domingo 19 de abril de 2026

Proyecciones

Crecimiento económico para 2026 será crítico, sólo podría llegar al 1,1%, según la Cepal, FMI y Banco Mundial

Analistas anticipan que habrá menor producción, no se generarán nuevos empleos, se recaudará menos y quienes no tienen ingreso fijo caerán en pobreza.
El presidente Luis Arce defendió su gestión y logros en su mensaje del 6 de agosto, con motivo del Bicentenario. Foto. ABI
El presidente Luis Arce defendió su gestión y logros en su mensaje del 6 de agosto, con motivo del Bicentenario. Foto. ABI

El próximo año 2026 será crítico y con muchas dificultades, las que tendrá que afrontar el nuevo gobierno, ya que el crecimiento económico proyectado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Cepal y el Banco Mundial oscilan en tasas mínimas de 0,9% a 1,1%.

Analistas anticipan que se puede revertir la tendencia focalizando mejor la inversión pública, generando confianza en la inversión privada, devolviendo la confianza a la gente, todo dependerá de los resultados de las  elecciones generales del 17 de agosto.

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) en su informe presentado esta semana “Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025, proyecta para Bolivia un crecimiento económico de 1,5% este año y una desaceleración a 1,1% en 2026. Por su lado, el Banco Mundial anticipó en junio que la economía del país solo se expandirá en 1,2% este 2025 y caerá a 1,1% en 2026 y en 2027. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en abril, en sus perspectivas para la economía mundial prevé que el PIB boliviano este año crecerá 1,1% y en 2026 la tasa disminuirá a 0,9%.

¿Qué implica que la economía boliviana crezca menos?

El economista Germán Molina, explicó que las bajas tasas de crecimiento económico que anticipan los organismos internacionales, implica que el país va a producir menos y esto tiene varios efectos, por un lado, no habrá puestos de empleo nuevos y los trabajadores que aún tienen un ingreso, tendrán problemas para mantener su fuente de empleo.

Esto tendrá impacto, dijo, en todas las actividades económicas, comercio, industria, agroindustria, minería y la banca, que no recibirá nuevos depósitos porque la gente no tendrá recursos para ahorrar, y por su lado el Gobierno recaudará menos impuestos.

“Este bajo crecimiento económico a nivel individual, en la gente, tiene efectos heterogéneos, por un lado, los que no tienen un ingreso fijo, caerán en la pobreza, mendicidad, como ya se observa hoy, y quienes tienen una fuente de empleo e ingreso fijo estarán sujetos a que no existan despidos en las empresas o sector público. Si bajan las ventas, se pueden cerrar negocios y despidos”, advirtió Molina.

El economista considera que la posibilidad de un mejor crecimiento dependerá de las políticas que asuma el nuevo Gobierno luego de las elecciones del 17 de agosto, si el ganador es un candidato de la izquierda, no habrá cambios y se acentuarán los actuales problemas de falta de divisas, de combustible e ingresos.

Añadió que, si un candidato de la derecha se impone en los comicios, puede generar confianza y credibilidad en la economía, porque los diferentes postulantes han prometido que se respetará la propiedad privada, libertad económica y han garantizado dólares.

“Se hay credibilidad, el tipo de cambio se va estabilizar y se capitalizarán las reservas del Banco Central de Bolivia, incluso un candidato ofrece traer 10 mil millones de dólares con la venta adelantada del litio. El modelo económico social y comunitario actual ya no goza de credibilidad, está fuera de la realidad, porque se ha visto que solo funciona si hay ingreso de divisas”, subrayó Molina.

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El presidente del Colegio Nacional de Economistas de Bolivia, Jorge Akamine, sostuvo que las previsiones de los organismos internacionales varían hasta tres veces en el año, ya que las proyecciones realizadas están reflejando las dificultades actuales de la economía boliviana, con falta de combustibles, de dólares, elevación de precios, déficit fiscal elevado.

“Se debe ver que hará el nuevo Gobierno, pero preocupan las proyecciones de bajo crecimiento. Esta desaceleración viene porque no se aplicaron medidas correctas, no se tuvo una buena lectura de la caída de las Reservas Internacionales, no se mantuvo el tipo de cambio fijo, se recomendó hace tiempo un tipo de cambio flexible. Con un bajo crecimiento se puede profundizar la crisis”, puntualizó.

De todas maneras, indicó que las proyecciones son bajas, pero finalmente son de crecimiento y esto implica que la producción pública y privada va caer, las empresas ofertarán menos, la gente disminuirá el consumo y sus ingresos. “Esto afectará más a la gente de la clase media hacia abajo y a los pobres, que son los que no tienen capacidad de ahorro para invertir para que su dinero no pierda valor con la inflación”, remarcó.

De acuerdo con Akamine, el nuevo Gobierno tendrá que realizar un ajuste fiscal, priorizar los proyectos de inversión pública que tengan impacto social y económico con efecto multiplicados, congelar aquellos que no son necesarios, impulsar mayor austeridad hasta que se pueda recomponer el sector energético.

Las gobernaciones y alcaldías serán las entidades más golpeadas porque bajarán los ingresos por hidrocarburos. “Se debe mejorar leyes, el ambiente para generar confianza en la inversión privada que va ser fundamental, hay que hacer una reingeniería económica. Será un año complicado para todos los bolivianos como el Gobierno”, resaltó Akamine.