martes 24 de febrero de 2026

Análisis

Bajar la subvención reducirá el déficit fiscal, pero hacerlo vía shock tendrá impacto en la inflación

Eliminar de golpe el subsidio, según el ex ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, podría elevar la inflación a 10% o 12%, pero los ingresos del Estado, aumentarían en 11,3%.
Filas de conductores de camiones para obtener combustible en una estación de servicio en la zona sur. Foto: M. Belmonte
Filas de conductores de camiones para obtener combustible en una estación de servicio en la zona sur. Foto: M. Belmonte
miércoles 15 de octubre de 2025

¿Cómo eliminar la subvención a los carburantes? Hacerlo de golpe o como una medida de shock puede disparar la inflación y elevar las tarifas del transporte público, pero los ingresos del Estado subirían. Sin embargo, ya sea hacerlo de esa forma o de manera equilibrada y gradual, ayudará a reducir el elevado déficit fiscal, sostiene el exministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli.

El experto realizó un análisis y escenarios sobre los impactos que puede provocar el dejar sin efecto esta política que ha permitido mantener congelados los precios de la gasolina y el diésel durante los últimos 20 años, aunque con un costo fiscal creciente para el Estado.

El pasado 6 de octubre, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, indicó a Visión 360 que la subvención a los carburantes asciende a 14 mil millones de bolivianos. Esto significa un 92,3% de lo que se presupuestó para este año.

Medinaceli en un reciente análisis denominado “Diez preguntas y respuestas sobre el subsidio a la gasolina y otros” explica cómo funciona esta política, qué costos tiene, a quién beneficia y cómo podría cambiar y sostiene que están subsidiados no solo la gasolina y diésel, sino también el Gas Licuado de Petróleo (GLP), el gas natural con el que cocinan las familias, el Gas Natural Vehicular (GNV).

Añadió que con los precios internacionales actuales y sin el subsidio, el costo del litro de gasolina sería de 12,4 bolivianos y el de diésel 13,1 bolivianos. Este precio es parecido al que cobra la empresa Empacar con un tipo de cambio de 13 bolivianos por dólar.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) sugiere que el precio internacional del diésel es de 8,88 bolivianos y la gasolina 8,68 bolivianos, pero con un tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos.

De acuerdo con Medinaceli, los precios de la gasolina y diésel oíl en Bolivia, históricamente estuvieron asociados a consideraciones políticas y fiscales.

Políticas, porque los técnicos estiman los precios con y sin subsidio, pero quienes la defienden usualmente son los políticos, entonces cabe la pregunta ¿cuánta crítica puede aguantar un político?

Fiscales, porque la eliminación del subsidio tiene impacto sobre el déficit en las finanzas del estado. Entonces, cuán altos serán los precios de la gasolina y diésel depende, también, de la meta sobre dicho déficit que tenga el gobierno.

¿Qué hacer y escenarios?

Medinaceli en su análisis asegura que ya sea de manera gradual y mediante una política de shock, el subsidio disminuye con diferentes impactos en los ingresos fiscales, en la reducción del déficit fiscal y en el incremento de la inflación. Estos son los escenarios que plantea:

Escenario 1: Eliminación de Shock

- El ingreso del Estado (sector público no financiero) se incrementaría en 11,3% del PIB, un 9,2% porque se elimina completamente el subsidio y 2,1% por un incremento del IEHD (Impuesto Específico a los Hidrocarburos y Derivados). Una eliminación completa de la subvención y de shock generaría una inflación entre el 10% y 12%.

Escenario 2: Eliminación equilibrada

- Los ingresos del Estado suben en 9,6% del PIB. Esta cifra es menor, porque el incremento en la recaudación del IEHD es menor.

- Escenario 3: Eliminación gradual

- Si los precios de la gasolina y diésel oíl se incrementan a (+/-) 5 bolivianos el litro en enero de 2026 y luego poco a poco, durante cinco años y de forma equilibrada, hasta alcanzar en 2030 un precio de 12,4 bolivianos la gasolina y 12,03 el diésel se tiene el siguiente impacto: El déficit del sector público no financiero podría disminuir en un poco más del 2% del PIB, el año 2026.

De acuerdo con Medinaceli, la eliminación completa o de shock de la subvención, podría tener impactos en la inflación con un alza de 10% y 12% y la tarifa del minibús del transporte público se situaría en 3,50 y 4.50 bolivianos.

¿Gradualidad o shock?

Para el experto, la realidad es más compleja que dos posiciones extremas. “Como se vio en los ejercicios anteriores, se pueden mezclar políticas, ajuste parcial en enero y luego gradual hasta el 2030, por ejemplo”, puntualizó.

Sin embargo, sostiene que lo que se debe tener en cuenta es que no existe solución perfecta, ya que eliminar los subsidios ayuda a las arcas fiscales, pero golpea al consumidor. Pero no eliminar los subsidios, ayuda al consumidor y golpea al contribuyente.

¿Se pueden tener precios diferenciados?

Surge la pregunta de si se puede tener precios diferenciados en casos de un chofer del transporte público y el dueño de un auto de lujo. Al respecto Medinaceli, considera que todo se puede y es cuestión de aprobar un decreto supremo. “El problema surge con la fragilidad de nuestras instituciones, si bien las soluciones tecnológicas pueden ayudar (apps y demás) a identificar a los bandidos; pero no creo que sea suficiente. Mucho más cuando el grueso del subsidio proviene del sector transporte”, observó.

Aseguró que hay alternativas para ayudar a los maestros del minibús. Por ejemplo, eliminar temporalmente el Gravamen Aduanero Consolidado a la importación de aceites y llantas. "Precios diferenciados son el caldo de cultivo para la corrupción", advirtió.