jueves 26 de marzo de 2026

Contra corriente

Pobreza, cultura ciudadana y turismo

Basta de preguntarnos si podemos vivir del turismo, hace décadas que lo sabemos, menos nuestros gobernantes de turno.

En un reciente informe publicado por la Fundación Jubileo revela que más del 50% de la población rural en Bolivia continúa viviendo en situación de pobreza y que somos campeones de la informalidad, pese a los avances económicos registrados en las últimas décadas. En el marco de los datos presentados, la pobreza en las áreas rurales alcanza niveles alarmantes, con una marcada desigualdad respecto a las zonas urbanas del país. La Fundación advierte que las brechas estructurales, la falta de acceso a servicios básicos y oportunidades económicas siguen siendo desafíos persistentes en el ámbito rural. “El crecimiento económico no ha logrado revertir las condiciones de exclusión y vulnerabilidad que afectan a las comunidades rurales. Es urgente diseñar políticas públicas focalizadas que prioricen el desarrollo productivo y social del área rural”, manifestó Juan Carlos Núñez, director de Jubileo.

El estudio también señala que, si bien se han reducido los niveles de pobreza extrema, la pobreza moderada se mantiene alta, especialmente en regiones del altiplano y el Chaco boliviano. Los sectores más afectados son los pequeños productores agrícolas, mujeres campesinas e indígenas, incidiendo también dramáticamente en la baja del nivel educativo en el país. Esto va en contrasentido al discurso de 20 años de un gobierno para los pobres y las clases desposeídas, anteponiéndose aquel sueño inverosímil y demagógico de la revolución cultural, en la que la pérdida de valores, de principios, la falta de ética, de cultura ciudadana, de civismo, del orgullo de ser boliviano y de un estado sin derecho que se está normalizando todos los días.

Al punto, que ni siquiera les mueve un mínimo de indignación a nuestras autoridades que un argentino haya matado a golpes a un boliviano, solo por ser “bolita” y un supuesto “intruso” en ese país, una invención de suicidio y avalado por la vicecanciller de Bolivia en Argentina, ofende de sobremanera el dolor de una familia y la indignación de la mayoría de los bolivianos. Y por aquí, dentro de nuestro país una persona sea mayor, joven o niño aparezcan muertos, asesinados, por un celular o billetera, en alguna calle o encontrados en zonas baldías, sumado a la violencia intrafamiliar que ya pasaron a ser solo datos, cala en lo más profundo y nos preguntamos ¿en qué país nos estamos convirtiendo?

Ante esta realidad dura que vive el país y que de paso nos ponen cortinas de humo o circos romanos a nombre de candidatos y pugnas políticas solo para distraernos ante la barbarie económica de subidas de precios de la canasta familiar y que nadie puede parar; las recomendaciones urgentes de la Fundación Jubileo deberían ser parte vital de la propuesta política de los candidatos: Priorizar inversiones en infraestructura, acceso a agua potable, salud, educación y mercados para el sector rural, agrego seguridad ciudadana, como parte de una estrategia integral para combatir la pobreza estructural y la inseguridad; porque para el partido en función de gobierno todo es demasiado tarde, tuvieron todo el tiempo, los recursos económicos y no lo hicieron.

Por tanto, el desafío de aquí en adelante para salir de este holocausto económico es muy grande y conllevará muchos años de reconstrucción, más difícil aún porque, en las últimas décadas no hemos podido dar paso a otras formas de desarrollo económico que no sea solo el extractivismo; es el caso del rubro del turismo, como hemos repetido millones de veces y hasta el cansancio, porque es el que generaría divisas frescas para el país y es una opción para las comunidades rurales, urbanas, pueblos indígenas para salir de la pobreza en la que están sumidas y evitar la migración campo ciudad, pero claro, partiendo primero de los servicios básicos y de infraestructura que deben implementarse.

En esta línea, es prioritario comenzar a trabajar en el establecimiento de una cultura ciudadana en el turismo y su relacionamiento con comunidades rurales y/o indígenas, comprendiendo la misma como el conjunto de conductas, valores y actitudes que promueven la convivencia, el respeto y la participación responsable tanto de visitantes como de residentes en los destinos turísticos. Es esencial para proteger su patrimonio, fomentar el desarrollo sostenible y mejorar la experiencia de los visitantes. La forma cómo pueden impulsar las comunidades el emprendimiento turístico y proteger sus recursos, es aprovechando su patrimonio cultural, artesanías, gastronomía, festividades, conocimientos ancestrales, para desarrollar productos y servicios turísticos propios, generando así fuentes de ingreso y empleo local.

Modelos de turismo social existen, es el caso del programa de Pueblos Mágicos que se ha desarrollado en México, promueve la participación ciudadana en la planificación turística, permitiendo a las comunidades decidir sobre el uso de sus recursos y beneficiarse directamente del turismo. La sensibilización y formación de los actores locales sobre las oportunidades económicas derivadas del patrimonio cultural es clave para impulsar el emprendimiento y la autogestión. Es imprescindible también fortalecer la cohesión social y la identidad local, ya que esto potencia la capacidad de las comunidades para organizarse, negociar y proteger sus recursos frente a intereses externos.

En síntesis, existen formas y modelos de desarrollo para que comunidades, pueblos indígenas y rurales puedan salir de la pobreza, a través de la puesta en marcha de programas, planes de desarrollo turístico acompañado de una cultura ciudadana, pero pasa por la voluntad política y de la implementación de políticas públicas de parte de los gobernantes, en el nivel del estado, gobernaciones y municipios, si ellos no generan las condiciones básicas, la pobreza seguirá ahondándose en estos sectores sociales y geográficos no solo rurales sino urbanos. Por tanto, la llave para abrir esta puerta hacia el desarrollo sostenible lo tienen los próximos gobernantes, de lo contrario estaremos presenciando la subida de los índices de la pobreza, la migración rural hacia lo urbano y la salida de bolivianos hacia otros países en búsqueda de mejores oportunidades, el incremento de la inseguridad ciudadana, además de la proliferación de la ignorancia porque nuestra educación está en números rojos.

Y basta de preguntarnos si podemos vivir del turismo, hace décadas que los sabemos, pero menos nuestros gobernantes de turno, y es suficiente ver los datos estadísticos y económicos de países de la región de lo que lograron a través de este rubro.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360