíble, una historia que las comunidades, las familias han ido forjando; a veces se avanza rápido, a veces se retrocede, en fin, pero es un trabajo que ha tejido esta Red y la idea es que los consumidores de La Paz, nuestros agroturistas, vayan al campo, se convenzan y recuerden alimentos, porque muchos son olvidados y estamos perdiendo patrimonio alimentario, tanto en el consumo como en la misma producción. Los agricultores también están innovando cosas y se olvidan muchos alimentos que los abuelos consumían, que tienen alto valor nutricional”, comenta Fernández.

Este último fin de semana de julio, la Red habilitó un viaje a San Isidro, en Teoponte. En este caso, el costo es de 210 bolivianos debido a que es más lejano y requiere de dos días y una noche para concretarlo.

El costo cubre el desayuno “estilo tropical”, la salida desde La Paz la noche del viernes, para llegar la madrugada del sábado a esta localidad. Se incluye la guía, el botiquín y jugo o refresco natural para todo el viaje.

"Se hacen convocatorias abiertas, también hay delegaciones solicitantes, estudiantiles, grupos de tesista; en fin, que solicitan, incluso religiosos que solicitan viajes, y van en delegaciones también", dijo Fernández.

Los agroturistas pueden llevar sus carpas para acampar o reservar un espacio para la estadía, porque la comunidad habilita habitaciones para el alojamiento. Entre las actividades de esta visita, está la preparación de chocolate a partir del cacao.

Conocer el uso de cocinas solares fue una de las actividades. Foto: Katherine Fernández. 

Un aspecto importante para este y para todos los viajes, es que los administradores piden a los viajeros que lleven sus propios implementos, sus vasos, platos y cubiertos, nada desechable y se recomienda que no se deje ninguna basura en el campo.

Cañahua, cacao en su estado natural, miel, hierbas aromáticas y medicinales, maíz morado y papas de diferentes especies, son solo ejemplos de la amplia gestión alimentaria de la Red, la que se ve en las mesas de los productores anfitriones, como parte de la oferta para los visitantes.

Los viajes son a diferentes comunidades de los Yungas, para ver y extraer café, miel o cacao. Se viaja a comunidades del Altiplano, islas del lago Titicaca, se enseña el uso de cocinas solares y hasta se comparten aphtapis o watías.

Para sumarse a los agroviajes pueden llamar al 72525914 o buscar a la Red en redes sociales.

Agroviajeras muestran las canastas que aprendieron a hacer en el Titicaca. Foto: Katherine Fernández