lunes 23 de febrero de 2026

100 días

Además de enfrentar a narcos, la lucha antidroga en Bolivia libra al menos otras cuatro batallas

El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, hizo un repaso de sus primeros 100 días en el cargo . Dijo que uno de los principales desafíos es que la comunidad internacional retome confianza en el país.
El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, recibe el saludo de un efectivo antidroga. Foto: Viceministerio de Defensa Social.
El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, recibe el saludo de un efectivo antidroga. Foto: Viceministerio de Defensa Social.
viernes 20 de febrero de 2026

A 100 días de haber asumido el mando de la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, el diagnóstico que tiene el viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, es positivo, aunque cauteloso, por los desafíos que implica enfrentar a los narcotraficantes lidiando, a la par, con al menos otras cuatro batallas: la precariedad del equipamiento, la enraizada corrupción, los poblados que protegen esta actividad y desconfianza en el ámbito internacional por lo ocurrido en los últimos años.

Así lo hizo saber durante una entrevista concedida a Visión 360, en la que hizo un repaso de la labor que realizó en este tiempo, en el que se incautaron 5.4 toneladas de droga.

Contó que el primer problema fue enfrentar las tareas antidroga con un equipamiento disminuido, con sólo 2 aeronaves en operación de las 31 con que se cuentan, sin el combustible suficiente y con personal reducido. No obstante, aseguró que “con una situación precaria hemos tenido unos valores razonables en el impacto interdictivo”.

Dijo que el segundo desafío fue comenzar a trabajar para que la comunidad internacional retome confianza en Bolivia, ya que se había llegado al extremo de que en algunos encuentros antidroga se evitaba compartir información con el país.  “Nos decían que a veces entraba Bolivia a reuniones de inteligencia y todo el mundo se quedaba en silencio para no compartir información, justamente por falta de confiabilidad”, relató.

En este contexto, informó que Bolivia aún no forma parte de organismos clave como Europol (Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial) y Ameripol (Comunidad de Policías de América) y que, además, había tomado distancia del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (CLASI) que es un espacio de alto nivel creado en marzo de 2022 para coordinar políticas públicas y estrategias conjuntas contra el crimen organizado transnacional entre países de América Latina y la Unión Europea.

En el primer caso, dijo que se realizan gestiones para ingresar a esos dos organismos internacionales, como ocurre con otros países de la región, y, en el caso del CLASI, explicó que la próxima semana el país volverá a participar activamente y que, además, asumirá la presidencia pro tempore este año.

Justiniano mencionó esos ejemplos para explicar la tarea que se realiza para que la comunidad internacional retome confianza en Bolivia y respalde la lucha antidrogas.

Luego, mencionó como otro frente de batalla la urgencia de enfrentar los elevados índices de corrupción que dan soporte a la actividad del narcotráfico. “Vemos que hay nuevos componentes en el tema del narcotráfico. Se ha tejido en nuestra sociedad … se ha metido mucho la corrupción dentro de las instituciones y eso ha generado realmente un problema que puede ser hasta peor que el mismo narcotráfico”, afirmó.

Confiabilidad

Para enfrentar ello, informó que, al igual que ocurre en otros países, se comenzaron a realizar estudios de confiabilidad de los efectivos antidroga, para que quienes los aprueben pasen a asumir puestos clave en la lucha antidroga.

“Hemos comenzado estudios de confiabilidad que nos permitan tener 250 personas en lugares claves de la lucha contra el narcotráfico, que han pasado este examen y que nos permiten como país estar en mesas donde se maneja inteligencia”, anunció.

Un cuarto desafío que enfrentan las actividades antidroga se presenta con el caso de algunos poblados, donde parte de la comunidad da protección a los traficantes, lo que ocurre en específico en el Trópico de Cochabamba.

“Comunidades en el Trópico. Comunidades pequeñas establecen pistas clandestinas donde hay vuelos de avionetas, de 5 a 10 por semana (…) las mafias del narcotráfico están interactuando con comunidades para protegerse, para darles seguramente dadivas y para realmente impedir una logística importante en la lucha contra el narcotráfico”, afirmó el viceministro Justiniano.

Dijo que realizaron operativos de destrucción de fábricas, laboratorios y pistas clandestinas en los que cientos de pobladores reaccionaron contra los efectivos antidroga.