martes 24 de febrero de 2026

Crimen organizado

Marcos Roberto de Almeida, el capo del crimen brasileño que dirigía el PCC desde Bolivia

Buscado desde hace años en Brasil, el criminal conocido como Tuta, vivía en Bolivia bajo el alias Maycon Gonçalves da Silva. Contaba con la protección de un mayor de la Policía y continuaba con su carrera criminal.
Foto del criminal detenido.      FOTO: ABI
Foto del criminal detenido. FOTO: ABI

Fue algo rutinario, Maycon Gonçalves da Silva, de 52 años, acompañado por un abogado y un guardaespaldas acudió al Servicio General de Identificación Personal (Segip) de Santa Cruz para renovar su carnet de identidad. Realizó todo el proceso, incluyendo el registrar sus huellas dactilares, lo que desató alarmas y permitió su arresto, porque Gonçalves da Silva era, en realidad, el pseudónimo con el que se ocultaba Marcos Roberto de Almeida, conocido como Tuta, uno de los principales criminales del país vecino.

El operativo se realizó con suma rapidez. Tuta fue aprehendido el viernes 16 de mayo y el domingo 18 ya estaba en la frontera, siendo entregado a las autoridades brasileñas. Tres días después, se aprehendió al mayor de la policía Gabriel J.S.H, quien acompañó al criminal al Segip, el día de su detención. 

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Pero, ¿por qué se procedió con tanta celeridad? ¿Quién es Tuta y cuál es su importancia? Pues nada menos que la actual cabeza del Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal más grande de Brasil.

Según datos provistos por la Policía Federal de Brasil y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Bolivia, Tuta es, además, el único líder del PCC que seguía en libertad, mientras que sus socios -Eduardo Aparecido de Almeida, Marcelo Moreira Prado y Patric Velinton Salomão- fueron capturados años antes o están muertos.

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Tal es su importancia, que se estima que las autoridades bolivianas ya estaban informadas por sus colegas brasileños de la presencia del jefe criminal en Bolivia. Por eso existían mecanismos para identificarlo rápidamente si es que intentaba despistar al sistema de identificación boliviano, lo que ocurrió cuando el sistema del Segip registró sus huellas dactilares. Este es un mecanismo muy utilizado por los narcotraficantes brasileños, no solo en Bolivia, sino también en otros países como Paraguay, informó El País de España.

Se sabe que Tuta fue elegido, en 2019, como el nuevo líder del PCC, por su anterior jefe Marco Willians Herbas Camacho, alias Marcola, tras su traslado a una cárcel federal en 2019. Desde entonces, De Almeida dirigía las operaciones del grupo criminal, sin importar si estuviera en prisión o fuera de ella. Según los medios brasileños y cruceños, era considerado el cerebro detrás de las operaciones financieras de la organización.

Entre otras actividades, fue vinculado a un esquema de lavado de dinero, a través del sistema conocido como “dólar-cabo”. Realizaba transacciones internacionales en varios países, incluyendo Bolivia y Paraguay.

En 2020 llegó a Bolivia. Escapaba de una pena de 12 años de cárcel por delincuencia organizada y lavado de dinero, pero no se conoce como ingresó a territorio boliviano, si lo hizo de forma clandestina o si ya empleaba la identidad falsa de Maycon Gonçalves da Silva.

La distancia no fue un impedimento para seguir con sus actividades ilícitas. Según informes policiales, Tuta continuaba dirigiendo el PCC desde el país, incluyendo operaciones de asaltos a vehículos de remesas, tráfico de armas, tráfico de drogas y lavado de dinero.

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Pese a su larga estadía en el país, y al contacto entre las autoridades de ambas naciones, el Gobierno boliviano negó su presencia en Bolivia en 2022. Ese año, medios brasileños, entre ellos UOL, reportaron que De Almeida estaba secuestrado en Bolivia, por su propia organización.

El supuesto motivo de esta acción tenía que ver con disputas internas del PCC. Se supone que Tuta ordenó el asesinato de dos altos mandos del grupo, sin contar con el permiso del resto de los jefes de la organización, una especie de tribunal interno criminal. Las víctimas fueron Nadim Georges Hanna Awad, considerado el número dos del grupo, y Gilberto Flores Lopes, alias “Tobé”, encargado de las finanzas del PCC.

El portal UOL indicó que Nadim, desapareció en 2021 en la ciudad de Sao Paulo, por lo que fue declarado muerto por la organización criminal y sus familiares. "Tuta" también habría dado órdenes de matar a "Tobé", cuyo cuerpo fue encontrado el 27 de agosto de 2021 en una zanja clandestina en São Bernardo do Campo (Sao Paulo), y junto con él también fue asesinado Daniel da Costa Lopes, alias el "Profesor". Los cuerpos estaban atados y cubiertos por una manta, según informó el periodista Josmar Jozino.

Según las fuentes, "Tuta" dio órdenes de matar a Nadim, alegando que era informante de la Policía Militar, y a "Tobé", porque había malversado dinero de la facción. "Tuta", sin embargo, no probó las acusaciones, por lo que fue secuestrado.

Eduardo Del Castillo, ex ministro de Gobierno y actual candidato presidencial por el MAS, desmintió en ese entonces la información. Afirmó que “no hay ninguna persona extranjera secuestrada en territorio nacional”.

Actualmente, el capo tiene dos órdenes de captura activas en Brasil. Las determinaciones forman parte de la gran operación Tiburones, que desde 2020 busca desmantelar la cúpula del PCC. Fue a raíz de esta acción que Tuta fue condenado.

Brasil no es el único país interesado en su captura. También está Paraguay, cuya fiscalía ya solicitó su detención con fines de extradición. 

El PCC comenzó a mostrar su fuerza en febrero de 2001, cuando puso en marcha motines simultáneos en 19 prisiones brasileñas. Desde entonces, la banda criminal ha aumentado su poder e influencia, principalmente en actividades relacionadas con el narcotráfico. Tiene presencia en todos los estados brasileños y en Bolivia, Perú, Colombia y Paraguay. En este último es responsable de varios actos de violencia, fuera y dentro de las cárceles. Las autoridades brasileñas calculan que tiene un aproximado de 30.000 miembros, 6.000 de los cuales ya están en prisión.