En una Bolivia en crisis, las startups tecnológicas se encuentran entre los emprendimientos que crecen de manera exponencial, según revela el Mapeo TIC Bolivia, un estudio encargado de crear un directorio de estas iniciativas. Como muestra, este año el proyecto detectó 155 negocios activos de este tipo.
“El ecosistema tecnológico boliviano ha sido capaz de generar más de 500 startups en los últimos siete años, de las cuales 155 siguen activas, lo que representa una buena señal en un mercado tan volátil como el nuestro. Es un esfuerzo muy importante, tomando en cuenta que es fruto del compromiso de jóvenes motivados y del apoyo de actores del sector privado”, explicó a Visión 360 Rolando Sahonero, director de programas de la Fundación para la Producción (FUNDA-PRÓ), una de las instituciones que organizaron el estudio presentado este mes.
El Mapeo TIC Bolivia es estudio anual que se realiza en el país desde hace siete años. Se puede descargar de forma gratuita en el portal mapeoticbolivia.org.
“Esto deja en claro que, pese al desafiante entorno económico, los emprendimientos se han mantenido y proyectan un crecimiento a futuro”.
Rolando Sahonero
La investigación se realizó de manera conjunta por la Fundación Emprender Futuro, FUNDA-PRÓ, Fundación Solydes, BIM Ltda., Conexión y la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”- Sede La Paz. “Esto deja en claro que, pese al entorno económico desafiante, los emprendimientos de base tecnológica se han mantenido y, lo más importante, se proyectan a futuro”, agregó Sahonero.
¿Qué es una startup Tic?
Según el coordinador del proyecto, una startup es un emprendimiento que utiliza la tecnología como base fundamental para desarrollar su negocio.
“Ojo, no es como emprendimientos o empresas tradicionales que utilizan la tecnología para mejorar su trabajo, como, por ejemplo, Marketplace de Facebook. Hablamos de iniciativas que desarrollan su actividad basada en la tecnología, como las aplicaciones para hacer pedidos de comida, para servicios de taxi, las billeteras electrónicas, las criptobilleteras, que ahora están tan de moda, y otros”, explicó el investigador.
Agregó que otro elemento importante, para considerarse una startup, es que crecen de manera exponencial. “Crecen muy rápido. Algunos autores, para dar un parámetro de referencia, indican que una empresa convencional tarda unos 10 años en crecer, mientras que una iniciativa tecnológica lo hace en tres”, especificó.
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Pero, como contrapunto, también pueden cerrar igual de rápido. Gracias a las siete versiones del mapeo se pudo identificar un promedio de tres años de periodo de vida de uno de estos emprendimientos que terminan desapareciendo. Pero no es una norma, puesto que algunas iniciativas pueden desaparecer en meses; mientras que otros, 155, concretamente, prosperan con el tiempo y llegan a superar la media década de progreso.
“Lo que revela el mapa es que en Bolivia tenemos jóvenes emprendedores que van progresando, especialmente porque no cuentan con apoyo del Estado”, aseguró Sahonero. La clave del éxito: encontrar un problema que la iniciativa resuelva y no enamorarse de la solución propuesta.
500 iniciativas tecnológicas se han creado desde el inicio del mapeo de emprendimientos, hace siete años.
En Bolivia, las startups, principalmente, se dedican a los negocios financieros. Desde sistemas y aplicaciones enfocadas en resolver problemas de finanzas, hasta ayudas para inversiones. Según el proyecto, esta área acapara el 19% de las iniciativas.

De igual interés son las plataformas y aplicaciones relacionadas con el comercio electrónico, con otro 19%. En menor cantidad están las propuestas enfocadas en la educación y administración de salud. Lo que no se encuentra, indica el experto, son iniciativas relacionadas con el medio ambiente o entretenimiento.